Palencia es una emoción:

08 marzo 2013

El papa, el nuevo papa

Soy católico, sea dicho en voz alta a ver si se entera el ensotanado y amargado crítico que tanto me lee, y tantas cartas al director me escribe, sin haber comprendido lo que lee, así que ando esperanzado con lo que vaya a pasar con el nuevo Papa... aunque antes me gustaría enterarme de las razones de la dimisión de Benedicto XVI y de algunos cambios habidos posteriormente en puestos claves del Vaticano. ¿Por qué a los mortales se nos hurta tanto conocimiento de la realidad de la que formamos parte y nos interesa?

De mis limitaciones como cristiano y como simple ser humano surge una enorme cautela al hablar sobre el nuevo Papa, sus características, habilidades y cualidades, pero no puedo dejar de expresar mis miedos, deseos y anhelos. Tómese pues lo que voy a decir como una muestra más de mis escasas cualidades y numerosas limitaciones.

Son hombres, tanto los cardenales, la curia vaticana entera y hasta el Papa son, será, hombres, sometidos todos a las limitaciones que esta pesada circunstancia acarrea. Sin duda la Iglesia ha cometido errores, grandes pecados incluidos, que le han costado graves críticas y le ha privado de grandes y buenos seguidores y de sus aportaciones intelectuales y morales. Quisiera que el nuevo Papa aprendiera de tantos errores, quisiera que sin retroceder un ápice en tantas cuestiones morales básicas, aún yendo contra la relajada moral social, aborto, por ejemplo, oyéramos con más frecuencia, más insistencia y mayor potencia la voz de la Iglesia clamando contra las injusticias sociales que en estos tiempos amargos nos están asediando.

No sólo quiero oír homilías contra la envidia o hermosas teorías sobre la caridad, quiero oír los púlpitos bramar contra la ambición de poder de los políticos, contra los alcaldes, presidentes de Diputación, Diputados o Procuradores que creen que su trabajo merece llevarse a casa un sueldo mil veces mayor que el sueldo medio; quiero que los representantes de la iglesia en cada parroquia, en cada diócesis y en cada país arrojen venablos contra los partidos que esconden la cabeza -lo vemos cotidianamente- ante los casos de corrupción; quiero que la Iglesia proclame la insana maldad de los banqueros que admiten ayudas públicas mientras pagan o reciben indemnizaciones de millones de euros; quiero que los representantes de Dios en la tierra se manifiesten contra la injusticia de los desahucios; quiero que la Iglesia, mi Iglesia, esté más cerca de los padres de familia que sufren despido, de los desesperados, de los desheredados, de los desprovistos de todo.

Sé que mi visión es pequeña, pacata y parcial, sé que quienes soportan sobre sus cabezas la herencia de San Pedro sólo son seres humanos con una gran carga sobre su sus hombros... pero también sé que no sería poca cosa que se lograra algo, sólo algo, de lo que pido.

Y una vez dicho todo esto.... ¿Puede alguien aclarar a toda la cristiandad y en roman paladino por qué el Papa ha abandonado la misión que le había sido encomendada y que había aceptado? ¿Qué misteriosa razón envuelve todo?

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