Palencia es una emoción:

18 noviembre 2011

Sexismo asesino


Según el IV Congreso del Observatorio de Violencia de Género un millón y medio de españolas han sido maltratadas alguna vez y unas cuatrocientas mil lo son hoy día. Estadísticamente usted ha de conocer a alguna, más de una ha charlado con usted, se ha sentado a su lado o tal vez ha hecho cola junto a usted. Alguien de su círculo está sufriendo a manos de su marido y es muy posible que se esté callando, agotándose en silencio.

Un millón y medio de españoles ha maltratado a su esposa o novia en alguna ocasión, cuatrocientos mil lo están haciendo hoy en día. Desconozco qué pasa por la mente para que un ciudadano haya decidido emplear la violencia con una persona a la que debería querer, proteger y venerar. Desconozco qué pasa por la cabeza torturada de un salvaje para que crea que sus problemas desaparecen si hiere a la persona que una vez amó, que una vez le amó.

Pero sí sé que la sociedad no está acertando al enfrentarse a esta situación, no hemos encontrado la manera de detener tanto dolor; cuando el asunto es tan grave, cuando se repite una y otra vez sin que el número de salvajadas decrezca algo falla en quienes deberían poner límites a la maldad. La agresividad anida en la mente y en el ánima de algunos mal nacidos, únicos responsables, como síntoma del mal funcionamiento social.

Todas las medidas de protección deben tomarse –y posiblemente otras más puesto que muchas mujeres prefieren no denunciar- todas las medidas legales, policiales y sociales deben extremarse pero cuando el rencor es tan vasto y la maldad ha echado tan profundas raíces hay algo de más calado que no estamos percibiendo, algo a lo que no estamos llegando, algo que está dentro de las convenciones sociales, algo que existe en la propia estructura social y que debe ser erradicado.

Los telediarios se llenaron largo tiempo de impactantes imágenes de esposas agredidas y de maridos embrutecidos que entraban en los juzgados, a veces con la cabeza bien alta, quizá porque alguien creyó que pregonando la bestialidad y su castigo se pondría contención a tanta ferocidad desenfrenada pero el número de víctimas crece cada año. Se equivocó y las imágenes que esperaba sirviesen de repudio muy posiblemente sirvieron como estímulo de la mezquindad humana.

Este año ha sido asesinada más de una mujer por semana sin que un 73% de ellas hubiera denunciado. Algo falla –más allá de la maldad de determinadas almas- cuando algo tan grave se repite año tras año.

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