Palencia es una emoción:

16 mayo 2018

La bandera de España


Pertenezco, como la mayoría de ustedes, a diversos grupos de guasap, según mi experiencia a demasiados pocos. Uno de los grupos está formado por veinte personas que compartimos una determinada actividad lúdico cultural, sobre todo cultural. Según mi experiencia es un grupo variado políticamente. El otro día, hace no demasiado, alguien ha colgado en él unas imágenes del izado de la bandera de España con esa canción (lamento no recordar el título pero algún lector podrá hacérnoslo saber a todos) que habla de las diversas regiones de España y según las va citando habla del orgullo de ser español. (Permítanme aclarar que esa canción, casi un himno, me es personalmente muy satisfactoria, pues habla de Castilla y no de esa “Castilla y León” que impusieron por cataplines Martín Villa y sus secuaces)

Pues bien, pasado mucho tiempo desde que esas imágenes llegaron al grupo no hay ninguna reacción, nadie ha dicho nada, nadie ha añadido una palabra, ni un emoticono en el guasap. Nada, solo silencio en un grupo habitualmente muy dicharachero. Al cabo de un tiempo he concluido que esto no pasaría en Francia, Alemania, Italia o Bélgica, por citar cuatro países vecinos. Ni siquiera en la República del Congo, en Mali, Venezuela, la India o Nueva Zelanda. En cualquier otro lugar alguno de los miembros habría añadido unos aplausos, habría gritado un “Viva” o habría expresado de cualquier modo su apoyo y satisfacción. Alguno, tal vez alguno.

No en España. Porque automáticamente seríamos fachas. La estólida izquierda española, nos ha convencido de que alabar la bandera española o hablar bien de España es de fachas. De franquistas. Ya que los franceses alemanes, italianos o belgas aman a sus respectivos países deben ser unos fachas de no te menees. Franquistas todos. Y los demás nos dejamos controlar por esta forma extraña de ser españoles que tiene la izquierda. Acomplejados. Sí, sí, sí, es cierto, algo de reacción hay al rebufo de los temas de Cataluña. Sí. Algo.

Todo es franquismo, todo es fascismo, todo lo que no sea la rancia y casposa izquierda que ve a Franco por cualquier esquina. Han comido el coco a una multitud de españoles receptivos siempre a cualquier viento que venga de la antiespaña. No, no somos normales, esto no es normal, no pasa en ningún sitio. Solo en España, marca España, made in Spain. ¿Por qué la izquierda española no es como el resto de la izquierda europea?

Sí, sí, ya me sé la argumentación de algunos lectores. “Es que la derecha se ha apropiado de la bandera para sus tropelías, su dinero en “B”, sus cuentas en Suiza, sus falsos másteres, sus…” ¡Y una mierda, oigausté! Las tropelías de la derecha son ciertas, no las niego, ni ellos las niegan quizá porque no pueden. Su necedad es total, sus décadas de expoliar al pueblo son ciertas. Como la corrupción del  PSOE en Andalucía o la de CiU y su 3% en Cataluña. Pero también es cierto que la izquierda ha abandonado siempre la bandera, el sentimiento nacional, siempre se ha mostrado refractaria a su exhibición, a mostrar orgullo por ella. Esto no le pasa a la izquierda francesa… ni belga, que hacen compatible su internacionalismo proletario con su identidad nacional. Solo en contadas ocasiones, con asquito, con miedo, tapándose la nariz la ha tomado como propia. Sí fuese verdad que la derecha se ha apropiado de la bandera sería también por el abandono de la izquierda.

Nos da miedo sentirnos españoles. O vergüenza. O nos da miedo de que nuestro vecino de chat nos llame facha. Hala, señores, me voy a vigilar el chat, a ver si cae algo…

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