Palencia es una emoción:

31 octubre 2008

La reina, mejor muda.

Empecemos por el principio, la monarquía no levanta cabeza desde hace largo tiempo. No soy especialmente crítico con ella ni especialmente favorable, vale mientras sirva. Al pueblo, se entiende.

La monarquía lleva largo tiempo cometiendo diversos deslices, se ha debilitado tanto por la acción de los impepinablemente republicanos como por sus propios errores que éstos saben aprovechar verdaderamente bien. Parece España un país que está esperando que llegue el error definitivo para echarla abajo, la historia no se olvida y la monarquía tiene una turbia existencia a sus espaldas. Los hay que ni perdonan ni olvidan y la monarquía siempre ha vivido durante esta era democrática en el filo de la navaja, cuidando escrupulosamente sus relaciones con los partidos y sus declaraciones y actuaciones públicas. A España siempre le ha gustado hacer leña del árbol caído y cualquier error puede ser el que de lugar a una delicada situación política.

Nuestros reyes siempre se han preciado de no entrar en política, de no tocar temas sensibles, de no echar sal en las heridas abiertas de España, llevan cuarenta años siendo delicadamente cuidadosos para no tocar asuntos que dividen a la sociedad y aún así la monarquía no parece totalmente asentada en una nación que no olvida su historia. Sin embargo, cuando tantas dificultades se les están acumulando en los últimos tiempos, incluso con parte de la prensa en la batalla, la reina se lanza a tumba abierta a intervenir en asuntos en los que la sociedad está enfrentada. ¿Puede esperar la reina generosidad de las capas a las que critica o desautoriza?

La crítica, que siempre les había llegado desde cierta izquierda radical, se va a generalizar y ya incluye esa derecha tradicional y antañona que se supone debería ser su principal apoyo. Es un misterio por qué ahora se rompe una costumbre que venía funcionando bien pero la reina se acaba de apuntar un tanto de impopularidad ante capas sociales que no la veían demasiado bien y ya previamente críticas.

La monarquía parece sumida en un tobogán de descrédito e impopularidad sin que los interesados encuentren manera de poner freno a esta situación. Los reyes están para bendecir lo que el pueblo y sus representantes hayan decidido y nada más, meterse en determinadas harinas es meterse en problemas. Una familia real que habla de más es una familia real inadecuada. Doña Sofía ha hablado de más y puede acabar triturada por los tertulianos de alguna televisión. O terminar ella de tertuliana. Problemas para una reina que no ha sabido callar a tiempo.

Una nota curiosa: ¿Se imaginan una manifestación en el País Vasco encabezada por una bandera española? Pues recuerdo haberla visto, hace sólo unos meses, y la bandera era la bandera española… republicana. Y nadie hacía ascos, curiosa circunstancia.

30 octubre 2008

Diego Armando "Metadona", seleccionador argentino.

Maradona ha dado a lo largo de su más reciente etapa vital numerosas pruebas de sus limitadas virtudes humanas. Multimillonario y “multifamoso”, ha sido incapaz de sobrellevar con dignidad su temprana jubilación y su paso al anonimato. Habiendo caído numerosas veces en la droga hasta poner en peligro su propia vida nos ha dado muestras de su falta de carácter y su alejamiento de una vida sana y deportiva. Falto de cordura, no ha sabido dirigir su vida hacia un destino sensato que le facilitara devolver al mundo todo aquello que éste le entregó en forma de adoración, dinero y premios.


Sin embargo las autoridades deportivas argentinas le han nombrado, o van a hacerlo próximamente, seleccionador nacional. Se ha escogido como segundo de Maradona a Bilardo, nombre sumamente conocido y con grandes méritos futbolísticos acumulados. Ante esta situación cabe suponer que el súper astro argentino va a prestar su nombre al combinado nacional y va salir en las fotos, siendo en realidad Bilardo quien vaya a tomar las decisiones serias y profundas. Al menos mientras no haya cámaras delante.


El valor del ejemplo en todos los órdenes de la vida, pero especialmente en el terreno deportivo, es importantísimo. Creer que Maradona pueda estar en disposición de trasmitir determinados valores, no sólo deportivos, sino incluso humanos y vitales, a los futbolistas argentinos es mucho suponer. Un personaje que no ha sabido conducir su vida por senderos de trabajo, sensatez y cordura no puede ser el que dirija los destinos de un grupo de jóvenes futbolistas. Y muy especialmente si ese país es Argentina, donde tantas cosas giran en torno al fútbol.


¿Qué ejemplo puede dar Maradona a la juventud argentina, con qué cara puede pedir sacrificio, dedicación y esfuerzo? ¿El mismo que bajaba de los aviones hinchado como una bombona puede pedir austeridad a sus jugadores, puede castigar a alguno por salir de una discoteca a altas horas de la noche o por drogarse?


Afortunadamente los argentinos son infinitamente más sensatos, los pueblos siempre son más sensatos que sus líderes. Según un sondeo del diario “Clarín”, un 73% de los más de 36.000 votantes expresó su desaprobación por la elección de Maradona como próximo seleccionador argentino.


¿Por cierto, esos 36.000 argentinos consultados habrán tenido en cuenta los apoyos políticos de Maradona a las dictaduras sudamericanas…?

29 octubre 2008

Una nació, una selecció, un millón de euros

Los catalanes nacemos y vivimos donde nos da la gana. Que nadie proteste, porque podemos haber nacido en Bilbao o en Venta de Baños, pongamos, pero si uno se siente catalán es catalán. Como yo. Me siento catalán, plenamente catalán. En el corazón y en los sentimientos nadie puede gobernar. Sé que a los españoles les costará aceptarlo, ¿pero a quién le importa lo que piense un español?

Pasarán los años y los catalanes, hayamos nacido donde hayamos nacido, alcanzaremos el fin de la opresión y seremos por fin libres. Para ello los nacionalistas catalanes conseguiremos que España nos devuelva los impuestos que nos roba. Lo dice nuestro nuevo estatut, ése que Zapatero se niega a cumplir. La burguesía de Cataluya paga demasiados impuestos para que se los lleven los extremeños, por ejemplo. No consigo recordar cuál de nuestras catalanísimas autoridades dijo esto antes, pero seguro que es verdad. El dinero de los obreros catalanes, aunque en otra época hayan sido maquetos andaluces o castellanos, para Catalunya.

Sólo si se devuelve a Catalunya ese dinero que los extremeños se gastarían en ordenadores y subvenciones a los parados (eso les pasa por no haber emigrado a Catalunya a tiempo) podremos empezar a construir una Catalunya suficientemente digna. La dignidad nacionalista incluye saber gastar nuestro dinero en nuestras propias cosas, en nuestros altos cargos, por ejemplo, porque la dignidad catalana empieza por la dignidad de nuestros cargos. Así que necesitamos ese dinero que Espanya ens roba.

