Palencia es una emoción:

21 agosto 2011

Ahora que se va el Papa llega nuestra hora

Me asombra que dos millones (o uno y medio, qué más da) de jóvenes hayan seguido al Papa por Madrid, ya lo quisiera yo para el PSOE. O para el PP. O para los de enfrente... O para los del frente.

No creo que los lectores estén de acuerdo conmigo, permítanme de todas formas comentarlo: Tengo yo para mí que la exacerbación laicista, revisionista y guerracivilista que el zapaterismo ha impreso en España ha producido inefablemente una reacción de radicalismo en las dos Españas. No, no digo que haya visto ningún mensaje radical en esos jóvenes del JMJ, aunque habrá de todo en la viña del Señor, nunca mejor dicho, sino que buena parte de esa multitud que se ha movilizado no lo habría hecho si las circunstancias por las que pasa España fueran otras.

La sensación de enfrentamiento entre los españoles, la amenaza de repetir errores del pasado, nos sobrevuela y tiene clara demostración en esos jóvenes perroflautas que insultaban, agredían y arrojaban preservativos a los jóvenes católicos y, en modo no agresivo ni irrespetuoso, la de ese cura australiano, o eso creo, que se propuso celebrar misa en la Puerta del Sol con el simple aval de su propia voluntad.

Espero que muchos lectores hayan visto la imagen que ha publicado parte de la prensa española en la que para protestar contra Benedicto XVI algunos jóvenes se desnudaron en público, delante de todo el que pasaba por allí, junto al Kilómetro Cero, subiéndose al oso que representa a Madrid y simularon su sodomización. Mira que hay maneras de manifestar democráticamente los desacuerdos. A algunos no les resultan suficientes. Si estos ¿individuos? quieren ser alternativa para el mundo... que el oso se dé la vuelta y les de un mordisco en esa parte que usted supone.

Ahora que el Papa se ha ido va a sonar la hora de los ofensivos, de los dañinos, de los demócratas de insulto fácil. La prensa española se va a llenar de declaraciones faltas de respeto, ofensivas e insultantes de aquellos trasnochados laicistas del siglo XIX que no recuerdan que están en el siglo XXI, los amargados, ulcerosos, los del colmillo retorcido. Que vengan las críticas, son necesarias e imprescindibles, pero sin dar al oso por donde amargan los pepinos.

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