Palencia es una emoción:

22 agosto 2011

El cine español es malo y la culpa es de usté

Lo de escribir o hablar en público te lleva inevitablemente a cometer muchas tonterías. Yo llevo casi veinte años haciéndolo. Escribiendo, digo, y hablando en público. Lo otro, también. Y eso que procuro poner cuidado.

Los hay que en cuantito les ponen un micrófono se delatan y demuestran sus carencias educativas, los habituales de este blog ya saben a quién me refiero. Vicente Aranda, afamado director de cine no es de ésos, su cultura y sus conocimientos están sobradamente demostrados. Pero acaba cometer la tonta simpleza de echar a la derecha española la culpa de que el cine español esté hecho unos zorros: "La derecha española se niega a ver cine español. Prácticamente media España se niega a ver películas españolas, de manera que el tema histórico más importante del país, la Guerra Civil, no se puede tocar porque la derecha piensa que una cinta sobre este asunto siempre es de izquierdas".

Vicente Aranda es muy listo, muy experto y es un gran director. Sabe mucho de la vida y a veces lo plasma en sus pelis. A veces, sólo a veces. Una de sus pelis es “Juana la Loca”, reina de Castilla y loca de amor por su pueblo, timada y esquilmada por su hijo y cuatro vivalavidas de su tiempo. Yo vi esa peli por engaño de la hija de mi vecino, enferma de adolescencia entonces. Creí que iba a ver una película histórica, en la que se engrandecían algunos hechos para crear aventuras y emociones, pero que retrataba una época con mayor o menor fidelidad.

En su lugar vi una porno. Bueno, no era porno porque no se les veía las partes pudendas a ninguno de los intervinientes entrando y saliendo, y eso es clave. Pero era una peli que se limitaba a relatar unas imaginarias aventuras eróticas de la Reina de Castilla. La pobre se agachaba a coger un papel del suelo... y ¡zas!, el Hermoso que aprovechaba que el Duero pasa por Tordesillas para beneficiarse a la pobre reina. Que se tropezaba con una alfombra y se caía... allá estaba el de la Casa de Austria para sacar partido de que la pobre reina que había quedado boca arriba y ¡zas” por abajo te la endiño. Que se inclinaba sobre una mesa con recado para escribir.... pues también. Vamos que era una sucesión de polvos nuevos sobre palacios viejos. Y no había más, salvo la sucesión de acontecimientos eróticos. Naturalmente caí en la cuenta del engaño de la chavala y corté por lo sano cuando, torpe de mí, vi que Vicente Aranda me la había colado hasta dentro. La hija de mi vecino se llevó una bronca y yo un cabreo.

Eso es el cine español y Don Vicente se queja de que no vamos a verlo. Váyase a la mismísima M, señor mío, que cuando haga usté buen cine me tendrá ante la taquilla. Y claro que estamos hartos del cine español guerracivilista porque es tan sectario como maniqueo, porque es propagandista, tan falseador de la historia como “Raza”, la peli de Franco, Balarrasa y todas aquellas. Porque en ellas ya sabemos lo que vamos a ver, nos conocemos los argumentos (bueno, en realidad debía decir “argumento”, es siempre el mismo mil veces repetido), sabemos los despropósitos que van a hacer los fascistas y lo angelicales que son los de izquierdas. Mire, esa peli ya la hemos visto mil veces durante los años sesenta. Es siempre la misma, sólo que ha cambiado el color de la bandera de los buenos. Además, permítame añadir que hay una colección de actores españoles, no todos, claro, casposamente malos, rematadamente imposibles de soportar, que no saben ni hablar, que deberían haber empezado por acudir a una escuela de dicción.

Cuando un tenista falla un golpe mira a la raqueta y le echa despectivamente la culpa. Antaño el ciclista se la echaba al empedrado pero en los nuevos tiempos se ha quedado sin esa excusa como usté, señor Aranda, se ha quedado sin la excusa de que el espectador tiene la culpa de que el cine español sea malo.

Desde luego yo no voy a ver cine español mientras no cambie y no deje de tomarme por tonto, porque, señor mío, se me había olvidado esa parte del argumento: me toman por tonto al pretender contarme “su” visión partidista y parcial de una realidad y al hacerme pagar por ella, mediante la entrada si cometo la fechoría de ir a verla y mediante las subvenciones aunque no vaya a verla. Y además por creer que no me doy cuenta. Al guano, señor, váyase al guano. Y sí, soy de derechas, me alegro de que le duela pero la culpa es de la política económica, social, de subvenciones y de agresiva laicidad de Zapatero. Échele a él la culpa, que yo no era así hasta que él llegó y me maleó. 
Ah, no por ello debe identificarme con el PP, no sea simple.

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