Palencia es una emoción:

23 enero 2013

Trabajar como un negro en Uruguay


La manía debe ser universal porque en Uruguay Distintos agentes culturales, sociales y deportivos de Uruguay han grabado un anuncio y se comprometen a dejar de usar expresiones como “trabajar como un negro”. Y pretenden que la RAE borre esta frase hecha porque evoca un pasado de sometimiento que no debería repetirse para ningún ser humano. Vamos, que ya quieren mandar en nuestro lenguaje para mandar en nuestra mente. ¿O al revés?
Saben los lectores que una de mis fijaciones es combatir lo políticamente correcto, especialmente aquello que atañe al lenguaje. No soporto esa tontuna que estorba un discurso brillante o las mentes despiertas. Si tenemos que decir “padres y madres”, “nosotros y nosotras” y otras chorradas semejantes haremos discursos duros y pesados como los sillares de la torre de la catedral de Palencia. Y rendiremos pleitesía a la bobalicona manía de someternos disciplinadamente a las modas ideológicas. Me revienta, oiga usté.
Aceptando que la esclavitud es una lacra de la Humanidad nada podemos hacer por borrar el pasado, salvo lamentarlo. Y pensar que no podemos juzgarlo (sé que los lectores habituales están aburrido de leérmelo) con los criterios éticos y morales de 2013. Desde entonces el hombre ha llegado a la luna, ha puesto un coche en Marte y, sobre todo, ha redactado la declaración de los derechos humanos, algo que, era impensable, no existía evidentemente en 1600, por poner una fecha.
Dudo que la RAE se digne leer esa carta o a prestar atención al anuncio. Pero por mí ueden hacer lo que les dé la gana. Todavía recuerdo cuando tan docta institución quiso que escribiéramos “Güisqui”, por ejemplo, sin que ni uno solo de los grandes autores hicieran caso. Ahora pasará lo mismo. Diciendo o dejando de decir expresiones de este tipo no vamos a devolver la dignidad robada a los esclavos, ni a devolverles la libertad ni a indemnizar a nadie por los atroces crímenes cometidos en el infame negocio de la esclavitud por Holanda, Inglaterra o Francia. O por España, claro.
Nos estamos volviendo memos (y memas) como si el lenguaje pudiera cambiar la realidad. El castellano no es un idioma perfecto, como no es ninguno de los que conozco, aunque sea ligeramente. Lo que convenía cambiar son algunas mentes enrevesadas. Yo personalmente trabajo como un negro, llego a casa “reventao” y pienso que soy un esclavo del sistema, del gobierno, de la sociedad y de Angela Merkel. Y de los mercados esos, que no sé quiénes son ni donde están pero bien me están dando patadas en salva sea la parte todos los días de nueve a tres o cuatro. Miren, si quieren ustedes cambiar la sociedad, ahí tienen un objetivo, adelante. Combatir el racismo o el machismo está bien, decirnos lo que debemos pensar… es una memez, una imposición y algo propio de Corea del Norte. O Cuba.

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