Ernest Benach, por ejemplo. Todos hemos comprobado cómo la prensa española se ha lanzado a muerte contra él por poner un escritorio, un reposapiés y un ordenador en su coche. ¿Y qué, a quién le importa lo que un catalán haga con el dinero de Catalunya? Es la segunda autoridad de esta nación y por eso se merece eso y más. Las críticas sólo proceden de nacionalistas españoles que pretenden humillarnos. El día en que Catalunya sea independiente nadie podrá pedirnos cuentas cuando nuestras autoridades decidan gastarse el dinero en lo que quieran. Como si quieren tunear su coche. Siempre será por Catalunya con el dinero de Catalunya. Bueno, de los catalanes...

Cuando España cumpla el nou estatut y nos devuelva el dinero que nos cobra de más, podremos por fin gastárnoslo en nuestra selección nacional de fútbol sin que nadie proteste. De momento la dignidad de Catalunya exige la entrega de una subvención de un millón doscientos mil euros a la plataforma pro selecciones catalanas. De nuestro dinero, claro, del dinero de Catalunya. Por eso necesitamos que España nos devuelva lo que es nuestro, lo dice el estatut. Basta ya de subvencionar a parados andaluces o extremeños, subvencionemos la dignidad de Catalunya por medio de la plataforma pro selecciones nacionales. Un millón doscientos mil euros de dignidad.

Y las televisiones catalanas también necesitan que España nos devuelva lo que es nuestro. La dignidad de Catalunya exige por lo menos dos televisiones, aunque sean caras de mantener, deficitarias incluso, pero la dignidad es la dignidad y vale mucho más que eso. Cierto que son un pozo sin fondo que hay que pagar, pero por ello necesitamos ese dinero que justamente exige el estatuto que aprobó mayoritariamente el poble catalá.

Y como ya me canso de escribir, lo del dinero que nos cuesta la dignidad catalana en el exterior lo hablamos otro día.

28 octubre 2008

Basta de quejas madridistas

Pido perdón a los lectores habituales pero hoy voy a escribir de eso que llaman fútbol. El fútbol fue mi pasión durante años, ¡la de partidos de regional y tercera que he visto yo al equipo de mi pueblo! Los años no pasan en vano y ahora dedico mi tiempo libre a otros menesteres, pero no por ello dejo de seguir, aún relativamente, al Real Madrid y a la selección, una de las pocas cosas que al fin y a la postre nos une a todos, una de las pocas cosas que nos quedan a las que podemos llamar “nacional”. Y el Realmadrid, así, todo seguido. Aún recuerdo al bobalicón que me dijo “pero si ya no te puedes acordar, si eras un niño cuando el Madrid ganó la última copa de Europa” y ese año, catapún, la volvió a ganar. Bobo.

El Madrid que ganó aquel partido al Barcelona gracias a un penalty fuera del área que pitó Guruceta no puede quejarse de los árbitros. Cierto que han pasado muchos años y también el Barcelona ha sido injustamente ayudado en otras ocasiones. Las cosas no han cambiado, tanto el Real Madrid como el Barcelona siempre han contado con el favor de los árbitros, al fin y al cabo correr en ayuda del poderoso siempre ha sido algo muy humano. No sé si es el dinero o son los despachos y la influencia pero ambos equipos salen cada año con unos cuantos puntos de ventaja sobre los demás, es algo que todos conocemos y aceptamos. Y algo injusto.

El Real Madrid y Mijatovic deben dejar de quejarse y ponerse a trabajar. Quejarse de los árbitros es impropio de los grandes equipos, sólo los espíritus derrotados y derrotistas acuden a semejante excusa. La grandeza de espíritu que debe tener el Real Madrid obliga a estar por encima de esas cosas infantiles. Tener mucho dinero no garantiza la victoria, aunque es cierto que ayuda bastante, si aún así sus chicos no ganan siempre es porque no son tan superiores a los demás. “Fútbol es fútbol” y se trata de esforzarse más y mejor que los demás. Todos tienen dos piernas y conocen el reglamento, que por cierto es el mismo para todos, aunque los árbitros lo apliquen de manera diferente si juega el Real Madrid o el Barcelona.

El Zapatero que siembra vientos recoge desprecios

España debe estar en la reunión de Washington para refundar el capitalismo. Por narices, porque tenemos la suficiente importancia política en la escena internacional y porque nuestra economía es de las de mayor importancia del planeta. Nuestras empresas tienen fuertes inversiones en las más diversas bolsas del mundo y de ellas dependen muchos miles de empleos en todos los continentes.

No estar allí es una contestación de Bush a Zapatero, a sus numerosos errores y desplantes. El radicalismo de Zapa y su deseo didáctico de predicar sus extravagantes teorías antiamericanas nos ha llevado a la curiosa posición de ser un país occidental y capitalista enfrentado al más poderoso de los países occidentales y capitalistas. Zapa piensa que además de liderar España puede convencer a todos los líderes del mundo de que están equivocados y deben seguirle, hay cierta izquierda convencida de que los demás somos tontos, empeñada en educarnos a todos, en corregirnos a todos y en mostrarnos a todos el camino correcto: el suyo.

Algunos no soportan tanta presunción, no soportan que los demás les digan lo que está bien y lo que está mal, algunos no soportan que Zapa llame a los demás países a seguirle en el abandono de Irak. Que España sacara sus soldados estaba en la libertad de un país independiente, que clamase porque los demás le siguiesen en la decisión era un disparate aún peor que no levantarse ante la bandera americana. El problema es que a los americanos no les gustó y ahora nos lo recuerdan.


Zapa hace bien en buscar su silla en ese foro y Rajoy hace bien en apoyarle, todo lo que ocurre es que estamos pagando las culpas de un presidente sin experiencia que no sabía lo que tenía entre manos, un presidente que ahora busca los ámbitos internacionales cuando siempre los despreció, un presidente que aprendió economía en dos tardes y se enfrenta con la mayor crisis de todos los tiempos.

Entre un presidente que se va vengándose y un presidente que se queda solo en sus sucesivos errores el tiempo va pasando, se nos cierran las puertas y no podremos asistir a la mayor reunión de los tiempos futuros. No cuentan con nosotros, no somos importantes y a nadie le importamos un comino, gracias, Zapa. Sólo nos queda asistir en una segunda fila, sentados entre la delegación de Brasil. Si Lula tiene a bien que Zapa haga de subsecretario de alguno de sus ministerios.

Eso o que Sarkozy renuncie y los franceses nombren a Zapa presidente de la República.

25 octubre 2008

España debería estar allí.

