Palencia es una emoción:

30 junio 2011

Otro sindicalismo es posible

He seguido con especial interés la manifestación celebrada ayer en Madrid por los grandes sindicatos. Tenga en cuenta el lector que aquí la palabra “grande” no alude al tamaño sino a la dignidad, al valor y a la gallardía. Y a la capacidad. Lo que los grandes sindicatos serviles no han sido capaces, oponerse a la política torticera, falsaria e incapaz de ZapaHuero, es lo que les ha acarreado toda la indignación ciudadana que contra ellos como contra la evolución política y económica ha copado calles y plazas por toda España.

Diez mil personas se han manifestado por Madrid contra el pensionazo zapateril, diez mil voces criticando la deriva social de un gobierno del que se esperaba una mayor sensibilidad social, una mayor defensa del débil, una protección especial a jubilados, desempleados y parias de la Tierra en general. Lo que los sindicatos grandes en tamaño no son capaces se lo han dicho los grandes en dignidad.

La protesta, convocada por los sindicatos USO, ANPE, CCP, SATSE y USAE, ha reivindicado que las instituciones parlamentarias no se hagan cómplices de una “reforma indecente e injusta de nuestro buque insignia de protección social” y que se mejoren los aspectos más regresivos que se plantean en el proyecto de ley. Cuando UGT y CCOO se han trasformado en máquinas de manipulación a favor de un gobierno que durante años ha ignorado la crisis que se nos avecinaba, negándola primero y mindundeándola más tarde, surgen sindicatos que tienen en cuenta las necesidades de sus afiliados y de los ciudadanos, sindicatos que dado que no son compañeros de viaje de este gobierno incapaz pueden decirle las verdades desde el centro de Madrid, dado que no son clientes del gobierno que favorece a sus socios y simpatizantes pueden tomar el altavoz que necesita la España indignada para cantarle las cuarenta a quien se tercie, dado que no viven pendientes de las prebendas económicas o sindicales que les arroje la magnanimidad de Zapahuero pueden convertirse en el dedo acusador de un gobierno que ha concitado la oposición de buen número de ciudadanos indignados.

Zapatero ha dilapidado tiempo y dinero, ambas cosas muy necesarias en la España actual, enredando en conciliábulos que le garantizaran la paz callejera con la que arrancar disimuladamente nuestros derechos adquiridos durante largos años de batalla sindical. Ha malgastado el dinero de las arcas públicas en subvenciones a todo lo que pudiera ganarle la simpatía de UGT y CCOO, que han respondido servilmente, callando y agachando la cabeza, humillándose a cambio de unos puestos de liberados, sirviéndole de apoyo y sostén mientras el paro llegaba a cifras desconocidas, sirviéndole de mordaza popular a cambio de cuantiosas subvenciones mientras crecía la humillación de las clases populares.

El silencio y el apoyo de los pequeños sindicatos, pequeños en dignidad, le ha valido a Zapatero una libertad de acción que ha aprovechado para drásticos recortes sociales, cuando ha sido su incapacidad política para afrontar la crisis internacional y el apoyo interesado de dichos sindicatos lo que nos ha llevado a hundirnos en una situación que aún teniendo sus orígenes lejos de España nos ha afectado de manera especialmente dolorosa.

3 comentarios:

Vicente dijo...

Completamente de acuerdo, Pedro. Menos mal que nos queda la USO...

Pedro de Hoyos dijo...

USO y ANPE también y otros que cito arriba

Javier de Miguel dijo...

que el Estado subvencione a sindicatos y a organizaciones empresariales es un gravísimo error que pagamos todos.

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