Palencia es una emoción:

11 mayo 2011

Nacho Escolar, Buda viviente

Que vivimos en un país peculiar queda demostrado porque encumbramos básicamente a dos tipos de personajes: el inculto pero gracioso, llamativo o excéntrico, pongamos que hablo de cualquier miembro de la fauna que puebla programas como La Noria, Sálvame o –antaño maricastaño- Tómbola, y el dalai lama de izquierdas que pontifica infaliblemente sobre España. Cualquiera que sea de izquierda, cuanto más radical mejor, y que tenga labia y medios suficientes es enseguida entronizado en los altares españoles.

A los primeros los entronizan los zarrapastrosos españoles de hiel burda y escasa vida interior y a los segundos los elevan a los altares aquellos que han decidido pasar la vida disfrazados de progres. La progresía falsa, verbal y posturera –no la de aquellos que se van al Amazonas a luchar contra la deforestación, por ejemplo- es uno de los disfraces que más gusta a los españoles. Y cuanto más aparente, vistosa y radical sea esa vestimenta progre más se les cae la baba a los seguidores del santón de turno.

Igual que estamos dispuestos a adorar cuanto nos venga del extranjero en la seguridad de que será mejor que lo español –cualquier día China o Estados Unidos nos venderán paellas que compraremos entusiasmados- estamos dispuestos a besar por donde pisan los grandes gurús de la progresía hispánica. Ya puede decir el Gran Guayomin los mayores disparates, que siendo él y procediendo de la Sexta habrá millones de ciudadanos memos e irreflexivos que reclinen sus cabezas humildemente en señal de afirmación y sometimiento. Lo ha dicho el Guayomin y punto. Que lo ha dicho la Sexta, oiga.

Hoy la chorrada ante la que bajarán su testuz las masas planoencefálicas la ha dicho otro santón de la panda de Roures, otro becerro de oro de la izquierda mediática, ha hablado Nacho Escolar. Calle el pueblo sumiso, avive el seso y acepte en reverente silencio el dictamen del brujo sacrosanto de la tribu progresista.

Dice Nacho Escolar que "Es un éxito democrático que un etarra pida el voto para Bildu”. Y se ha quedado tan oreao el magnífico buda viviente. Ha soltado la perla que seguirán entusiasmados miles de personas que andaban a la caza de una percha en la que colgar su traje de superhéroe izquierdista. Ya tenemos discurso socialista para las dos semanas de campaña que restan, ya besan su teclado Rubalcaba y Pajín, ya tienen la línea de sus mítines Zapahuero y Chacón, la de la “puta España” que pretende presidir España (¿Seguirá España siendo puta cuando ella la presida?)

A Bildu se le pedía rechazar el terrorismo y lo ha hecho numerosas veces. Condenar a ETA es tremendamente fácil en documentos y declaraciones, no entiendo que no hayan sido aceptados por el Tribunal Supremo. Tan fácil como luego, una vez aposentados en las instituciones, pasar subvenciones o el padrón municipal a los amigos de ETA. Sin embargo Bildu es la prolongación de Batasuna, caballo de Troya de ETA y verga monumental en el trasero de la democracia. Eso lo sabemos todos menos el señorito Escolar; otra cosa es que no se haya podido demostrar en los tribunales, ante los cuales no sirven simples suposiciones.

Zapatero es la radicalización del socialismo y últimamente la radicalización del esperpento, pues negar que él haya causado recortes sociales es sólo posible en una obra de Valle-Inclán. O de Gaby, Fofó y Fofito. Por eso necesita soportes cada vez más radicales y por eso cuanto más se aleja el PSOE del centro izquierda más lejos le queda “la derecha extrema”. Y es que a veces uno no sabe si es el propio tren el que se mueve o es el de al lado.

Contra la radicalización del PSOE zapateril Rajoy nada entre dos aguas, acomplejado y silente ante la realidad, no vayan a decir que es de derechas. La vaciedad en la que se desenvuelve bajo su mandato este partido deja un espacio a su derecha a la espera de un líder que se decida a dejar tirados en la cuneta de una campaña electoral los complejos que siempre ha arrastrado la derecha de España.

¿Derecha extrema? ¡Inanidad extrema!

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