España debería estar en la famosa reunión de George Bush. Nuestra economía y nuestro peso político en el mundo son suficientemente grandes para que nuestra contribución, la de nuestros dirigentes, sea conveniente. No me atrevo a decir que sea necesaria ni imprescindible, como sin duda lo son las de Alemania o Francia, pero España, que ha llevado a cabo un asombroso proceso económico con el protagonismo de todos los españoles, debería ser convocada sin lugar a dudas.

Creo que es sobradamente claro que se trata fundamentalmente de una reacción de Bush que ni en su despedida puede evitar que quede clara la opinión que le merece un presidente de gobierno que no se levantó ante la enseña de los Estados Unidos. Zapatero alcanzó ese día, cuando no sospechaba lo pronto que iba a gobernar, una de las cumbres de su torpeza. Bush no se ha privado de recordar el papelón del presidente del gobierno español no ya sacando las tropas españolas de Irak, legítima opción de un país soberano, sino animando a otros países a retirarlas igualmente. Otro sumando más para esta adición de errores que da como resultado final que nos cierren las puertas del mundo.

El sectarismo de un presidente, incapaz de ver más allá de sus narices, o de ver la razón nacional más allá de sus razones personales, le impidió entender que con los EEUU hay que llevarse bien casi necesariamente, pero que si alguna vez hubiera que ponerse bordes con el amo del mundo y apretarle las exigencias sería sin duda por motivos más importantes y urgentes que animar a otros a la infantil rebelión antiyanqui. Un George Bush que en su despedida de este cruel mundo de la política ya no tiene nada que perder, ni la más triste votación siquiera, puede hacer de su capa un sayo y empeñarse en que Zapa muerda el polvo por su incompetencia.

Puede que Zapa no llegue a la talla de los líderes del mundo y no deba codearse con ellos, pero España sí debería estar ahí donde se van a tomar las primeras medidas contra esta súbita enfermedad financiera que nos acomete. La voz de España debe ser escuchada, España debería participar en la toma de decisiones porque es parte muy implicada en la situación, hay multitud de empresas españolas con grandes inversiones en muchos países y en numerosas bolsas.

España debe estar ahí, si no lo estamos se debe tanto a la incompetencia de un presidente que nunca ha tenido ni idea de economía ni de relaciones internacionales como a la cerrazón vengativa del presidente Bush, el mismo que engañó a todo el mundo, incluidos importantes líderes universales, para llevarnos a una guerra injusta y cruel con tal de salirse con la suya.

La guinda sobre el penoso papel de un presidente que ha metido a su país en este torpe atolladero la pone su servicio de Exteriores, recorriendo todas las oficinas de sus colegas para implorar, por el amor de Dios, la limosnita de que nos dejen asistir a una reunión a la que deberíamos pertenecer por narices. El ridículo en el que quedas cuando a pesar de tanto esfuerzo no te dejan entrar es mayúsculo. Al tiempo.

22 octubre 2008

Estoy hasta el moñete de Falete, su noviete y su mal rollete

Miren, estoy hasta las mismísimas narices de la España del tal Falete. Estoy harto de su omnipresencia en los medios españoles, al menos en los medios digitales. ¿Qué coños ha hecho este orondo marica por la Humanidad para merecer tanta atención de titulares? ¿Qué magnífica obra ha escrito, qué medicamento imprescindible ha descubierto, qué le debe la especie humana? ¿Tanto consumo de basura rosa se realiza en España?

Me importa un comino un personaje que no tendría ninguna importancia en una España que fuera medianamente seria, trabajadora y trascendente, en una España volcada en ser mejor cada día; pero personajetes como Falete y su noviete sobran aún en esta España de charol y hojalata, en esta España de cartón piedra, en esta España más casposa que la de Torrente, esta España postiza, de macarras, de dinero a espuertas y de televisivos paraísos de tetas.

Estos personajes propios de la España de pandereta y sus inmorales, truculentas y sanchopancescas historietas jamás tendrían sitio en una España digna, pero estamos viviendo el negativo de un país sensato, juicioso y meritorio, damos importancia a personajes valleinclanescos, a sucedáneos de seres humanos y los encumbramos a puestos de relumbrón porque estamos tan sedientos de mariconadas, tómese la palabra en el más amplio, lúdico y despectivo sentido, como los romanos estaban sedientos de sangre cristiana.

Que la sociedad, o al menos parte de ella, esté pendiente de este señor no puede ocurrir en un país serio, consciente y preocupado por su futuro y el de sus hijos; esta situación de memos cabe sólo en una sociedad envilecida, con callos en el alma, con la estupidez enseñoreándose de las clases más iletradas, en una sociedad de mentes cerradas, en una sociedad con la sensibilidad enterrada en montones de barriles de cerveza, cubalibres y partidos de fútbol, todos ellos “partido del siglo”.

Si Falete, este enorme pedazo de artista a juzgar por el volumen de su papada, tuviese un aspecto “corriente” (iba a poner “normal”, pero me ahorro las críticas) no saldría ni en la revista de su asociación de vecinos, a nadie le importaría un comino su tendencia sexual, su novio, su falso secuestro ni su supuesta boda anulada. Pero nuestro mundo hortera, zafio y progre está ávido de personajes estrafalarios que nos aparten, bien que sea momentáneamente, de nuestra dolorosa realidad familiar, profesional o económica. Así, en una España amanerada, sensibilizada con lo hortera, lo macarra y lo grotesco, personajillos absolutamente prescindibles ocupan un lugar preponderante en el altar de la Ignorancia, diosa de la actualidad.

Así cantantes, bailaores, diseñadores, cineastas y “enormes” artistas de los que media España no conoce una sola obra de arte forman parte de una realidad artificialmente diseñada por quienes de esto entienden para entretenernos, bien sea por los excesivamente largos ratos de ocio que padecemos en nuestro siglo XXI, compuesto básicamente de parados y millonarios, sea para ocupar ese rato perdido del cansado trabajador entre el primer y el segundo tiempo de los partidos de fútbol, no vaya a ser que den en pensar en lo miserable de sus vidas y la liemos, bien sea para entretenernos durante la publicidad de cualquiera de esas mierdas enlatadas que ofrecen las televisiones españolas, buscando que no nos demos cuenta de cómo nos manejan, cómo nos utilizan y de pronto un día decidamos rebelarnos y echar todo el mundo a la mismísima “M”.

¿Se imaginan ese día en el que descubramos que no tenemos nada de valor en nuestras vidas, que no somos nada, que tenemos que empezar de cero nuestra educación, que debemos construir nuestros valores a partir de cero?
¡¡Qué tragedia, tener que ponernos a pensar!!

21 octubre 2008

A veces la sociedad da muestras de que está enferma.

