Palencia es una emoción:

31 enero 2013

Rabia de España


Algunos lectores en sus comentarios han dejado claro manifiesto de su incomodidad ante mi anterior artículo en el que maldecía los éxitos del deporte español que nos distraían, interesadamente en mi opinión, de los gravísimos problemas de España, de entre los cuales la crisis económica siendo el más lacerante no es el más grave ni peligroso.
A todos nos gustan que nos rían las gracias y que nos den palmaditas en la espalda, a mí también, pero por una parte hace tiempo que me resultan innecesarias y por otra si tengo que pagar el precio de contener la rabia… el negocio no me interesa. Debo añadir también que me importa cada vez menos, debe ser cosa de los años, que hablen mal de mí… con tal de que hablen.

Que a diversos lectores les haya producido urticaria y se vayan con su lectura a otra parte será cosa que me disguste, sin duda, pero todo tiene su contrapeso en esta vida y otras compensaciones habrá. No obstante confío en que la bondad y la fidelidad de alguno de ellos me sirvan para conseguir su perdón.

Pero sí, escribí este artículo profundamente enfadado, casi rabioso, y molesto por una España que, aún sintiéndome tan español como cualquiera otro, me produce rechazo, indignación y asco. ¿Asco? Sí, asco. Quisiera, lo he manifestado en tanto en privado como en alguna entrevista, aislarme de la contaminación moral de este país al mismo tiempo que librar de mí a esta sociedad, retirándome a vivir como los menonitas, los amish de tantas pelis americanas, privándome del contacto con la modernidad, la actualidad y la inmoralidad. Y como siempre debo añadir que al hablar de inmoralidad no hablo de religión, aunque ella subyazca permanentemente.

La actual situación de indecencia política, con señoritingos que con el permiso y la complacencia de los gobernantes legalizan diez millones de euros que habían ocultado y que suceda en medio de seis millones de parados, que suceda cuando los jubilados ven sus ahorros involucionar, cuando hombres de cincuenta años tienen que vivir de sus padres y de sus abuelos porque nadie les da un trabajo digno, me produce rabia profunda y montañas de indignación.
Cuando se demuestra hasta la saciedad la inmundicia de los principales partidos políticos, consentidores por lo menos de la corrupción, sin que éstos pasen del “Pues anda que tú”, sin que pongan remedio, sin tomar una solución definitiva, viable y objetiva treinta años después de haberse detectado el problema, queda patente para el observador crítico que es por falta de voluntad, por carencia de interés, por falta de compromiso, porque si así les va bien a ellos… ¿qué importamos los demás, qué importa el sistema, qué importa España?

Cuando vivimos asaltados por las estafas de escándalos bancarios como las preferentes, Bankia o algunas cajas de ahorros y se comprueba que nada pasa, que sólo es condenada una madre que compra comida con una tarjeta encontrada (acaba de suceder) es porque alguien quiere que sea así, al menos lo permite y no lo combate.

Cuando la primera familia de la nación, si es que seguimos siéndolo, lo que según Zapatero es discutible, se enfanga en aventuras sexuales ajenas al ámbito familiar, y esto lleva sucediendo décadas; cuando en esa familia se produce el mismo deterioro amoral generalizado que facilita el latrocinio es porque esa familia, no puede seguir presidiendo nuestros actos, sus imágenes no deben presidir la vida pública, despachos, colegios, ayuntamientos u otras instituciones. La primera familia debe ser ejemplar o no ser primera familia.

Cuando todo esto sucede y pasa el tiempo pero nada cambia; cuando la vida pasa y nada se altera en la ruindad y la barbarie; cuando los sinvergüenzas siguen estando satisfechos; cuando hay elecciones y se modifica el gobierno pero nada honesto y digno ocurre y los grandes traidores, desfalcadores, timadores y villanos siguen en la calle sonriendo; cuando no hay un político de mínima relevancia que haya ido a la cárcel… me da rabia que media nación babee porque una pelota haya entrado más veces en la portería de Dinamarca que en la de España… si es que queda España.

Que a ustedes no les gusta… créanme, lo siento.

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