Palencia es una emoción:

12 abril 2008

La insaculación de Bono

Que no tenemos los políticos más cultos ni preparados es algo que ya conocíamos previamente; que la renovación y mejora fuera posible con cada elección democrática sería sueño de una noche electoral. Ha cambiado el Congreso de los representantes de España pero éstos siguen riéndose de su propia ignorancia. La insaculación lo demuestra.

A los diputados se los elige por su fidelidad al líder, al partido y al programa, y no porque conozcan suficientemente su propio idioma. Ya puede acudir de candidato el presidente de la Real Academia de La Lengua, que como diga que piensa por cuenta propia y que por cuenta propia piensa votar le dan por… ahí, precisamente por ahí.

Porque entre las múltiples cualidades de José Bono no figura la de descubrir nuevos mundos ni inventar palabras. “Insaculación” es una palabra quizá de escaso uso pero perfectamente adecuada para ser utilizada en un contexto tan concreto como el de la elección de un nombre entre muchos posibles, cual era el caso, una palabra más del riquísimo vocabulario castellano que si nuestros prohombres fueran decididamente más cultos conocerían, pero, ay, no conocían y, riéndose de su desconocimiento, relacionaban maliciosamente con significados ajenos y barriobajeros. Que por qué nuestros diputados desconocían el significado verdadero y le inventaban una acepción escabrosa es algo en lo que prefiero no entrar para no echarme a llorar.

Bono, que es como es y no puede dejar de ser como es, y que Dios le guarde muchos años para solaz de columnistas, se habría preparado perfectamente su arenga, encerrado en casita, en la paz de su despacho, eligiendo cuidadosamente la expresión más adecuada para cada momento y buscando los vocablos más precisos y tal vez más rimbombantes… hasta que dio con las limitaciones culturales de sus señorías. ¡Y las risas que hacían, y cómo les reían las gracias algunos periodistas con el micrófono en ristre y la insaculación a flor de labios!

Cuánta diversión, cuánta gracia, cuánto cachondeo… Señor, qué país… ¿Y por qué no los insaculan a todos de una pajolera vez?


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