A veces la sociedad da muestras de que está enferma. Un chaval cercena la garganta de sus padres o un loco entra en una discoteca y empieza a disparar a diestro y siniestro. O unos chavales jóvenes, muy jóvenes, queman a una indigente en un cajero por mera diversión. A veces la sociedad da muestras de que está muy muy enferma.

Están juzgando en Barcelona a esos depravados jóvenes que asesinaron a una pobre por simple afán de divertirse. De divertirse con el débil, puro sentimiento de maldad, puro desprecio del desvalido. ¿Por qué hemos sustituido la palabra “pobre” por otras más políticamente correctas? ¿Nos molesta reconocer que en medio de tanta abundancia hay pobres, pobres que duermen donde pueden y comen lo que pueden? Si pueden.

El caso es que mataron a una pobre porque era pobre. Ah, y porque querían divertirse, se aburrían los jovenzuelos. Quizá la tele no ponía nada interesante para ellos, cosa nada extraña por otra parte, o se les había estropeado la videoconsola. A veces la sociedad da muestras de que está enferma.

Y entonces nos ponemos a reflexionar sobre cómo educamos a nuestros hijos. O como no los educamos, no sé cuál será en concreto este caso. No puedo hablar de las responsabilidades legales, que no conozco y que en último caso aclarará el juzgado cuando dicte sentencia. Más allá de la legalidad habrá que pensar en quiénes tendrán la responsabilidad última de lo sucedido, si los chavales o sus padres. O simplemente todos, todos los que formamos esta sociedad consentidora y hedonista, nacida para la irresponsabilidad y para la vacuidad de largas horas de ocio juvenil inconsecuente.

Estamos dando numerosas pruebas de que algo hemos hecho mal, el mundo se hunde, no me refiero a la economía, y nadie parece salir al rescate de una sociedad sin valores morales suficientemente establecidos y firmes. Con unos miles de millones de euros no habrá suficiente, debemos plantearnos qué hay de malo en nuestros sistemas educativos, ver qué debemos quitar y qué debemos añadir. Quizá si nos planteamos corregirnos deberíamos pensar en valores tradicionales que hemos perdido, pongamos que hablo de seriedad, trascendencia, disciplina, exigencia, trabajo, respeto. Y pongamos que nos sobra dinero, autocomplacencia, holganza, protección, altanería, hedonismo, ineducación…

Ah, se me olvidaba recordar que los padres somos los primeros educadores, los primeros responsables, los primeros qué debemos preguntar por qué nuestros hijos son como son. Pero todo ello nos lo preguntaríamos si tuviéramos tiempo e interés suficientes para interrogarnos por la vida.

Pero para qué vamos a preguntarnos, para qué vamos a luchar por la educación de nuestros hijos, para qué vamos a exigirles nada. Es que dentro de un momento van a poner “La Noria” o un partido de fútbol o “Escenas de matrimonio” o “Sin tetas no hay paraíso” y no podemos perdérnoslo, faltaría más. A veces la sociedad da muestras de que está enferma.

19 octubre 2008

Rubalcaba, súbeles la paga


Una de las peores circunstancias de la España de las autonomías, que se supone que surgió para beneficio de todos los españoles, es la diferencia de salarios entre los funcionarios públicos que desempeñan el mismo trabajo en diferentes comunidades autónomas. Conozco por circunstancias profesionales las diferencias salariales entre los maestros y profesores según de qué comunidad autónoma estemos hablando.

Uno no termina de entender esas diferencias cuando se supone que todos desempeñan el mismo trabajo en circunstancias muy semejantes y para ello han realizado estudios similares o tienen méritos de análoga importancia. Esas diferencias marcan españoles de diferentes categorías pero los sindicatos domesticados las aceptan y además reciben el voto ¿cautivo? de sus representados, allá ellos.

El problema comienza cuando esas diferencias se hacen demasiado grandes y por ellas unos pueden vivir de una manera (educar a sus hijos, descansar, tener unas comodidades en casa, unas vacaciones) y otros no. El problema sigue si todo ello se produce sobre unos funcionarios que tienen el encargo de ofrecernos unas condiciones de seguridad para que los demás podamos desarrollar nuestra vida confortablemente, lo que puede obligarles a realizar su trabajo en un contexto que puede implicar riesgos para su salud o incluso para su vida, circunstancia que los demás no sufrimos.

Las desigualdades salariales pueden pasar disimuladas si hay suficiente interés en ello o si los sindicatos domesticados lo aceptan, pero son una injusticia y una afrenta a la dignidad de los trabajadores cuando no hay motivos de carrera profesional para ello. Una de las máximas progres de los años ochenta decía “A igual trabajo igual salario”.

Por honradez, por dignidad y por justicia Rubalcaba debe subirles la paga.

17 octubre 2008

Los presupuestos nuestros de cada año

No sé qué será de nosotros, probablemente no pase más que lo que lleva tantos años pasando y cuyas duras circunstancias estamos experimentando en estos lúgubres momentos. No sé qué será de nosotros pero estamos en las peores manos, en las del PSOE y las de los nacionalistas que negocian los presupuestos del Estado.

Y sí, sé que otros años la circunstancia se ha repetido, sólo que era el PP de Aznar en vez del PSOE zapaterista. Pero este columnista ya decía exactamente lo mismo: que aprobar los presupuestos del Estado para todo el año dependía de una transacción política y económica en la que unos ponían el precio del voto, otros recibían ese voto y al final pagábamos todos sin importar el color del gobierno.

Porque en la negociación entre el PNV y BNG por un lado y el Gobierno del Estado por otro, sea cual sea el partido que lo represente, los ciudadanos no vascos o gallegos sólo pagamos el precio. Un precio que pagamos en forma de inversiones del Estado que terminarán por ir a las comunidades representadas o en pagos de prebendas políticas a las comunidades de “primera” que disponen de leyes, como las de las vacaciones vascas que tanto perjudican a Castilla, discriminatorias para el resto de ciudadanos.

La España de las autonomías está diseñada básicamente para beneficiar a los nacionalistas vascos y catalanes, los gallegos se subieron en marcha, a los que había que atraer a la Constitución de 1978. Para ello no se dudó en destrozar a Castilla en diversas comunidades autónomas de la señorita Pepis que no se pudieran enfrentar al poder de quienes hacen de España su caserío particular, su masía privada o, ahora también, su pazo exclusivo.

Y esto, digo, se repite cada año, gobierne quien gobierne, “cambiando” los presupuestos de cada año por dichos beneficios económicos y políticos que, oh, sorpresa, no son anuales, sino permanentes, flagrante desequilibrio.

¿Qué pasaría si Castilla no estuviese dividida y se enfrentase al gobierno que fuese menester con sus 17 provincias y el montón de diputados y senadores que les corresponde? ¿Por qué se aceptó esta imposición que año tras año perjudica a todos?

