Palencia es una emoción:

21 marzo 2011

Follar no es hacer el amor

Lo leo en La Gaceta: “Los urólogos alertan de que cada vez más jóvenes acuden a sus consultas pidiendo la pastilla de viagra. Aseguran tener “miedo a fallar” y “mucha presión”. “No se preocupan por conocerse ni por hablar; por eso, nunca resuelven sus complejos”, señalan los expertos”. Y la noticia habla de chavales de dieciséis años, amigo lector,preocupados por un simple gatillazo o porque como los roles han cambiado marcados por la tele y por Internet se ven presionados por sus compañeras.

Soy demasiado mayor, demasiado conservador y demasiado meapilas, estoy seguro. El común de los mortales habría sonreído, meneado levemente la cabeza y finalmente, mientras se hurgaba la boca con un palillo, habría expresado: “Ay, estos chavales, qué juventud, quién tuviera sus años”. Yo no, ya digo de mí lo que digo y me permito añadir que además soy un pardillo. Mea culpa.

Entiendo que a los dieciséis años el sexo sea un foco de interés máximo, que los chavales (“y chavalas”, siempre tengo un recuerdo para Doña Bibiana) estén buscando cómo darle gusto al cuerpo. Me suena haber tenido alguna vez esa edad. La diferencia está en cómo la sociedad afronta esa situación, si sirve de acicate, de cortapisa, de freno, de curso o de dique contenedor. Creo que el mundo occidental ha elegido ser una autopista para el cachondeo generalizado, no sólo en ese terreno, olvidando su labor educativa y encauzadora en vez de servir de pista de despegue para la irresponsabilidad generalizada.

Porque en definitiva estamos hablando de eso, de responsabilidad, no crean que estoy echándoles una de moralina católica de los años sesenta. Estaremos fácilmente de acuerdo todos en que lo que no podemos es convertir España en una inmensa cama. Puede que la jodienda no tenga enmienda pero debe llevar aparejada una inmensa responsabilidad. Los talleres sexuales del PSOE extremeño y la “compra” de votos juveniles que las juventudes socialistas hacen a cambio de preservativos son de una inmensa falta de ética pues caen en el populismo de darle a la plebe lo que la plebe quiere, negándoles la otra inevitable cara de la moneda, la misma que el pueblo prefiere desconocer, no vaya a ser que conlleve esfuerzo, seriedad o.... responsabilidad. Populismo a lo venezolano, pongamos, sazonado por divertidísimas comedietas capitalistas made in Jólivuz.

El sexo es algo más que un polvete, ustedes perdonen. El sexo no es un mero intercambio de fluidos y de placer, si te he visto no me acuerdo y la chavala de mañana sustituye a la de ayer. Follar no es hacer el amor, follar es no preocuparse por el otro, ni conocerle ni hablarle, ya lo dicen los urólogos, oiga. El sexo es, o debería ser, relación personal, íntima, profunda y, según mi personal visión de la vida, -ya les digo que soy muy facha- definitiva, seria y responsable. Si un chaval de diecisiete años está muy presionado por “fallar”, sexualmente hablando, y necesita tomarse una viagra es que ya ha fallado, que algo falla (permítanme la voluntaria redundancia) en su educación, en la sociedad y en la concepción de la vida que queremos trasmitir a nuestra juventud. Una pastillita azul puede ser efectiva para echar un casquete a la manera de Torrente, el brazo tonto de la Ley, pero no para el amor, que el sexo es una cosa y el amor es otra. La sociedad debería estimular el amor, las relaciones personales consistentes y emocionalmente adultas, no el sexo vacuo, intrascendente y fugaz. Entre otras cosas corremos el riesgo de encontrarnos dentro de unos años con unos experimentadísimos ancianos de veinte años, que ya no tienen nada que esperar de la vida, que lo han dado todo emocional y afectivamente, y de los que sólo se aguarda que trabajen y den todo de sí por la sociedad y una empresa que calladamente les explota.

Calla, trabaja y vótanos, que al salir a la calle no te faltará con quien echar un polvete. Sea del sexo que sea.  O sea, pan y circo. Digo yo que progresamos hacia Roma. A.C., conste.

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