Palencia es una emoción:

09 julio 2014

Perroflautas: Subvertir el orden natural

Será que me estoy volviendo ya mayor, será que el mundo y yo evolucionamos a velocidades y en sentidos muy diferentes, será… No sé lo que será pero no entiendo cosas tan simples como que los alborotadores y perseguidores de los políticos sean absueltos por jueces bolivarianos.

Las escenas que estos días repiten incesantemente las televisiones en las que los parlamentarios de Cataluña son acosados, asediados, perseguidos y golpeados por los manifestantes. Y un solemne tribunal considera que no es delito. España bolivariana, políticos bolivarianos y tribunales bolivarianos. ¿Puedo dimitir? Quiero ser andorrano.

Un Parlamento debe ser libre y soberano para ejercer sus funciones. Cierto que cuando la ley electoral es difícilmente defendible ese Parlamento es menos legítimo. Cierto que cuando sus miembros están enmarranados en diversas corrupciones es un Parlamento menos legítimo. Pero sigue siendo una de las bases de la democracia. La democracia sólo se puede cambiar democráticamente, no con carreras por la calle ni impidiendo el normal funcionamiento de las instituciones.

Hay muchas cosas que cambiar en una España que no funciona. Las masas no sólo se controlan desde los parlamentos o desde las
instituciones; los actuales acontecimientos nos muestran que las masas violentas se llevan demasiadas veces el agua a su molino. Evidentemente es culpa de políticos ineptos, como quedó palmariamente demostrado en Burgos. El caso del barrio de Gamonal, en cuya trasformación los partidos estaban de acuerdo, cuando las instituciones democráticas cedieron a la presión de los violentos, fue la muestra de cómo trasformar la democracia institucional en violentocracia, subvirtiendo el orden natural, tanto por el manejo de las masas perrofláuticas como por la inutilidad de las instituciones.

Sí, la democracia es deficiente, nuestros políticos son deficientes y evidentemente algunos jueces son también muy deficientes… o lo son las leyes que aplican. No me importaría nada que los mismos perroflauta acosaran a esos jueces, y sólo a esos, cada vez que vayan a firmar una sentencia. ¿Dónde quedaría su libertad?

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