¿Qué ha prometido Zapatero este año a los nacionalistas para que le aprueben las cuentas de Solbes?

16 octubre 2008

Otro plan de rescate para el pueblo

Y el que espere que yo hable de economía que vaya a otra columna de opinión ya mismito, porque aunque es cierto que la sociedad está en crisis y la camisa no nos llega al cuello, hay otras carencias sociales que debieran preocuparnos más.

Los diferentes gobiernos se han puesto el mono e implicándose en la crisis económica inyectan nuestro dinero, no se nos olvide eso, en los bancos de unos pocos para que se mantenga el status quo de una economía que no ha demostrado ser una manera aceptable de que este mundo funcione. Pero este plan que previsiblemente nos sacará de la ruina no vale, no es suficiente. Esto no implica la salvación del mundo, es un fracaso social. Puesto que hay que refundar el mundo empecemos desde abajo.

Porque yo no les estoy hablando de economía, sino de sociedad; no les estoy hablando de mantener cueste lo que cueste nuestro entramado financiero. Les hablo de una sociedad que ha perdido una serie de valores elevados, que de pronto han sido calificados de trasnochados, y que pretende sustituirlos por otros, supuestamente más adecuados y modernos pero que o no sirven o todavía no han entrado en funcionamiento. Porque la sociedad a la que vamos no puede ser una sociedad en la que “sin tetas no hay paraíso” o en la que las historias de matrimonio sean historias de voces e insultos y eso se vea como una gracieta divertida, no puede ser ése nuestro mundo futuro. Tampoco puede ser la nuestra una sociedad en la que los trabajadores tomen café ante una máquina y profieran tres tacos cada dos palabras mientras España les ríe la gracia.

Trato de averiguar si vamos a la sociedad que aparece retratada en nuestras comedietas más triunfantes o simplemente es que están retratando lo que ya sucede en la sociedad actual. Pero ni me gustan, con excepciones, esas comedietas, ni me gusta una sociedad en la que todo vale, en la que se ganen puntos por ir enseñando el ombligo, las tetas o marcando el culo.

La deriva hacia la intrascendencia de las preocupaciones sociales reflejada en los programas rosas, la incultura generalizada y la sensación de que todos somos iguales me marean (otra cosa es que tengamos todos los mismos derechos básicos, claro que sí) y me produce malestar generalizado. Hemos olvidado valores tradicionales de respeto y los hemos sustituido por “oiga, que yo tengo derecho a….” Y con eso vamos a todas partes. Tenemos dinero suficiente, lo tenemos “todavía” habrá que decir, y por lo tanto nada me puede impedir… Poderoso caballero es don dinero. Puesto que hay que refundar el mundo empecemos desde abajo.

Tener cierta capacidad adquisitiva no supone nada más que tener dinero, no nos supone más calidad ni más cualidades. Ni nos hace mejores. Hace dos veranos, estando sentado con unos amigos en una terraza junto al Coliseo romano, me abordó una joven familia española, preguntándonos algunas direcciones de la ciudad. Y cuando acabó de orientarse, el buen paterfamilias me pregunto: Bueno, y ahora, ¿qué se puede ver aquí? Rigurosamente cierto.

Pero no hablo sólo de cultura, ni hablo de cultura para élites, ni hablo de científicos, hablo del pueblo llano, hablo de las escuelas, hablo del respeto a los maestros del pueblo, hablo del respeto a la embarazada del metro, a los médicos del pueblo, hablo de la educación con la señora de la pescadería, con el vecino de arriba, hablo de sensatez y de una sociedad encantada de haberse conocido sin querer plantearse sus carencias más penosas.

Han saltado las alarmas de una crisis económica y los gobiernos se han lanzado (unos más deprisa que otros, pensemos en el nuestro) a recomponer la figura hecha añicos. Pero no veo por ningún lado la alarma social por la falta de cultura popular, no veo las alarmas porque la cultura y la buena educación están quedando para minorías eclécticas, mientras la masa social se conforma con ir al fútbol, una actividad por otra parte sana, y pelear por el mando de la tele.

No veo un plan por el que se dediquen miles de millones a civilizar a las gentes, a inculcarles valores tan elementales como imprescindibles, a que las masas además, y digo “además” con mala leche, de ver Gran Hermano y la Fórmula 1 se preocupen de atender a sus obligaciones con los demás. No veo que el mundo se preocupe excesivamente de “Yo tengo derecho a… pero además tengo mi obligación de… con los demás.” Puesto que hay que refundar el mundo empecemos desde abajo.

Respuesta única: “¿Ah, pero es que los demás existen?”

14 octubre 2008

Somos racistas

Claro que sí, claro que los españoles somos racistas. Preguntados uno a uno será muy difícil encontrar a muchos ciudadanos que lo admitan. “¿Racista? Yo, nunca” contestará una mayoría de hipotéticos entrevistados. Y añadirían si pudieran: “Con lo mal visto que está eso…”. Y es que somos muy políticamente correctos, nos mola serlo. Pero la verdad es que un país entre cuyos fundadores están celtas e iberos, judíos y musulmanes, bárbaros centroeuropeos y latinos es racista, lo que demuestra nuestras limitaciones intelectuales y nuestra sensibilidad. Sólo un porcentaje muy limitados de ciudadanos admiten aún contra la corriente social dominante de lo políticamente correcto que es racista. Y lo admiten orgullosos de pertenecer a una élite que creen ecléctica y no aborregada.

En un país como el nuestro, con tal mezcolanza de sangres, podemos vestirlo de mil maneras distintas pero somos racistas. Al fin y al cabo somos un país clasista. Que es de lo que se trata. Ya he escrito muchas veces que un jeque árabe que venga derramando dinero será recibido siempre con los brazos abiertos, pero su hermano de sangre, inmigrante ilegal y sin un puñetero euro en el bolsillo será despreciado varias veces al cabo del día.

Un negro que vende bolsos falsificados en la calle es sólo un negro despreciable, pero si juega al fútbol entonces ya es un héroe digno de nuestra admiración y al que los niños imitan en los patios de las escuelas. A no ser que juegue en el equipo rival, en cuyo caso pasa a ser simplemente un mercenario que no siente los colores de nuestro equipo, y por lo tanto se merece todos los venablos que podamos dirigirle por negro, por mercenario y por no ser de nuestro equipo. Igual podíamos insultarle por ser zurdo o por ser bisojo o por tener pecas, qué más da todo, el caso es que no es de nuestro equipo. Eso sí, si a la temporada siguiente ficha por nuestro Maporro’s Football Club pasaremos directamente a la adoración suprema sin estaciones intermedias.

