Palencia es una emoción:

01 enero 2013

Los 17 emperadorcitos


Dieciséis de los diecisiete presidentes autonómicos han ofrecido su discursito a sus ciudadanos. Todos excepto el presidente de Castilla y León. Enhorabuena, señor Lucas. (Ay, no, espera… ¿cómo se llama el de ahora…?) No sólo tenemos diecisiete autonomías, diecisiete televisiones autonómicas sino que tenemos diecisiete pretendientes al trono, diecisiete emperadorcitos en potencia. Bueno, dieciséis.

El despilfarro es enorme, desborda por las orejas este gigante elefantiásico en que nos hemos convertido. No necesitamos diecisiete miniestados, con sus parlamentos, ministros y televisiones correspondientes, supone un daño inquebrantable a nuestra propia esencia y facilita –contra lo que se pretendía- el separatismo. Pero en vez de parar este despilfarro Rajoy ha recortado derechos, pagas y pensiones, alargando a cambio los años de trabajo.

Siguen siendo aquellos que más tienen los que más demandan al Estado, apretándole y poniendo en cuestión sus estructuras, mientras aquellas regiones que con gran esfuerzo secular –renuncia a la independencia incluida- son las que aportan la mano de obra emigrante para que prosperen los insolidarios separatistas. Castilla hizo España pero España le devuelve permanentemente, Franco incluido, un gesto obsceno como despedida. Castilla, dividida en cinco regiones inservibles, sólo asiste acomplejada al intento de desmembramiento.

Hay maneras de que este Estado descentralizado mejore, pero no parecen estar al alcance de nuestros dirigentes. A ellos les va la marcha de sentirse dueños y señores y tenernos por vasallos. Uno de los problemas de tanta crisis económica es que empieza a haber más señores que vasallos, más teles que espectadores, más parlamentos que parlamentarios y, claro, así un Estado no resiste los embates.

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