Palencia es una emoción:

07 octubre 2011

Las bicis son para Palencia



A pesar de que ya voy teniendo años para regalar he redescubierto la bicicleta como vehículo urbano; confieso que he pecado y la tenía en el último lugar del desván, cubierta de polvo y olvido. Pero impulsado por una clara tendencia social y animado por los problemas de aparcamiento (¿Se nos ha olvidado que nos cobran por aparcar en la calle?) me he pasado a la bicicleta.

Con ella llego a todos los rincones de una ciudad pequeña y asequible, con ella hago la compra y con ella voy a clase dos tardes a la semana; con ella gano tiempo y me sumo a la moda y a la comodidad urbana. Al periódico o a las tertulias de la tele, a la farmacia o al kiosco voy en bici. La bici es el futuro en una sociedad que creía ser más moderna cuanto más grande fuera el coche y más adelantada cuanto más contaminara.

Palencia es una ciudad muy apropiada para la bicicleta tanto por su relieve como por su extensión. Sí, se echan en falta más carriles bici, de nada sirven los que nacen y mueren en una misma calle, sin comunicar dos zonas de la ciudad. Hay en Palencia avenidas suficientemente amplias para facilitar espacio a los ciclistas urbanos sin necesidad de pintarrajear las aceras como se hizo anteriormente. Por cierto, ¿qué genio no supo prever carriles bici en las nuevas calles abiertas junto al puente Nicolás Castellanos?

El uso de la bici en nuestra ciudad estará ligado a la facilidad de circular en ella por avenidas como República Argentina o Manuel Rivera, que comunican los extremos de la ciudad con el centro, pero igual que en su momento llamó la atención la peatonalización de la calle Mayor, algo se podrá hacer para facilitar que las silenciosas, rápidas, seguras y cómodas bicicletas circulen por ellas coexistiendo con los coches. La circulación de bicis en esas avenidas que trascurren a lo largo de la ciudad con anchas aceras y amplia mediana facilitará el traslado de muchos palentinos en esta época de crisis.

Se necesitan aparcamientos para bicis, cuestan poco y no perjudican a nadie, salvo quizá a las empresas de aparcamientos para coches. Colocarlos en cada colegio, centro médico, de ocio o de los organismos oficiales sería progresar hacia el ahorro y la comodidad de los ciudadanos.

La bici, que antes identificaba al obrero, luego al eco-hippie y tal vez para algunos hoy señala al perroflauta es ahora patrimonio de la modernidad, la comodidad y la economía. Señor Alcalde: más facilidades y aparcamientos, por favor

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