Palencia es una emoción:

15 junio 2011

El día del orgullo calvo

Echen ustedes un vistazo a la foto del perpetrador de este artículo, este menda que firma la presente insensatez, que no andará muy lejos de por aquí, y observen la brillantez de mi cuero cabelludo. Soy calvo casi desde mi más tierna juventud y estoy profunda y eternamente orgulloso de serlo.

Quiero organizar el primer día del orgullo calvo. Sé que como yo hay miles de personas que lucen, lucimos, con enorme dignidad esta preciosa alopecia que nos hace diferentes, grandiosos, singulares y... minoritarios. Dios hizo sólo unas pocas cabezas perfectas, las demás las cubrió con pelo.

Nos quejamos de discriminación, no hay derecho que una democracia avanzada no nos tenga en consideración y no reserve un porcentaje de puestos en la Administración para nosotros. Si estamos en crisis es sin duda porque, torpe, la sociedad ha puesto más interés en cuidar el exterior de la cabeza que el interior, qué disparate. ¡Calvos al poder! ¡Orgullo calvo por siempre!

Reivindico la dignidad de la calvicie española, reivindico la solidaridad de todos los calvos del mundo contra una sociedad que nos margina, no nos tiene en cuenta y se burla de nosotros. Así que he decidido organizar el primer día del orgullo calvo y en consecuencia hago una llamada a todos los medios de comunicación, a todos los partidos políticos, sindicatos y artistas de clase para que cooperen. Pongo especial énfasis en los artistas, pues ellos son víctimas especiales de este tontorrón culto a la imagen. Tenemos derecho a salir del armario y manifestarnos festiva y jocundamente por las calles de España.

Así que los calvos nos vamos de fiestorro gordo y cachondo. Ya he alertado a Misanta de las consecuencias sexuales que el encuentro de tanto calvo y calva puede ocasionar, que no por ello se sienta marginada. La primera idea que tuve fue la de solicitar subvenciones de los organismos competentes para montar un desfile de treinta o cuarenta carrozas llenas de tíos y tías calvos y calvas, bailando y contoneándonos al son de ritmos de los años setenta, (Los Diablos, Fórmula V, Los Pekenikes) que molan mogollón. Pero pensando en la provecta edad de la mayor parte de los participantes y que ya no estamos pa ir de pie tanto rato al final he decidido que mejor el desfile nos lo montamos en coches descapotables, BMW, Mercedes, Jaguar y otros de semejante enjundia, siempre que se trate de modelos de los años sesenta y setenta. Todos ellos convenientemente tuneados con la participación de subvenciones públicas que exigimos como colectivo minoritario y marginado. Lamento arañar un poco más el bolsillo de los ciudadanos, pero, qué caray, los calvos somos especie protegida, o deberíamos serlo, y para eso están los impuestos redistribuidores de la riqueza y equilibradores de la sociedad.

Quiero que el alcalde de Palencia cierre la ciudad desde la Avenida de Madrid al final de la calle Mayor durante seis o siete horas para que los calvos podamos desfilar y manifestar públicamente nuestra diferencia de la que nos encontramos orgullosos. No nos hacemos responsables de atascos y problemas de tráfico, a ver cuando ponen metro entre Venta de Baños y Palencia. Para acabar, mi intención es organizar una sardinada, chorizada y pancetaza  king size (viva el colesterol) en la Plaza Mayor, con actuaciones de gogós calvas hasta la hora que nos de la gana. Ah, y que nadie se meta ni con el horario del cachondo evento ni con el volumen de nuestra música años setenta. El tinto y la gaseosa los pongo yo.

Exijo además que en la pajiniana Ley de Igualdad de Trato se abra un articulado específico para nosotros en el que se trate detenidamente nuestra compleja problemática.

Finalmente y sólo como elemental precaución por si algo se tuerce: ¿Sabe alguien dónde vive el alcalde de Palencia y a qué hora sale a pasear al perro?

Seguidores del blog

Otros blogs míos.