Palencia es una emoción:

03 octubre 2014

Permisividad alcohólica

Tenía yo la sensación de que con algunos temas me estaba convirtiendo en intolerante, facha, retrógrado, cavernícola, rata de sacristía, franquista y toda esa ristra de estereotipos con los que la sociedad crucifica a los que defienden valores perdidos. Cuestión de no cambiar, Pedro, al ritmo de una sociedad en permanente evolución…

Con el alcohol y los jóvenes, por ejemplo. Yo me encontraba solo defendiendo determinadas actitudes sociales que veía abandonadas. Esto de que algunos jóvenes beban teniendo como objetivo final la borrachera me preocupaba. Sin embargo no veía que la sociedad tuviera conciencia de la disfunción que supone tener el alcohol como meta y no como mera circunstancia acompañante de la diversión.

Así hasta que la consejera de Familia, según publicó Diario Palentino el lunes pasado, llamó a la lucha social contra la permisividad que existe hacia el consumo de alcohol por los jóvenes.

Vean ustedes que no llamó a la lucha contra el consumo sino contra la tolerancia social, contra la aceptación, por una sociedad engreída y satisfecha de sí misma, del alcoholismo juvenil. Milagros Marco hacía un llamamiento a la implicación de las familias y, aunque yo echo en falta una alusión a la tolerancia de algunos gobernadores civiles -llámense como se llamen ahora- con los tugurios conocidos por la sociedad palentina que venden alcohol a cualquiera y a cualquier hora, me parecía que tenía gran razón, es la familia y la sociedad quienes tienen que luchar contra esta estúpida costumbre de aceptar todo, de consentir todo, de aceptar todo.

Todo es válido en una sociedad que considera que oponerse, frenar o impedir son actitudes de carácter represor y por tanto intolerantes y antidemócratas. Nuestra sociedad se ha equivocado y hemos convertido la virtud de la tolerancia en una manga ancha que asume trodo tipo de conductas disparatadas ante el temor de que, oh, cielos, me llamen facha.


Ya pueden gastarse las instituciones todo el presupuesto en la lucha contra el alcoholismo que, mientras la sociedad entienda que el botellón semanal es costumbre juvenil tolerable, nada podremos hacer por evitarlo. Es la sociedad la que debe reaccionar aceptando que nos hemos pasado de frenada y que corregir e impedir también son conductas sociables defendibles y aceptables. No deberíamos aceptar pulpo como animal de compañía.

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