Palencia es una emoción:

17 mayo 2011

Strauss Khan y el radicalfeminismo español

Mientras esperamos a que la juez se aclare, no sé si un tío, todopoderoso, próximo jefazo del PS francés, muy rico y muy salido es un delincuente sexual o no. Desde mi butaca no he visto la habitación del hotel, así que no puedo juzgar.

Sí, es un salido sexual con algún antecedente que otro, pero cuando eres un poco conocido sabes que no puedes tirar un papel al suelo sin que alguien diga tu nombre y te llame cochino. Sabía claramente el riesgo que corría, o es tonto solemne en grado sumo o un sexoadicto de sobresaliente cum laude. Una de dos.

No sé quién puso la trampa, si el político a la camarera o la camarera al político, pero uno de los dos quiso pillar al otro... ¿necesita buscarse un lío una camarera de hotel? De momento el político francés ya ha admitido que hubo contacto sexual... pero eso sí, consentido. Como no quiero que me pase lo mismo que a media prensa española con Marta Domínguez prefiero esperar a que la juez hable, lo que me llama la atención es el estruendoso silencio de la izquierda española. Reconozco que me desorienta que ninguno de los dos protagonistas aparente tener nada que sacar de este embrollo.

Mientras Elena Salgado pasó por el asunto como un rayo de sol atraviesa un cristal, sin romperlo ni mancharlo, sin romperse ni mancharse, todavía no he visto ningún gran titular de Leyre Pajín u otra de las grandes voces femeninas y radicalfeministas españolas. No les he oído llamarle cerdo machista ni condenarle a la hoguera de Pedro Botero, ellas que tienen el verbo fácil y pronto el insulto cuando se trata de alguien proveniente de las antípodas políticas.

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