Palencia es una emoción:

21 mayo 2011

¡Contra los sindicatos de clase! ¿De qué clase?

El médico me anula la visita cuando ya estoy a la puerta de la consulta. Maldigo la situación pero termino alegrándome de ella. Mientras vuelvo al coche, apartado pero cerca del centro de Valladolid, me cruzo con Rosa Díez por la acera de Recoletos, cuatro o cinco partidarios y cuatro o cinco policías la esperan. Los primeros la besan, los últimos se mantienen atentos, respetuosos y expectantes.

Sigo acera de Recoletos adelante, Campo Grande a mi derecha, y entro el la Calle Gamazo. Un policía municipal impide que el tráfico entre en la calle y los desvía. Muy al fondo oigo alboroto, todavía muy lejano. Me acerco, más policías municipales, luces y sirenas. Voces, silbatos y petardos. Una manifestación se acerca a la sede de UGT. Una manifestación en Valladolid y contra UGT... fachas, seguro. Me río del estereotipo casposo y me acerco a ver.

No veo fachas, no veo caballeretes engominados levantando la mano en el saludo fascista, no veo banderas, emblemas de partidos, empresas en crisis u otros sindicatos. Sólo son obreros. Obreros contra UGT. Y contra Comisiones Obreras. Gritan “Comisiones y UGT la misma mierda es”. Son obreros, parados, el 15-M en definitiva. ¡Contra los sindicatos oficialmente obreros y progresistas! Los manifestantes se paran ante la sede del sindicato socialista y gritan, silban y tiran petardos. Desde una ventana dos empleadas les observan, una de ellas les enseña el dedo corazón en dos ocasiones, coño con la defensora de los parias de la tierra. Los ánimos se encrespan pero los defensores de los obreros, los de la calle, no los del interior del edificio, no caen en la provocación y se limitan a redoblar sus voces y sus insultos.

Me asombro, alguien tan tradicional y respetuoso con el orden establecido como yo nunca esperaba contemplar esto, ¡los parados contra los sindicatos! Dios mío (Pablo Iglesias mío), ¿a dónde vamos a parar si ya no se respeta a las señoras ancianas, de dignidad y de orden como UGT y CCOO? Repito: Parados, obreros, empleados, gentes de mono y barba de una semana, manos gruesas de llave inglesa, brazos fuertes como grúas. No empresarios, banqueros, millonarios y señoritingos. Que el pueblo llano, desempleado y desesperado haya retirado su confianza en los sindicatos oficiales, a pesar de la abrumadora presencia de éstos en las empresas, a pesar de la abrumadora subvención es algo que jamás pensaba presenciar. Qué horror, cómo cambian los tiempos, cómo decae la buena sociedad de hoy en día.

Antes había pasado por Fuente Dorada, sólo unas decenas de inconformistas observados por unas decenas de tímidos curiosos permanecían allí rodeados de más carteles que un bazar. La recoleta plaza tenía el aire de un zoco africano, variopinto, abigarrado y aparentemente desordenado. Luego lo entendí, la otra mitad de estos “sans cullote” estaba en la manifestación de la calle Gamazo. ¡Contra los sindicatos de clase! ¿De clase? ¿De qué clase?

Me temo que el movimiento de estos indignados no supere su propio éxito. La mayoría de sus proclamas las firma el ciudadano de calle: Corruptos fuera, reformar la ley electoral y acabar con el bipartidismo, listas abiertas... son cosas que todos queremos y por las que sin duda habría que haber luchado mucho más. Sin embargo, junto a esas demandas justas y equilibradas hay peticiones fuera de lugar, más propias de los antisistema que de los que quieren reformar el sistema, insufladas por la extrema izquierda (¿Por qué tenemos más miedo de la extrema derecha que de la extrema izquierda?) que pueden terminar desvirtuando lo que nació de la sangre del pueblo desencantado. En un movimiento sedicentemente sin líderes y sin estructura organizativa es muy fácil colarse, dominarlo y llevarlo a vía muerta si alguien no está ojo avizor y con la estaca dialéctica en la mano.

Demasiados pocos indignados; demasiado poco indignados, me parece a mí

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