Que somos intolerantes y racistas, tampoco creo que más que los demás, lo vamos a comprobar en cuantito las listas del paro empiecen a alargarse y esos “negros de mierda” o esos “sudacas asquerosos” que han estado sacándonos las castañas del fuego pasen a ser “invasores que vienen a quitarnos nuestros puestos de trabajo”. De ser comprensivo y respetuoso a ser intransigente e intolerante no hay más que unos cuantos dígitos de inflación y paro, al tiempo, que “con el pan de nuestros hijos no se juega”.

Los españoles fuimos extremadamente racistas en la conquista de América, claro que sí, si impusimos la religión y la lengua y nuestras costumbres a sangre y fuego. También hay que recordar que estamos hablando de 1500, cuando las cosas se hacían así y no se hablaba de Derechos Humanos, centrémonos en la época histórica de la que estamos hablando y no juzguemos con los criterios éticos del siglo XXI. Pero, miren, como a todo hay quien nos gane, mientras nosotros nos “tirábamos” a las indias otros no lo hacían por que les daban asco. Mientras nosotros masacrábamos a miles de indios otros sepultaban tribus enteras por el mero hecho de ser indios. Basta para ello con observar a las gentes de origen indio que hay en cualquier plaza de Perú, Bolivia o Ecuador y cuántos quedan en Nueva York, Boston o Washington.

La verdad es que me preocupa poco donde se juegue ese partido de fútbol pero racismo hay en todas las partes, en Inglaterra no hay menos que en España.

11 octubre 2008

Vergonzosos hombres anuncio

Yo siempre he pensado que el trabajo de los hombres anuncio era una vergüenza. Entonces decíamos hombres-sándwich y los que vivíamos en la España interior los veíamos sólo en algunas películas españolas de las de entonces, imagino que con Tony Leblanc de protagonista.

Entonces en el cine Savoy, el cine de Venta de Baños, los lunes ponían seguidas las dos pelis del fin de semana (entonces nadie decía “finde”) al precio de una sola. Si había algo de dinero y permiso paterno, difícil conjunción, nos largábamos allí a montar algún escándalo con el que entretener las últimas horas de la tarde. Y solía ser en la peli tolerada para menores de trece años en la que solían aparecer los hombres-sándwich. La otra, la tolerada para mayores con reparos, la veíamos agazapados y temiendo la llegada del acomodador, siempre sospechando que nos iba a echar de donde previamente nos había dejado pasar.

Siempre me pareció una vergüenza que un hombre tuviera que trabajar “de eso”, yo me planteaba qué haría un hombre-sándwich si de frente se encontrara con su madre, quizá a la vuelta del pescao o de la carne. ¿Se escondería en un portal, se escondería detrás de su propio anuncio? Tal vez con agacharse un poco y bajar la cabeza entre los dos carteles bastaría.

Éstos y otros recuerdos del retrasado mental que entonces era yo (bueno, no se ponga así, tampoco usté ha mejorado mucho con el tiempo) se me agolparon en la cabeza cuando leí las últimas novedades de Gallardón. Y también me acordaba de otras pelis, quizá de Doris Day y Rock Hudson, en las que estos mismos hombres-anuncio (bueno, los mismos no, eran otros, claro) aparecían también con sus carteles llamativos, sólo que en este caso no entendíamos lo que decían, y es que los extranjeros siempre han hablado muy raro. ¡Con lo bien que nos entendíamos los de Venta de Baños con los del pueblo de al lado! A pedradas, incluso, cuando se ponían bordes y osaban ganarnos al fútbol.

Con el paso de los años sigo pensando que a estos personajes les debe dar una vergüenza enorme que su madre se los encuentre así vestidos por la Gran Vía, encartelados mientras van anunciando que compran oro o que beba usté coca-cola que refresca la leche. Sigo pensando que es indigno, ofensivo y doloroso, que incluso es algo próximo a la esclavitud… Pero también entiendo que estos buenos señores tienen que comer todos los días, que es un trabajo honesto y que más vergonzosa es la prostitución y ahí está la Calle Montera (¿Sigue habiendo prostitución en la Calle Montera? ¿O no era en la calle Montera?) y los periódicos de Madrid poniéndose las botas económicas, incluso en estos atribulados tiempos, con los anuncios de putas al por mayor. Y esa vergüenza de pensar si se encontrarán o no con su madre a la salida de la carnicería, o con sus hijos a la salida del cole hace aún más duro y por tanto más honesto su trabajo. Porque ante todo es un trabajo que les da de comer, poco y mal, sin hacer daño a nadie.

Yo no quiero ser un hombre sándwich, no por mi madre, no, sino por Maripuri, una de mi pueblo que estaba de coge pan y moja hasta que el Leandro apareció por el casino anunciando a bombo y platillo que se la había tirado en la sala de espera de la famosa estación de mi pueblo. Desde entonces la Maripuri desapareció y se vino a Madrid, su familia decía que a trabajar de modelo, pero ya, ya, de modelo… Encontrármela tan peripuesta y arreglada como deben ir las “modelos” de Madrid yendo yo de hombre sándwich... eso si que me daría vergüenza.

Señor Ruiz Gallardón, rectifique, no se coma a los hombres-sándwich.

10 octubre 2008

Me gustaría ser Emilio Rodríguez Menéndez


Qué tío es este hombre, me produce envidia. Seguro que ahora que acaban de detenerle ya está pensando en fugarse o en cómo montar su próximo negocio. Y la de mundo que tiene. Y seguro que le sale bien. El negocio o el intento de fuga, digo, al tiempo. O ambas cosas.

Miren, qué quieren que les diga, de pronto, al leer la noticia de su detención me ha entrado como una caquita en el alma y me ha dado lástima. Para mí que es efecto de las malas condiciones laborales. No quiero darle tres cuartos al pregonero para que la empresa no me expediente pero me paso la jornada entre cuatro paredes, tras un estrecho ventanuco que me ofrece unas espléndidas vistas… a la pared de enfrente. Sin más horizonte. Con una vida tan monótona, ¿cómo no admirar a alguien como Rodríguez Menéndez que tiene una vida tan ajetreada, tan poco previsible y emocionante?

Llueve en mi ciudad y ha salido un día gris y lloroso. Mientras yo estoy amarrado a este duro banco lanzando dardos al teclado, este señor ha estado pasándose la gran vida, de aeropuerto en aeropuerto, de océano en océano y de esposa en esposa. ¿Cuántas ha tenido ya? Y siempre rodeado de dinero, lujo e influyentes amigos. ¿Cuántos hoteles habrá visitado sólo durante esta fuga, cuántos restaurantes de lujo habrán acogido sus pantagruélicas comilonas? Claro que le admiro, yo suelo comer en un restaurante de seis con cincuenta el menú del día. Lo de este abogado es elegancia y clase, no se puede comparar con aquel director de la Guardia Civil que también fue famoso prófugo… ¿Cómo se llamaba? ¿Ven? De él no ha quedado ni el recuerdo, pero el nombre de Rodríguez Menéndez pasará a la posteridad, a él nunca le pilarán en calzoncillos.

