Palencia es una emoción:

14 diciembre 2012

Y dicen que soy raro


Querido amigo, me quedé pensativo cuando me dijiste que soy raro. Al principio no sabía si era un elogio o una ofensa, no sabía si bromeabas o me lo decías en serio. Dudé y mostré mi debilidad por un instante, luego caí en que tenías razón: soy raro, independientemente del tono en que lo dijeras.

Claro que soy raro. Si para ser normal hay que ver Tele 5 o Antena 3, soy raro. Si para ser normal hay que ser espectador de sus repugnantes series de ficción, si para ser normal hay que seguir sus zarrapastrosos concursos musicales, si para ser normal hay que ser seguidor Buenafuente, de Sálvame o de Kiko Pantojo… claro que soy raro.

Si para ser normal hay que ser del Real Madrid o del Barcelona, si por fuerza he de ser del equipo de mi pueblo, claro que soy raro. Si para ser normal he de salir estas próximas fiestas a beber porque sí, a estar alegre porque sí, a estar amontonado en salas de fiesta mientras me torturan los tímpanos… claro que soy raro.

Si para ser normal hay que salir todos los fines de semana a dejarme ver por la Calle Mayor, si para ser normal he de tomar el vermú o el café donde puedan decir “mira quién entra”… claro que soy raro. Si para ser normal he de ser socio del club de fútbol local o del no menos ilustre casino local… claro que soy raro. Si para ser normal han de gustarme los anuncios de colonia con hembra semidesnuda… claro que soy raro.

Si para ser normal hay que votar al PP o al PSOE (o a los nacionalistas vascos o catalanes en sus respectivas autonomías)… claro que soy raro. Si para ser normal hay que pensar como la masa electoral que con sus votaciones tan “normales” nos ha llevado a esta situación catastrófica… claro que soy raro.

Si para ser normal debo entrar en los bares hablando en voz alta ante los presentes, presumiendo de lo que soy, de lo que tengo o de lo que hago, exponiendo exageradamente o inventando mis propias virtudes… claro que soy raro. Si para ser normal debo defecar tres blasfemias cada dos palabras… claro que soy raro.

Si para ser normal debo ser religiosamente neutral, espiritualmente inane, formalmente agnóstico o simplemente indiferente… claro que soy raro.

¿Pero cuál es la norma? Y sobre todo: ¿Quién la pone? Si es así, si la norma es la que es, si la pone quien la pone… claro que soy raro, por supuesto que soy raro. En caso contrario sería como tú. Tan “normal” como tú.

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