Palencia es una emoción:

27 septiembre 2011

Explosiva sanidad catalana


Sé que Dios no me proveyó de un exceso de inteligencia, sé que tengo mis limitaciones y que los lectores críticos se agarrarán acertadamente a estas frases mías para quemarme en la plaza pública. Conocedor por tanto de mi condición sé que hay berenjenales en los que no debo meterme y pasar discreta y calladamente. Para no errar y para no salir herrado.

Sé por ejemplo que no debo opinar de asuntos que no comprendo, como la sanidad catalana, donde mi cerrazón tropieza con la obstinada realidad. Así que he decidido no contarles a ustedes que me resulta inaccesible el motivo por el cual se cierran consultas, se rebajan servicios y se mutila la paga de navidad de los médicos, enfermeros y empleados en general. Fastídiense que se quedarán sin saber mi opinión porque no les voy a hablar de lo que no sé, porque callaré sobre las misteriosas razones por las cuales mientras la sociedad catalana ve recortadas sus prestaciones sociales en casi completa paz ciudadana – si exceptuamos unas breves algaradas, ya pasadas, a la puerta de algunos centros de salud- el Govern se monta unas pelis de indios gastándose en embajadas en el extranjero lo que podría destinar a mejorar la atención al paciente, por ejemplo. ¿Qué le resulta más imprescindible a Cataluña, las embajadas o los buenos servicios sanitarios? Pues, nada, que los enfermos catalanes decidan, yo callo para no atizar las voluntades ajenas con mi desconocimiento.

Como no comprendo las altas razones políticas para que esto suceda sin que los ciudadanos quemen –estoy hablando en sentido figurado, claro-  el Palau de la Generalitat, sin que el Parlament arda en encendidos debates -calma, también es en sentido figurado- entre gobierno y oposición, cedo a mis numerosos lectores catalanes, catalanistas y anticatalanistas (que no “anticatalanes”) y a los ajenos a Cataluña el espacio de opinión que hay bajo esta “Columna de Humo” con la esperanza de que alguien sea más listo que yo y me explique por qué sucede todo esto, por qué Cataluña vive con inflamada pasión debates comparativamente intrascendentes como el de los toros o más trascendentes como el del nacionalismo mientras las tijeras de la crisis se ceba en los más débiles, en los que no pueden pagarse un seguro privado.

Dadas mis escasas lumbreras ya comentadas previamente les ruego también que alguien me cuente cómo es posible que se derroche dinero en varias televisiones públicas, estatales, regionales, municipales… que son una máquina de quemar el dinero que ha salido de nuestros abrasados bolsillos por vía de la ardorosa declaración de Hacienda y otros impuestos no menos explosivos. ¿Y nadie dice nada? ¿Y calla la oposición? ¿Y no arde Troya? ¿Y callan los indignados? ¿Y callan los padres de familia? Que me lo expliquen, oiga.

Éste es un polvorín en el que no piso, un charco en el que no me meto, una opinión que apago… y es que es mejor ser discreto para no tener ardor de estómago. O para no quemarme inútilmente y que me llamen petardo.

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