Palencia es una emoción:

10 junio 2013

La derecha, España, o sea, quizá usted

Por qué media España se declara de izquierdas y, salvo al contar votos, nunca aparezcan valientes que se declaren de derechas es un misterio a medio resolver. El pasado régimen dictatorial, tan simplemente asociado a la derecha sin más, es un lastre que podría explicarlo, pero sería complicado que después de casi cuarenta años de la muerte de Franco la otra media España siguiera acomplejada. Pero, la de Franco aparte, ¿no hay más posibilidades de ser de derechas? Al menos en otros países próximos a nosotros parecen existir partidos de derechas sin complejos, lo dicho, será Franco.

Afortunadamente el voto es secreto y los españoles pueden votar a quien quieran, aún tapándose la nariz, cerrando los ojos y agachando la cabeza para no ser visto. Ser de derechas es vergonzoso al parecer, mientras que ser de izquierdas es de personas nobles, generosas y de altas miras… El cliché está tan aceptado socialmente que en España ningún partido reconoce representar ese papel, y el PP se dice “de centro”. ¿Ser de derechas significa no preocuparse de los débiles, de los desafortunados, de los desheredados; ser de derechas significa carecer de sentido social?  Mientras escribo, Aznar está “largando” en el Club Siglo XXI y sería bueno saber qué tiene que decir al respecto. Las voces que desde dentro mantienen una postura más cercana a él son tan toleradas como convenientemente calladas. Discreción y disciplina de partido, lo llaman.

Que el PP, tan socavado por la corrupción (Gurtel, Bárcenas y ahora García Escudero, ¡un padre de la Patria que no sabe lo que debe declarar a Hacienda!) sobreviva en las encuestas y pueda ganar las elecciones europeas sólo habla mal del PSOE y sus miserias, del lastimero legado del último presidente, a cuya memoria les gustaría renunciar. Sólo la indigencia de un partido dividido por algo tan elemental como la visión de España –Los socialistas asturianos acaban de proponer refundar el PSOE catalán- permite salir adelante al partido de Rajoy.


A España le hace falta tener un partido de derechas, como existe en Francia para no ir demasiado lejos. Es bueno tener un partido ni chicha ni limoná, como el PP, pero hace falta reivindicar un partido conservador en lo moral, limpio en lo ético y activo en lo social. Ahora mismo la izquierda se está renovando, lentamente, con partidos que sin renunciar a sus valores propios no se olvidan de valores comunes, como el concepto de nación, tan discutible según ZapaHuero, pero falta la misma labor de renovación en esa derecha ruborizada, maquillada y disimulada a la que le avergüenza reconocer sus orígenes y proclamar sus valores. Lo contrario es dar la razón a los que piensan que ser de izquierdas es más noble y digno.

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