Palencia es una emoción:

11 octubre 2012

Agradecidos a Artur Mas


Por el camino que va la cosa la fiesta nacional de España, que pasaba desapercibida salvo por los gritos que algunos le lanzaban a Zapatero, puede volver a ser celebrada con orgullo por los españoles. Esto de los independentismos es lo que tiene, que anima a los contrarios.

A los españoles siempre nos ha dado vergüenza ser considerados como patriotas. Cosas del empeño de Franco en apropiarse de lo que era de todos y en clasificar como malos españoles a los que no eran más que sus enemigos políticos. El caso es que paseando por la calle mayor de mi pueblo me puedo encontrar diversos mozalbetes que llevan en sus jerséis la bandera de Gran Bretaña o la de Estados Unidos sin que se les caiga la cara de vergüenza pero se dejarían pegar dos tiros antes de llevar la bandera española. “Ah, no, facha yo, no, eh!”.

Decir que mañana es la fiesta nacional era de fachas. Salvo si hablamos de la fiesta nacional de Euzkadi, Catalunya o Venta de Baños. Entonces ser nacionalista pasaba a ser de lo más progre. Y “vestía” un montón. 

Todos los países exhiben con orgullo su historia, impepinablemente manchada de sangre de los países vecinos, menos España. Teníamos complejo hasta para hablar de la conquista de América… claro, sí, pasada por encima de miles de cadáveres de indios… Es como se hacían las cosas en 1500 y 1600. ¿Es que entonces alguien hablaba de Derechos humanos, Democracia o derecho a decidir? Los criterios morales o éticos de aquel momento eran los que eran, no podemos aplicar los actuales. Tan simplemente. ¿Acaso la conquista de lo que hoy llamamos EEUU se hizo con romero y tomillo? Y sin embargo nadie habla de la leyenda negra de los malhadados conquistadores ingleses que exterminaron  a millones de indios sin pararse a preguntarles su opinión sobre la reina madre, fuese quien fuese en aquel histórico momento, ni a nadie en su sano juicio se le ocurre enjuiciar tantos otros episodios sangrientos, sucios e inciviles ocurridos en Estados Unidos incluso después de la independencia.

Pero nosotros tenemos la desgracia de ser españoles, ay. Y los cuarenta años pasados desde que enterraron a Franco no han servido para darnos cuenta de que ser español es al menos tan bonito u horrendo como ser chino, congoleño o finlandés. El que esté libre de pecado que nos arroje la primera piedra. Salvo que estemos hablando de fútbol. Entonces sí, fuera complejos, salen a balcones y terrazas miles de banderas de España. “Pero es que me gusta el fútbol, eh, no es cosa de política. Yo apoyo a la Roja”. Y al pronunciar “la Roja” había cierto sentimiento de desagravio. Si decíamos “la Roja” en vez de “la selección nacional” parecía que éramos progres y que lo de la bandera en la ventana del cuarto de estar era pecata minuta.

Sin embargo los movimientos de Artur Mas empiezan a despertar ese sentimiento, ¿desaparecido?, que muchos encubrían, incluso habrá quien se haya decidido a mandar a freír espárragos sus complejos y a ponerse un suéter con dos bandas rojas y una amarilla sin temor a nadie ni a nada. Los pueblos se suelen unir ante los problemas y, a lo peor para él, Artur Mas, que tanto ha excitado los sentimientos nacionalistas, ha tocado los tegumentos procreativos de demasiadas personas. Y encima le tendremos que estar agradecidos.

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