Palencia es una emoción:

06 abril 2011

Justin Bieber

Es posible, amable lector, que haya entrado usted en este blog engañado. El tal Justino, llamémosle por su nombre castellano, me importa un bledo y lo último que pretendo es hablar de él o de su música. Ni le conozco a él ni su arte, sólo pretendo comprobar si un nombre popular entre la adolescencia sirve para atraer visitas a este blog en número mayor al ordinario.

La verdad es que el mundo en el que vivimos está lleno de mentecatos seguidores de cualquier estrellita de cara mona y acaramelados movimientos sincronizados. O de discípulos de ignorantes princesas de barrio, sexualizadas diosecillas de tetas abultadas que desconocen cuántos países hay en la península Ibérica o presentadores de televisión cuyo mayor mérito parece ser gritar como posesos y tener sexualidad ambivalente.

En general la sociedad está instalada en la vaciedad, necesita ídolos para soportar el día a día. No  importa la edad, tanto si vivimos la adolescencia como si peinamos canas la gente necesita una estrella fugaz a la que prestar atención. El mundo nos aburre, nos oprime y bebemos los vientos por alguien que nos saque de la insana cotidianidad, de la monotonía de nuestras vidas.

Estamos empeñados en una vida que no nos gusta, lo que puede ser tan comprensible si tenemos diecisiete años como preocupante si tenemos cincuenta. Entre el trabajo, la familia o los amigos consumimos en vano nuestras neuronas y resulta que la parte más mentecata de la sociedad precisa que alguien la saque de la vulgaridad vital para no pegarse un tiro.

No tenemos remedio. Salvo el suicidio. Colectivo.

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