Palencia es una emoción:

21 junio 2018

Echar Castilla al Aquarius


Dice la nueva delegada del gobierno en Castilla… (y León) que promete poner el foco de su actuación en el medio rural. Virginia Barcones se suma así a la interminable lista de políticos que vienen a protegernos y de los que tenemos que salir corriendo mientras todavía estemos a tiempo. Tanto se han dedicado a protegernos en las últimas décadas, décadas, oiga, décadas, que casi no quedamos en esta tierra. A uno le dan ganas de embarcarnos todos para Libia y pedir luego que nos rescaten y nos lleven a Valencia… para que nos hagan algo de casito, digo…

No se me echen encima, ya sé que son dos cosas distintas y que a estos pobres diablos del mar había que atenderles en todas sus necesidades por una cuestión de elemental ética. No estoy comparando dos cosas incomparables, estoy solamente diciendo que a nadie preocupamos, a nadie importamos, que de nosotros no se ocupan ni las ONGs del Mediterráneo.

Y que alguien debería echarnos una mano. Me he pasado el otro día por toda la provincia, por casi toda la provincia, de sur a norte, y me he quedado extasiado viendo la maravilla de provincia que tenemos, campos verdes, pantanos a reventar de agua, picos que se dirigen enhiestos al sol… y me he quedado espantado viendo cómo nos han protegido nuestros políticos, todos ellos a una. Nos han protegido tanto que los ciudadanos de Tierra de Campos, de la Ojeda o de la montaña están todos muy felices y contentos, muy bien protegidos… en Bilbao, San Cugat del Vallés o en la banlieu de París o Fráncfort.

Eso sí, la actualidad política la protagonizan otros, guerreros, protestones, amantes de lo propio hasta echarle un pulso al Estado. ¿Nuestros políticos dónde están, cuándo y cómo nos defienden? Porque ese pulso al Estado lo vamos a perder los que todavía estamos en regiones tercermundistas, seremos los que pagaremos los privilegios que tarde o temprano algunos arrancarán al Estado… para que el Estado permanezca. ¿Dónde están, repito, nuestros políticos para proteger nuestros intereses? Los de uno y otro, otros, partidos, todos ellos… ¿Cuándo se van a plantar antes sus respectivas ejecutivas, llámenlas federales, nacionales o como les plazca y van a exigir que se nos devuelva tanto cuanto hemos dado al Estado? ¿Cuándo va un político castellano a exigir a sus superiores a cambio de su apoyo que se instale alguna empresa en los vacíos polígonos industriales de nuestros pueblos? ¿Cuándo un político de Palencia va a exigir a su partido, y no solo al de enfrente, que se invierta en nosotros antes de que nos convirtamos en un desierto? Porque lo fácil es elevar la voz y llenarse la boca de exigencias cuando gobiernan los otros, malvados, perversos, enemigos de nuestra tierra… Pero y cuando gobiernan los propios… ¿por qué callan desvergonzadamente? Ah, unos y otros, digo. Unos y otros.

Llevan protegiéndonos tantos años que nosotros nos hemos adelantado a los del Aquarios. La mitad de estos inmigrantes, no se nos olvide que son inmigrantes y no refugiados, han pedido ser trasladados a Francia. Les llevamos ventaja, nos hemos adelantado, en Francia han pedido refugio miles y miles de castellanos en las últimas décadas. En Francia, en Suiza, en Alemania… y no han ido centenares de fotógrafos a verlos llegar. Y todavía nuestros políticos quieren protegernos. Como para salir corriendo… si, exacto, eso es lo que está pasando, que estamos saliendo, con cuentagotas, no corriendo, de modo y manera que a nadie parece preocupar. Dan ganas de echarnos al mar de Libia y llamar por teléfono a alguna ONG que venga a rescatarnos, las mafias que se lucran con las desgracias ajenas también sonreirán de oreja a oreja, pero no las mafias que desde la costa africana ven alejarse buques de miseria, sino las mafias que llevan décadas lucrándose con nuestra migración, con nuestros emigrantes que se vieron obligados a dejar Castilla para buscar acogimiento en algún puerto vasco, catalán… o suizo o alemán. La diferencia es que nosotros no importamos, porque no abultamos, no destacamos… verán el día que solo quedemos, queden, seiscientos y se monten en un barco. No, a nosotros no nos quedarán menores no acompañados que meter en el barco, se habrán ido todos. Dice Virginia Barcones que promete poner el foco de su actuación en el medio rural. Como lo dijo el anterior. Y el anterior del anterior. Pero en la calle mayor se siguen cerrando comercios y de Aguilar se vuelve por una autovía tercermundista.

Hasta la semana que viene, señores, que encontraremos otro hilo del que tirar.

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