Palencia es una emoción:

10 octubre 2011

La tumba de Franco


Se dispara la rumorología, (José María García afirmaba que era la antesala de la noticia) y numerosos digitales anuncian ya la salida de Franco, bueno, de su cadáver, del monasterio del Valle de los Caídos.

Lo de la ley de memoria histórica me ha parecido siempre una mezcolanza zapateril, a medio camino entre la revancha, banderín de enganche de nostálgicos y tapadera ideológica de sus sonados fracasos económicos. Si les soy sincero hace mucho tiempo que dejó de preocuparme el pasado, me interesa más el futuro, asunto del que alguno de nuestros actuales gobernantes quiere desligarse. Y ahí, en el futuro, está la madre de todas las batallas.

Convenía más dejar que los muertos enterraran a sus muertos y pensar en los vivos. Zapatero será un muerto viviente durante el mes y medio que falta hasta las elecciones y Rubalcaba es demasiado vivo. Si agitan el espantajo de Franco y el PP embiste... todavía pueden apañar una dulce derrota. Una dulce derrota de PP o PSOE es la sangre que revitaliza el nacionalismo disgregador, clasista y racista que en estos días agitan a su conveniencia Mas y Durán. Y de momento no quiero echar la vista atrás y revisar el Rh de Arzallus y compaña.

Cuando ya no quedan franquistas de menos de ochenta años me importa poco lo que pase con el sepulcro de Franco pero removerlo ahora sólo serviría para agitar a extremistas de uno y otro signo. Pros y contras pretenderían revivir la guerra civil, unos para ganarla y otros para volver a ganarla. Y si algo hemos aprendido en estos ochenta años es a librarnos de ellos.

Me mosquea, perdonen ustedes el populacherismo pero me ha salido así, que empiecen a revolvernos el pasado, con lo lejos que queda, con lo olvidado que está, porque sospecho que quizá lo que intenten sea anestesiarnos con él y ocultarnos el futuro, quitárnoslo o incluso cobrárnoslo. Bueno, o tal vez amenazarnos con él, son capaces.

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