Palencia es una emoción:

15 octubre 2018

Vox y ese extraño fenómeno


Perdóneme el lector mi manifiesto derrotista. Somos lo que quieren, pensamos lo que quieren y votamos lo que quieren. No me hable usted de la libertad aunque sea votante de Podemos o de Vox. No somos libres.

El extraño caso de Vox se manifiesta en cualquier televisión a cualquier hora: un partido sin diputados, casi sin concejales, salvo alguno que ha abandonado el PP, es noticia en todas las televisiones. De pronto, sin más ni más. Nos lo quieren vender como sea, con un objetivo definido, sea el que sea. Sí, exactamente lo mismo fue el caso de Podemos. Surgen de pronto, casi de la nada, casi sin infraestructura. Buscan a los desencantados de un sistema perpetrado para acogernos a todos. A casi todos.

Vox cierra el círculo perfecto que se inició el onceeme. El 11 M. Y nos promete la redención y conquistar el cielo, el palacio de invierno y el de verano. Y nos lo creemos y nos entusiasmamos. Pero entre todas sus voluntariosas promesas hay proposiciones inalcanzables. Nunca, nadie, por procedimientos democráticos va a suprimir las autonomías. Ni a prohibir los partidos independentistas. No hay bemoles de proscribir al cincuenta por cien de los habitantes del País Vasco o de Cataluña, no se puede prohibir al cincuenta por cien de la población. Pero nos lo creemos, nos entusiasmamos y queremos asaltar todos los palacios imperiales que se nos pongan por delante. Aunque, como es el caso, conquistarlos suponga la debacle final de una nación.

Hay mucho que regular, que cambiar, que arreglar, modificar y solucionar en el espinoso tema de las autonomías. Pero nada de ello pasa por suprimirlas. Por mucho que enardezca a los votantes de Vox.

Y no, no somos libres, nos dicen lo que tenemos que pensar, decir y votar. ¿Por qué en todas las televisiones, incluidas las supuestamente conservadoras se habla de Vox como partido de extrema derecha pero nunca, nunca, nunca se ha hablado de Podemos como de extrema izquierda? ¿Qué misterio se oculta detrás? ¿Resulta atractivo o rechazable para los espectadores que se hable de la extrema derecha? ¿Un partido que apoyó la causa funesta, innoble y antidemocrática del Chavismo no es de extrema izquierda? ¿Por qué  no se repite la muletilla de la misma manera habitual que con Vox? ¿Por qué tanto periodista demócrata sonríe hasta las arcadas con Pablo Iglesias y pone cara de perro ante Abascal?

Vox es un futuro ilusionante para muchos, es un contrapeso al extremo izquierdo de nuestra sociedad. Vox puede ser parte del futuro, pero no es el futuro. No con demagogia, no con propuestas inalcanzables. Aunque haya miles de españoles dispuestos a votarles, especialmente en las próximas elecciones europeas, donde votar, aunque sea votar disparates, sale gratis.

Cuando partidos como Vox o Podemos llegan al Parlamento, no digamos ya al poder, es que los demás partidos no han sido útiles al pueblo, no han servido a los trabajadores, no han ayudado a la nación. Y como no han cumplido sus objetivos hay que ofrecer al votante nuevas opciones.

Nunca nadie gana unas elecciones, las pierde el otro. El que estaba en el poder.

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