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06 octubre 2014

Homosexuales: Francia contra la progresía; España con la santa senda

Antes de empezar debo pedir disculpas a los lectores por la generalización que he hecho en el titular. En realidad no es Francia quien está contra los homosexuales, sino que una parte de la sociedad francesa está contra la política de François Hollande en pro de los homosexuales y sale a las calles a manifestarse.

No deja de ser llamativo que una sociedad abierta, muy culta y muy evolucionada como es la sociedad francesa se movilice contra leyes de este tipo. Para nosotros Francia ha sido siempre la puerta de Europa y, como tal, la puerta de la civilización y de la evolución. Desde el punto de vista español, oponerse a las leyes a favor de los homosexuales no es ni civilizado ni evolucionado. A lo mejor los españoles hemos equivocado nuestro rumbo y tenemos que seguir pasando de vez en cuando por Francia para aprender y evolucionar.

Pero no, no quiero en este artículo hacer una crítica de la legislación española, básicamente la que promovió el tonto de León, sino de la sociedad española. Estoy de acuerdo en que las relaciones homosexuales existen y había que regularlas… permisos, licencias de trabajo, herencias y muchas otras cosas necesitaban una regulación. Pero llamarle a eso matrimonio es una desfachatez que ofende a los verdaderos matrimonios, los heterosexuales. Y empiecen ustedes si quieren a ponerme verde.

Pero en Francia, los muy demócratas, cultos, progresistas, evolucionados y europeizados franceses no consideran despreciable manifestarse contra las leyes teóricamente progresistas, nadie se avergüenza de ello, nadie se dice “me van a llamar facha si pienso que…”. Por eso entre otras razones me ha gustado siempre Francia, siempre nos ha enseñado el camino de la Libertad, y si antes fue el de Perpignan ahora es el de la libertad sin complejos. Si en España dejaran de adoctrinarnos tanto desde las teles –no hay comedieta española en la que no haya un par de homosexuales impartiendo clases de corrección política- y sobre todo si los españoles dejáramos de tener tantos complejos de facha por exponer cómo pensamos, nos iría de otra forma en política, en economía y en cultura nacionales… mientras sigamos siendo una nación.

Uno de los problemas de España es que nos han enseñado lo bueno, bonito, sano y agradable que es ser progre, mientras nos han convencido de que todo lo demás es ser facha, pecado nefando del que todos queremos borrarnos, no vaya a ser que la sociedad nos señale por la calle con el dedo. El velo de lo políticamente correcto tapa conciencias y mentes, corrigiendo inmediatamente cualquier pensamiento original pero descarriado; cualquier idea que salga de la santa senda del progresismo es tachado de pecado horrendo digno de todo desprecio. O pasamos por las horcas caudinas de opinar como me dicen que debe opinar una persona lista o soy carca. Los españoles, determinados españoles, babean como tontos cuando en las teles los progres exponen sus teorías laicas, colectivistas, absurdas, vengativas… (Sí, claro, también las hay inteligentes, sanas y efectivas, pero me refiero a las que me refiero, claro) mientras denigran sin sentido a cualquier que acuda con el cartel de carca, sean sus teorías absurdas o lógicas, da igual, si llevan el estigma de ser carcas van de culo ante los españoles.

Queda así anulado todo pensamiento propio, meritorio, original y fresco, cercenado a favor de más de lo mismo, más ideas como las que se exponen en Sálvame, Gran Hermano (¡Somos un país que ha llegado sin pestañear a quince ediciones de Gran Hermano!) y payasadas que llaman comedia, como “La que se avecina”, pongamos. En el momento actual, es impensable que los españoles se movilicen en las calles contra el aborto o e matrimonio homosexual. Al menos tan masivamente como lo acaban de hacer los franceses.

El día en que los españoles sepamos pensar por cuenta propia, sin tener en cuenta los patrones dictados por la progresía bien pensante, apoyando o rechazando lo que sea pero por cuenta propia, contradiciendo sin más los manidos clichés sociales, pensando y buscando en nosotros nuestra propia opinión… ese día… ese día seremos europeos.

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