Palencia es una emoción:

08 marzo 2012

El castellano es sexista


La Real Academia de la Lengua ha puesto pie en pared y ha frenado la avalancha de tonterías políticamente correctas que de un tiempo a esta parte nos ha dado por decir a los españoles. Les ha dado por decir a algunos españoles.

Hasta el siglo XXI los idiomas estaban hechos por el pueblo. Las gentes, transformando el lenguaje heredado de sus ancestros, iban formando y reformando los idiomas. La educación y la cultura de todos eran las mejores maneras de influir en la evolución cotidiana de la expresión popular. En el uso cotidiano del castellano conservamos palabras prerromanas, árabes y latinas, entre otras muchas, porque lo hemos querido así, sin decretos ni normas superiores que nos dijeran cómo teníamos que hablar. Sin embargo con el nuevo milenio algunos ingenieros sociales parecían empeñados en dirigir desde el BOE el idioma más bello que vieron los siglos.

Para hacernos llegar las mejores palabras y los mejores argumentos estaban los maestros y el ejemplo de escritores y autoridades literarias. Pero nada más, nadie podía por decreto autoritario establecer cómo se debían decir las cosas, fuera oralmente o por escrito. A la propia Real Academia se le ocurrió un día, es sólo un ejemplo entre muchos, que los escritores debían utilizar la palabra “güisqui” como versión española de la palabra anglosajona. Pero ningún autor hizo el más mínimo caso y todos siguieron utilizando el barbarismo sin el menor pudor.

Nos han querido dictar cómo debemos hablar y escribir para ser políticamente correctos. Nos quieren imponer casi como inapelable sentencia judicial que digamos alumnos y alumnas, espectadores y espectadoras… Y no hay tutía. Eso no es un idioma, es una jerga política fatigosa para el hablante e insoportable para el oyente. Y el habla requiere tanta frescura como precisión, necesita un armazón verbal que hile las ideas, no que las convierta en un galimatías indescifrable, en un jeroglífico empalagoso y perturbador.

Así no hay quien hable, así no hay quien construya un discurso medianamente sólido y coherente. El pueblo, que ha tardado siglos en elevar uno de los idiomas más importantes del planeta, no habla así porque se lo impongan unos ministros catetos desde el BOE, al pueblo le interesa tres narices la corrección política; señores, por cierto, me reconozco muy de pueblo. Al pueblo se le puede educar, sugerir, dar ejemplo…y todo ello lleva siglos, que es como la Humanidad hace sus grandes trabajos.

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