Palencia es una emoción:

28 febrero 2014

El konzierto ekonómiko katalán

No me riñan si cada vez me importa menos lo que ocurra con Cataluña y la unidad de España. No me llamen nada, recuerden a Zapatero ("Lo que salga de este Parlament…") y díganselo a él; recuerden la inacción de Rajoy (no sabe, no contesta) y díganselo a él, yo sólo me guío por su ejemplo. ¿Ustedes ven que alguien haga algo? Pues eso.

Así que he decido pensar más en mis propias circunstancias y las de los que me rodean. Hablo de mi casa, de mi familia y de mi tierra. Empiezo a desear que el drama catalán finalice pronto, como sea, pero pronto.

El martes pasado hubo una cena no oficial del Príncipe de Asturias en casa del Conde de Godó -sí, el dueño del periódico que hasta antes de ayer era independentista y antimonárquico sin reparos- con empresarios catalanes. No hubo prensa ni discursos oficiales, Felipe de Borbón iba de simple oyente, a ver qué se cocía, a escuchar. Y escuchó…

Y escuchó que hay que "abrir" la constitución, que hay que pactar -¿pero el gran pacto no era ya la constitución?- y que finalmente habría que llegar a un acuerdo económico con Cataluña, algo así como la versión catalana del konzierto ekonomiko vasko. Y miren, se me empezaron a erizar la neuronas y empecé a morder uñas, que me llego ya por el codo.

El concierto vasco es un privilegio de la época feudal por el que usted, lector, si viviera en el País vasco pagaría menos impuestos de los que está pagando. Sí, sólo por estar viviendo en la arcádica Euskalherría usted pagaría menos impuestos que en Venta de Baños, déjenme poner. Allí donde la riqueza y la prosperidad que llevan las inversiones del Estado crean más progreso se pagan menos impuestos que en las deprimidas, vacías y desoladas tierras castellanas. Dicho de otra forma, es un privilegio por el que los más ricos pagan menos. Y esto parece bien a mi democrática sociedad…
Yo pensaba, ingenuo, que los españoles éramos todos iguales ante la ley… Desde luego no lo somos ante las leyes económicas, evidentemente. Y tamaña insensatez se quiere repetir ahora con Cataluña para evitar la secesión. Dicho de otra manera: el resto de españoles tendremos que pagar los impuestos que deje de pagar Cataluña. ¿Iguales ante la Ley?


Pero dado que los representantes de mi provincia no dependen de mi parecer o mi voto sino de los de sus jefes de Madrid no puedo exigirles la defensa de mis intereses, los de mi familia o mi tierra, así que mejor dejo de escribir para no desesperarme, amigo lector.

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