Palencia es una emoción:

12 noviembre 2013

A las armas, ciudadanos

El riesgo de pobreza o exclusión alcanza ya al 28% de los españoles y todavía no han metido en la cárcel a ningún político, ¿es que nadie es responsable? Si una catástrofe semejante pasara en una empresa privada, ¿no se le pedirá responsabilidad a nadie? ¿Los culpables se pasearían por la calle tranquilamente, con las manos en los bolsillos, asistirían a fiestas y saraos, presentarían libros y dará ruedas prensa?

Si en España vemos a nuestros vecinos levantando la tapa de los contenedores a la caza y captura de un bocado no es culpa de los ciudadanos, no hemos fallado los ciudadanos, han fallado quienes dirigían este barco, no la tripulación. La responsabilidad no es nunca del que obedece, sino del que manda y se equivoca.

Hemos tenido jefes de gobierno que no tenían n la más remota idea de lo que era la economía y nos hemos encogido de hombros, intrascendentes e indiferentes, cuando entre sonrisas les hemos oído decir que eso lo aprendían en dos semanas. Nade se ha echado las manos a la cabeza, nadie ha cogido el toro de la ignorancia de Zapatero por los cuernos de los que le eligieron cuando se empeñaba cerrilmente en hablar de brotes verdes… Ahora, ahora… ahora se levantan voces  que le acusan de su cerrazón, las voces de los mismos que defendieron sus estúpidas tesis en la televisión ante una millonaria audiencia ávida de debates brillantes y esclarecedores.

Y ahora España tiene un 28% de población al borde del hambre, de la exclusión, pero nos encontramos con un gobierno que no ha movido un grano de arena por modificar el Estado megalítico e hiperdesarrollado al que hemos de alimentar. La carga para el débil siempre, es decir para el ciudadano, para el jubilado, para el dependiente. Le estamos cargando  las pistolas de la revolución a impresentables como el de la sandalia, estamos cargando de argumentos a los más burráncanos cuando nadie paga por sus fechorías, sean en sobre o en timos como los del ERE andaluz que luego acaban en mariscadas en nombre de los paras de la Tierra.


Hemos de hacer justicia, hemos de colgar del palo mayor de la democracia tanta sinrazón, tanta desvergüenza, tanta injusticia, tanta irresponsabilidad. Porque cuando la sociedad no hace justicia -o cuando no hay para comer- surgen ciudadanos impresentables, irresponsables e indignos que se la toman por su mano. Y a eso se le llama caos, desorganización e irracionalidad. Y detrás vienen las armas.

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