Palencia es una emoción:

29 marzo 2017

Catalumya ens roba

Ayer Rajoy anunció una inversión de 4.200 millones de euros para Cataluña. 4200 millones para transportes, infraestructuras y vivienda. Con lo bien que nos vendría que se le cayera por aquí alguna migaja.

Rajoy se ha distinguido por ganar batallas haciéndose el muerto. Casi como el Cid, vaya. Solo que el Cid estaba muerto y Rajoy hacía de Don Tancredo, esa suerte taurina ya en desuso que consistía en subirse a un cajón y aguantar las acometidas del toro sin mover un músculo. Siento caer en el lugar común de criticar la impasibilidad de Rajoy, lo mínimo que se me pide es ser original, pero hay ocasiones en que la verdad es tan recurrente que no hay medio de sortearla.

En el tema del nacionalismo catalán (Cataluña es una cosa y el nacionalismo es otra, qué más quisieran los nacionalistas que llevarnos a su huerto) Rajoy no ha movido un dedo en los últimos años en los que el nacionalismo xenófobo, exclusivista y corrupto ha adoctrinado a los catalanes a través de las televisiones oficiales, a través de la prensa subvencionada maliciosamente, a través de la manipulación de la escuela, en la que se pedía a los maestros que no atendieran a los niños que pidieran pis en castellano.

Durante años los nacionalistas han campado a sus anchas sin que nadie se pusiera enfrente. Han manipulado la historia, inventando la corona catalano-aragonesa, catalanizando a magnos personajes como el Cid, Cervantes o a Santa Teresa de Jesús. Han insultado, despreciado, humillado y apartado como apestados a quienes no se sometían a sus dictados. Y el Estado, es decir la parte del Estado que no era la Generalitat, no ha movido un dedo en este acoso. No, el Estado, ese Estado que habló catalán en la intimidad cuando a Aznar le vino en gana, el Estado que según Zapatero  iba a aceptar el nuevo Estatuto que saliera y como saliera de las manos nacionalistas, se ha replegado y no ha hecho nada para contrarrestar esa fábrica de intensa propaganda nacionalista que eran los medios de comunicación vendidos al nacionalismo, la escuela pública que despreciaba a los castellanoparlantes, esa ofensa continua a la honradez, al buen gusto y a la sensatez que era TV3. No. El Estado, es decir Aznar, Zapatero y Rajoy, ha callado, consentido y, cuando le ha parecido conveniente, ha aplaudido. Así todos estos años, el nacionalismo catalán, sin enemigo dialéctico, ha ganado adeptos a costa de la verdad.

Estos últimos días Puigdemont ha estado en la prestigiosa universidad de Harvard hablando de una Cataluña gloriosa a la que se opone una España anticuada, ineficaz, casposa y poco democrática. Pero sí, ayer Rajoy anunció una inversión de 4.200 millones de euros para Cataluña. 4200 millones para transportes, infraestructuras y vivienda. Con lo bien que nos vendría que se le cayera por aquí alguna migaja.

Todos los gobernantes españoles, desde Suárez o Felipe González, han pensado en “compensar” económica o políticamente a los nacionalistas. Recordemos cuántos de nuestros presidentes han comprado para su partido el voto nacionalista. Para su partido, recordemos.  El resultado es una España de privilegiados económica y políticamente y una España depauperada, envejecida, abandonada, desindustrializada y condenada a la desaparición. Se supone que entre otras cosas las inversiones del Estado deberían ser sociales, es decir que deberían ayudar a los más débiles, equilibrar las diferencias entre españoles y no perpetuar, y menos aún ahondar, las diferencias entre las regiones.  Pero ayer Rajoy anunció una inversión de 4.200 millones de euros para Cataluña para transportes, infraestructuras y vivienda. Con lo bien que nos vendría que se le cayera por aquí alguna migaja.

Todos los presidentes del gobierno han pretendido satisfacer a los nacionalistas y acabar sus demandas, ninguno lo ha conseguido porque las demandas nunca tendrán fin, siempre habrá una nueva exigencia que plantear al Estado. Recordemos que la actual situación de Cataluña se originó cuando Artur Mas exigió al estado un concierto económico como el vasco. Ese es el origen de la actual situación. Es decir, exigió un privilegio medieval, privilegio que los demás españoles, hemos de pagar de nuestros impuestos. Cree Rajoy que va a acabar con las demandas nacionalistas regando Cataluña con nuestros impuestos después de cinco años sin haber movido un dedo.


¿Mientras tanto qué hacen PP o PSOE por defendernos a nosotros, pobricos castellanos? ¡Con lo bien que nos vendría alguna migaja de esa inversión!

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