Palencia es una emoción:

29 agosto 2008

Un fotógrafo, un pueblo, una vida.

Uno tiene grandes amigos para disfrutar de ellos y de su presencia, que tenerlos almacenados en el limbo de la memoria es no tenerlos. Yo he disfrutado de los míos estas fiestas de Venta de Baños. Y si uno es amigo del pregonero oficial, tanto mejor. Juanma es un tío genial además de personaje muy popular y nos alegró la tarde a todos rememorando los tiempos en que por Venta de Baños aún pasaban trenes. Allí estábamos Luis y yo, restantes miembros del trío, para animarle, corearle y aplaudirle.

Fue bonito reencontrarse con tantas caras que significaban intensos retazos de tiempos pasados, a veces adulterados por el trascurso de los años, a veces embellecidos por la nostalgia. Buscase por donde buscase siempre me encontraba una mirada tras la que aparecía una evocación ya lejana en el tiempo, quizás unas palabras, quizás un rincón del pueblo.

Hay personas cuya invocación “pesa” por razones obvias más en un individuo que en otros, las relaciones personales y los recuerdos son así, intransferibles y particulares. Pero hay otras personas que con el paso del tiempo y la dedicación permanente a una determinada actividad adquieren un valor superior y son recordadas y apreciadas por todos. Por el polideportivo municipal de Venta de Baños, siendo testigo privilegiado de la pequeña historia local como siempre ha sido, estaba Elías Olea, el fotógrafo por antonomasia de Venta de Baños. ¿Cuántos años lleva Olea fotografiando el devenir de Venta de Baños, Dueñas, Tariego y otros pueblos de las proximidades? ¿De cuándo es su primera foto?

A Olea le recordamos todos agazapado tras la cámara, observando detrás de su flash el paso de la vida, retratando las pequeñas aventuras personales o públicas de Venta de Baños, fotografiando la poética de lo cotidiano, reteniendo para la eternidad un instante de emoción que de otra manera se habría perdido, las autoridades, las escuelas, la parroquia, fiestas, bodas, comuniones, inauguraciones, procesiones, fútbol… ¡La Vida!

En los archivos de Elías Olea están encerrados cincuenta años en los que Venta de Baños ha evolucionado como Luis, Juanma y yo: se ha convertido en adulto, le han salido canas y hasta parece que empieza a perder algo de pelo. Y ahí estaba Elías tomando nota de todo. ¿Alguien se acuerda cómo era Venta de Baños hace treinta o cuarenta años? ¿Cuántos nos acordamos de dónde estaba y cómo era el antiguo y modestísimo ayuntamiento? ¿Y cómo era entonces la calle Primero de Junio? ¿Cuántos de los más jóvenes habitantes de Venta de Baños jamás han cruzado por los pasos subterráneos de la antigua estación? Elías Olea lo sabe todo al respecto.

Los recuerdos viejos que guarda son memoria de todo Venta de Baños, por su cámara hemos pasado todos; de alguna manera, quizá espiritualmente, sus archivos nos pertenecen a todos. La historia de muchos ventabañenses está compilada en los antiguos negativos o en los modernos gigas de las memorias electrónicas de Olea. Esos archivos merecen ser desempolvados y exhibidos, que todo Venta de Baños los pueda contemplar en una exhibición popular y pública que le sirva como reconocimiento oficial a él y a sus muchos años de dedicación a Venta de Baños.

Uno tiene grandes fotógrafos para disfrutar de la presencia de su testimonio, que tenerlos almacenados en el limbo de la memoria es no tenerlos. Que Venta de Baños disfrute al suyo.

2 comentarios:

Pablo dijo...

Y yo vería gustoso esa exposición, don Pedro. Hay tantos rincones olvidados en nuestra Castilla, que haría falta un ejército de fotógrafos para retratarlos.

No obstante, quizá sería una óptima idea retomar esa memoria gráfica de los pueblos. Lo peor de la salvaje emigración que acabó con nuestro estilo de vida, con nuestros pueblos y con las vidas de familias e individuos, es que además nos arrebató el orgullo. No es que las cosas estén bien, pero es que falta el empuje para mejorarlas. Las miradas tristes y decepcionadas de los mayores que sienten que lo que tienen que ofrecer no vale para nada me parten el alma. Por otra parte, los pequeños destellos de orgullo, de amor, de solidaridad que a veces se ven en reuniones sociales, festejos populares y demás saraos que se organizan en el terruño me llenan de esperanza.

Yo quiero ver una exposición de Elías, y otra de Pepe Hernández de León, y otra en cada rincón de Castilla. Si me entero de alguna le aviso.

Un saludo,

Pablo

Anónimo dijo...

Yo soy uno de los muchos Venteños que llegaron a este original pueblo en los años sesenta y aqui nos asentamos creando una familia numerosa de la cual me siento orguyoso y a la vez agradecido a este lugar por el buen acogimiento que me dieron.

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