Palencia es una emoción:

18 febrero 2013

España urdangarina


Miren, hoy hay tantas cosas sobre las que escribir que posiblemente termine por no escribir nada, o sea, que en este momento en vez de escribir estoy perdiendo tiempo de dormir. Aunque ando un tanto nervioso y posiblemente me pasara la noche dando vueltas sin pegar ojo.

Estoy nervioso, me siento arrinconado, minusvalorado, incluso despreciado. A mí nadie me ha ofrecido un sobre, nadie me ha llamado para conspirar contra Rubalcaba, nadie me ha espiado jamás: No soy nadie, me siento como el adolescente al que nadie quiere en la pandilla. Rechazado y discriminado. Intrascendente.
¿O será por el contrario que soy libre, independiente e inmaculado y nadie se siente con fuerzas para ofrecerme nada ilegal o ilegítimo? Porque mucho me temo que debo ser el único español honesto. Bueno, y quizá también alguno de los lectores habituales (De los no habituales, no; que se fastidien y se hagan del club)

Porque no me negarán que exactamente ésta es la imagen de guarrería que está dando España. Y los españoles. Una guarrería mantenida con fondos públicos (Si fuese por Telecinco habría que decir “fondos púbicos”) y ofrecida en directo para toda la ciudadanía. ¿Pero hay alguna institución española que se mantenga en pie en medio de esta marea de excrementos sociales? ¿Existe España fuera de esa barbarie de corrupción, zancadillas, traiciones, espionajes y miseria moral? ¿Dónde está nuestra dignidad como hombres, como ciudadanos y como nación? ¿Cómo tan pocos pudieron humillar tanto a tantos millones?

Poco pudieron hacer los ciudadanos ante la incapacidad intelectual de Zapatero, salvo dejar de votarle. Poco podemos hacer ante la destrucción de los servicios públicos del PP, poco ante la caída de la calidad de vida (caída que puedo apreciar personalmente en mi trabajo y en los servicios que me presta a mí el Estado que pago), poco ante los desahucios, poco ante los EREs… Resignarse o acomplejarse no vale, sumarse a quienes miran la realidad presente con las anteojeras del partidismo tampoco.

Y sin embargo me siento insultado, vilipendiado, menospreciado… por una sociedad llena de urdangarines (¿se han dado cuenta de que “Urdangarín” rima con “malandrín”?) pero me siento muy especialmente dolido por partidos que en vez de ser la espina dorsal se han convertido en la hez de una sociedad. Partidos enfangados en la corrupción y en la mentira, dedicados a arrojarse sus propias deyecciones incapaces de encontrar una solución a nuestro problema… porque ellos son la raíz de ese problema. De los Eres falsos, del “faisan” a las mentiras sobre Bárcenas no hay más diferencia que las siglas.

Y además son tan absolutamente deshonestos que se espían todos a todos; y tan rematadamente ineptos que se lo filtran todos a todos. Miren, son tan rematadamente ineptos, incapaces, torpes, incompetentes, ineficaces, obscenos, impúdicos, inmorales, viciosos y hediondos que quieren hacernos creer que tras sus repetidos fracasos debemos confiar en ellos porque sólo ellos tienen la solución, los mismos que nos han arrojado a esta podredumbre inmoral… o no saben sacarnos de ella como no sea haciéndonos el harakiri.

¿El colmo?: Pues que nos quieran convencer que lo de los espías catalanes está pensado para impedir la independencia de Cataluña. ¿Pero no quedamos en que la independencia de Cataluña la impedían aquellos aviones que hacían maniobras sobre… sobre... sobre Cataluña?. ¿Otro colmo?: Las mentiras repetidas y la indecencia del PP sobre Bárcenas que siguió en nómina hasta hace cuatro días. Están locos y creen que nosotros también.

El caso es que a mí ni me han espiado ni ofrecido un sobre. Yo quería ser un urdangarín más de esta España pero me falta por lo menos un metro, pelo rubio y porte distinguido. ¿O será que todo eso lo da el dinero?

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