Pero lo que me llama la atención sobremanera es su mirada desafiante, siempre altanera y clavada en algún objetivo muy bien elegido: si es un hombre, para “meterle un viaje”; si es una mujer también para meterle un “viaje”…, pero de otro tipo. Qué seguridad en sí mismo, en su dominio de la situación, de todas las situaciones. Uno no sabría si sólo pudiera contemplar su sonrisa si acababa de cerrar un fabuloso negocio multimillonario o si le estaba escociendo el culo. Esas tablas sólo puede darlas el ser el prófugo más buscado de España, más que Iñaki de Juana y Josu Ternera “loca”.

Y su sonrisa de superioridad…, ya pueden estar deteniéndole delante de las cámaras de todo el mundo, ya pueden arrastrar su nombre como amigo de maleantes y narcotraficantes…. Él apunta con la barbilla al horizonte y sonríe, siempre sonríe mucho. Sonríe y te perdona la vida con esa mirada de hielo, que parece que a pesar de tener los grilletes puestos te está pasando por encima con un buldózer. O que desearía hacerlo. Cuánto daría yo por tener esa sonrisa soberbia, ladina, desconcertante hasta el punto de que no sabes si está sonriendo o enseñándote los incisivos.

Pero a pesar de todo lo que llevo dicho todavía no he dicho la principal razón de mi admiración por él: En los próximos años, muchos si hay suerte, no va a tener que aguantar a los suegros. ¿Ustedes no le envidian?

08 octubre 2008

Esperanza Aguirre y los sindicalistas asnos


Hoy he tenido un buen día, los hados me han respetado y el buen humor de la mañana me ha durado hasta estas altas horas en que escribo. Siempre escribo por la noche, el silencio y la falta de prisa me ayudan a escribir, generalmente, con serenidad. Así que hoy cuando hace un rato me he puesto frente a la pantalla, he abierto la bandeja de los discos y en ella he depositado mi vaso de sanfrancisco (algo que he copiado de una estúpida encuesta, no soy original), me disponía a dejar hablar mi ánimo jocundo, algo que, reconozco, no es frecuente en mí. Pero no, al final se me han cruzado los sindicalistas de la sanidad madrileña para tocarme bien tocaos los megabytes y fastidiarme la serenidad de estas últimas horas. Que les den donde más les duela a estos tipejos que vociferan cual locos enfundados en batas blancas.

Esperanza Aguirre no es santa de mi devoción. Me parece de esa parte del PP áspera e intransigente, doy por sentado que nunca llegará a liderar el PP nacional, qué más quisiera, y que si algún lejano día lo lograra la gente con mayor preparación y futuro abandonaría el barco con rumbo a mil sitios distintos con tal de no estar con ella. Con Ella.

No conozco esta historia de la privatización de la sanidad de Madrid. Me he mantenido la margen de todo ello siguiendo otros asuntos nacionales. Desconozco por completo su historia interna pero me suena mal, no es una música que me agrade; al contrario, me chirría y me provoca desazón. Privatizar algo tan frágil como la Sanidad da mala espina. No obstante no quiero que nadie crea que en este artículo voy a juzgar hechos que no conozco: no sé en qué consiste el proyecto, cómo se va a llevar a cabo, de qué parte de la sanidad hablamos y hasta cuánto piensa la lideresa popular empeñarse en el intento.

Confesada pues mi ignorancia en un tema que no voy a tratar, voy a lo que me interesa: los sindicalistas. Miren, estimados señores, váyanse al mismísimo cuerno, ésas no son maneras civilizadas, ésos no son modos democráticos, eso no tiene nada que ver con la elevadísima tarea de defensa de los trabajadores que les compete, los sindicatos son una parte constitucional de nuestro sistema democrático de vida pero la actitud beligerante, ofensiva y troglodita de ustedes provoca el rechazo de todos cuantos les vemos vociferar una y otra vez, uno y otro día, a la entrada de los responsables madrileños de la sanidad en cualquiera de los edificios hospitalarios de Madrid.

Hace ya unas semanas vimos a Esperanza Aguirre “apechugar” a una manifestante, invadiendo su “burbuja” y casi pasándole la mano por la cara, en un claro intento a duras penas controlado de comérsela o quizá de hacerla desaparecer de la faz de la tierra. O por lo menos de ese hospital. Esta guerra de guerrillas que han empezado ustedes está desgastándola, sin duda, facilitando el terreno para que las izquierdas tomen el tan deseado palacio de invierno de la Comunidad de Madrid. Pero esto les envilece también a ustedes, la imagen de macarras chulescos, prepotentes y folloneros que nos ofrecen unos telediarios y otros, demuestran que ustedes son personajes, muy preparados sin duda en otros terrenos, pero que de demócratas tiene lo mismo que yo de misionero cristiano en el Irán de los Ayatollas esos, pongamos. No pueden seguir por un camino que les va a granjear pocas amistades y por el que no van a conseguir ni uno sólo de sus propósitos. Bueno, de los confesables, quiero decir. De los otros, tampoco, pues no es ése el mejor camino para preparar las próximas y aún lejanas elecciones autonómicas.

Hagan una huelga de raquetas de pádel caídas, manifiéstense por el pueblo de la sierra donde tienen su segunda vivienda, juren que nunca más jugarán al golf mientras Ella no ceda. Defiendan ustedes una sanidad pública totalmente pública, harán bien y merece la pena, es un empeño totalmente digno de elogio y que cuenta con mi insignificante apoyo, pero hágannos creer que son ustedes civilizados y no sigan haciendo el asno. Dense cuenta de que al final gana quien más resiste y Esperanza Aguirre tiene los megabytes muy bien puestos, resistirá y defenderá a su consejero de Sanidad cuanto sea menester. Por ese camino de “a ver quién tienen más cojones” no van a poder con ella. Les gana.

La veo capaz de demandarles a ustedes por acoso machista y eso no se perdona en nuestra sociedad actual.

07 octubre 2008

El PP no gana ni jugando contra nueve

Como está mil veces demostrado la mayoría de los españoles tiene su voto previamente entregado a un partido y por muy mal que vayan las cosas es difícil que pueda cambiar su voto. Puede que no lo seamos en otros terrenos, pero en eso de las urnas sí que somos extremadamente fieles. Las estadísticas demuestran que sólo una pequeña parte de votantes cambia de opinión a la hora de votar según vayan las circunstancias políticas. Es por lo tanto una relativamente pequeña proporción de españoles la que quita y pone gobiernos.

