Palencia es una emoción:

01 enero 2015

Las bragas de Cristina Pedroche

Hubo un tiempo en que el feminismo de España (“el Estado o “Estepaís”) se cabreaba muy razonablemente porque en los anuncios de coches salía una tía en bragas, y digo “tía” voluntariamente, una señora es otra cosa, estarán ustedes de acuerdo. Recuerdo cuando yo era adolescente el anuncio de un licor protagonizado por una tía negra que se dirigía a la cámara aparentemente al borde de un orgasmo.

Claro que era aquella España y no la actual, una España atrasada, machista y franquista, en la que la utilización de la mujer con fines comerciales era habitual... Una España que hace mucho ha desaparecido. La democracia, la cultura y la educación se la han llevado muy lejos de nosotros... O al menos así debería haber sido, todos escuchamos con frecuencia las noticias del machismo residual que aún colea, todos escuchamos al más bruto del barrio contar algún chista de lo más zafio o hablar de lo buena que está tal o cual señora, sin prestar atención a otras cualidades que deberían ser de mayor interés. Claro, también es cuestión de la cultura individual, no solo de que esos individuos hayan pasado por la escuela sino de que la escuela haya pasado por esos individuos. Las mujeres, hasta las “tías”, son seres humanos, son objeto de derecho y de respeto.

O así debería ser, las mujeres deben ser respetadas... a no ser que ellas mismas, alguna de ellas, pretendan lo contrario, a no ser, digo, que alguna pretenda ser mujer objeto (sexual, por supuesto) o no le importe no ser respetada. A la mujer le ha costado mucho que se considere su esfuerzo y sus cualidades a la misma altura que el de los hombres, de hecho todavía es una meta, algo por conseguir. Las feministas insisten en esto, con razón, el respeto y la igualdad de derechos deben ser la meta. 

Así que cabe suponer que pronto alguien convocará una manifestación de todas las feministas del mundo mundial, la nazis de Femen a la cabeza, ante el domicilio de Cristina Pedroche y ante las instalaciones de la Sexta. Esta tía, de señora no tiene nada, ha pensado ayer que la mejor manera de defender el respeto a su trabajo, la dignidad femenina y la igualdad de derechos era presentar en bragas un programa de televisión, uno de los de máxima audiencia del año, las campanadas. Al parecer todo vale para vender un coche, para anunciar una bebida alcohólica o ganar audiencia. Pobres mujeres.

Quiero que alguien salga a pedir perdón a las señoras, a todas. No se trata ya de lo zafio del asunto, una señora en bragas porque sí, sino de la ofensa al buen gusto, la llamada a lo más bajo de entre nosotros, se trata de más televisión basura para atraer a los más brutos, a los más incultos, a los más selváticos de los teleespectadores.

Bien, un muy buen ejemplo de ética y de profesionalidad, Cristina, maja.

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