Palencia es una emoción:

09 mayo 2014

España tóxica

Perdónenme pero soy de los convencidos de que España no funciona. Y  no hablo de las estadísticas económicas que para mayor gloria del Gobierno se nos acaban de presentar.

Hablo de unos electores que comprueban día a día la incapacidad del gobierno y la inutilidad de la oposición y siguen votándoles mayoritariamente. Hablo de la amoralidad social, recreada en políticos corruptos, en sindicalistas putrefactos, en televisiones inmundas, en actitudes sociales reprobables. No, no, que cuando hablo de amoralidad social no les estoy hablando de religión, que no, que son cosas distintas, al césar lo que es del césar.

Que no. Que les hablo de políticos a los que todo el mundo vota –yo no, conste- a los que les importa un pimiento el bienestar social, que antes que reconocer un fallo se encastillan en posiciones ideológicas y aceptan el pésimo devenir de los acontecimientos que ellos han provocado. Y siguen recibiendo millones de votos. Les hablo por tanto de votantes inmorales, cegados o indiferentes. Les hablo por tanto de una sociedad amoral.

Y les hablo de una sociedad amoral que consume mayoritariamente productos televisivos hechos por gente muy lista para televidentes muy torpes, manejables, moldeables y maleables. Con el consentimiento de unos gobiernos beneficiados por un sistema social tóxico. Acaba de decir César Antonio Molina, exministro zapateril, “En política hay una idea nefasta: es antipopular elevar el nivel cultural”. Y les seguimos votando.

Y les hablo de un sistema económico que permite que haya casas sin habitantes y habitantes sin casa, que permite que los profesores pierdan su autoridad natural y haya que articular la "Ley de autoridad del profesorado", ley que pretende poner coto a desmanes incomprensibles en un mundo moralmente ordenado. Si hay que legislar el sentido común – como las tareas de los hijos en casa- algo básico falla en una sociedad.

Cuando les hablo de moralidad y amoralidad no hablo de religión, sino que les digo que no es tolerable que a las televisiones les salga rentable pagar enormes multas por saltarse el horario de protección a la infancia. ¿Para cuándo un horario de protección a la lógica? También les hablo de una sociedad que todos los años facilita un parque público para que sus universitarios se emborrachen.


Pero no me hagan caso, será que hoy me he levantado pesimista, son cosas propias de mi edad; ustedes sigan a lo suyo, sigan… que esta semana hay Champions League.

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