Palencia es una emoción:

27 noviembre 2014

Los curas pederastas

Vamos a poner las cosas en su sitio desde el principio para el que no quiera leer tome cuanto antes su decisión: Soy católico, sí, de esas cuatro ratas de sacristía que vamos quedando y que corremos gravísimo peligro de extinción, amenjesús. Y les voy a hablar de esos curas granadinos que han despedazado la infancia y puede que gran parte de la vida de dos de sus monaguillos, palabra de Dios. Y el que quiera dejar de leer hará bien.

Sí, ya, claro, todavía no sabemos si son culpables, hablaremos por lo tanto de presuntos pederastas, mientras el juez se lo piensa, pero yo daría una euro por saber qué parte del Evangelio pasaba por sus mentes cuando abusaban de estos chavales, qué parábola entretenía sus pensamientos cuando se coordinaban para cometer sus fechorías, qué oraciones bisbiseaban cuando por la noche se quedaban a oscuras en sus camas.

Quisiera saber qué dios marrano e indecente tenían en su pecho cuando se levantaban de la cama y se dirigían a su parroquia, quisiera saber qué pensaban de la Iglesia, de su mensaje y de la misión que ellos habían aceptado de ella. Y a qué Dios elevaban sus oraciones. Me gustaría que uno de ellos me dijera cómo piensan reparar el daño inmenso que han hecho, primero a sus víctimas granadinas y luego a todos los católicos, a todos los que formamos ecclesia.

Y me gustaría que se compararan con los miles de curas que están ahora mismo combatiendo el cólera, el ébola o simplemente la ignorancia, esos miles de curas que en África se han olvidado de su familia, de sus posesiones y de la vida cómoda que los demás llevamos para morir poco a poco entregados al mensaje evangélico. También quisiera que me respondieran a por qué tres curas delincuentes causan más perjuicio a la labor de la Iglesia que tres mil entregados a los demás…


Y no se me olvida enviar un recuerdo al arzobispo que no supo reaccionar, que tuvo que ser empujado por el propio Papa para mover un dedo… 

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