Pero más que “circunstancias políticas” deberíamos hablar de circunstancias económicas. Estoy plenamente convencido de que esa pequeña parte de españoles de la que dependen los gobiernos piensa básicamente que “la pela es la pela”. Que esos españoles se fijan más que nada el estado del bolsillo para decidir el voto y que temas como el aborto, los derechos y las libertades les importan un comino. “Pasan” por completo de la orientación de la evolución social. Cortos de miras, a mi parecer, piensan que ande yo caliente y el que venga detrás que se joda.

Pero ya me estaba enrollando, que lo que quería comentarles hoy es que el PSOE ha perdido un millón de votantes debido a la actual situación económica (Yo no me atrevería a llamarla “crisis” mientras no lo haga quien lo tiene que hacer. ¿A qué esperará?) sin que eso signifique que el PP consiga situarse por delante. Miren que ni a Felipe II se las ponían así y ni por esas ganan. Hay que ser cazurros para no darse cuenta de que algo falla.

Ni con todo lo que está cayendo, ni con todo lo que está por caer, consigue Rajoy y sus muñecas de Famosa ponerse por delante. ¿No habrá nada que hacer? Están los ciudadanos deseosos de encontrar una alternativa a este gobierno paralizado, incapaz y torpe y no lo encuentran. ¿Será que no la hay o que los que tenían que plantearlas no saben por dónde se andan?

He salido este sábado pasado a comprar al centro de la ciudad y me he dejado caer por el negocio de un antiguo amigo de juventud, reconvertido ahora en comerciante, que tras preguntarme muy amablemente qué tal me iba se vio en la obligación de responder a semejante pregunta mía. En su sincera y prologada respuesta no había indignación, ni cabreo ni mala leche… sólo resignación y encogimiento de hombros. No salían grandes insultos de su boca a los presuntos responsables de esta avería sino un sentimiento de ofensa y malestar por haber sido engañado previamente… “Ahora, sólo ahora, está saliendo lo que hay, qué mal está la cosa, Pedro.”

Pues a pesar de “lo mal que está la cosa” el PP sigue detrás del PSOE. ¿Qué tendrá que ocurrir para que los conservadores españoles puedan alcanzar el poder? ¡Cuánto tienen los bustos parlantes del PP que aprender de Pepiño y sus airgamboys socialistas! En esto del agit-prop siempre han sido maestros, acordémonos de Alfonso Guerra y la cantidad de motos sin ruedas que nos ha vendido. No sé si el mensaje es el medio o si el mensaje es el voto, pero en el terreno de la comunicación el PP tiene mucho que aprender de la maquinaria socialista. No llega el mensaje popular a las masas, ni se recuerda quién es el representante del PP en las Cortes ni se conoce una idea popular contra la crisis; el votante neutral tiene que estar muy convencido de las maldades de Zapatero para preferir votar a Rajoy. Las masas sociales populares carecen del entusiasmo de los socialistas y parecen alicaídas y distraídas.

Mientras el mensaje socialista (qué malos son los americanos que nos han arruinao, qué malos son los del PP que esperan que caiga el edifico pa quedarse con el solar) viaja por las autopistas de la comunicación moderna hasta la más remota aldea castellana, la imagen del PP parece viajar en aquellos borricos llenos de mataduras y cuyas costillas se podían contar a simple vista.

Así es imposible que ganen los que no pierden votantes. El PP tiene un problema como los equipos de fútbol que no ganan ni jugando contra nueve.

06 octubre 2008

La Noria, la mierda y “Violenta” Santander

Estoy plenamente convencido del poder que la televisión tiene entre toda la sociedad española, pero especialmente entre aquellas personas con una menor preparación, cultura o conocimiento. Desgraciadamente en España no ha habido relación entre capacidad adquisitiva y la capacidad cultural. Durante muchos años ha habido tal abundancia económica que muchas personas tenían más dinero del que sabían gastar. Así nos ha ido, así nos va y así nos está yendo desde hace unos meses por mucho que Zapa se empeñe en ocultárnoslo.

Las televisiones y los publicitarios lo han sabido, sabían dónde había dinero y cómo pasarlo de los bolsillos ajenos a los propios. Cuanto menor es la preparación de la masa más fácil es de manejar, más burdo puede ser el cebo que se le ofrezca para hacerle picar (¿o pecar?) en el anzuelo del consumo. A más zafio cliente, más basta ha de ser la carnaza que se le ofrece. Los programas “rosas” (me molesta llamarlos así, no es palabra suficientemente definitoria, suficientemente denigratoria) han cumplido esa ingrata tarea de enganchar a gentes a las que les quemaba el dinero en el bolsillo. No digo, por favor, que todos los programas de televisión deban ser documentales sobre la arquitectura gótica ni sobre las cebras del Serengueti, para todo hay un término medio y para todos, casi, debe haber productos en la televisión. Y sí, también soy consciente de los miles de personas cuya preparación y cuyo conocimiento del mundo hace todavía más indigno que vieran esos programas.

Se han ofrecido en nuestras televisiones montañas de excrementos humanos con la excusa de “experimentos sociológicos”, pongan ustedes que estoy hablando de grandes hermanos; han triunfado en nuestras televisiones montañas de excrementos humanos con la apariencia de periodistas del corazón, pongan ustedes que estoy hablando de quien ustedes saben; hemos presenciado en nuestras televisiones montañas de excrementos humanos disfrazados de interesantes concursos, de sugerentes informaciones o de divertidas comedietas, pongan ustedes que estoy hablando de “Escenas de matrimonio”.

Y así, con esta deriva hemos llegado en las últimas semanas a “La Noria” y a Violeta Santander, la barragana (Sí, ya sé que debería utilizar un circunloquio del tipo “compañera sentimental” para ser políticamente correcto y participar plenamente de los tiempos modernos, pero no me da la gana: barragana) del agresor de Jesús Neira, el profesor que pretendía defenderla.

Y ello está pensado para ganar dinero, unos y otros, los publicitarios, la cadena, el presentador y la tal Violeta, con la podredumbre humana, con el morbo de la agresión, con la posibilidad de que el agredido se muera cualquier día de éstos, ofreciendo a la susodicha barragana una inmensa plataforma publicitaria, que ya querríamos otros para mejores causas, para defender al sinvergüenza que la agredía en público y que casi mata a un ciudadano del que deberíamos sentirnos orgullosos.

Y todo ello en los tiempos de continuadas agresiones a las mujeres, cuando héroes ciudadanos como Neira prestan algo de altura y nobleza a esta chabacana sociedad, al que deberíamos imitar y estudiar como faro social en esa asignatura llamada Educación para la ciudadanía. Es la perversión de la realidad, del orden ético y de la calidad moral de la sociedad; se trata de convertir lo más zafio, chabacano, soez y pedestre del ser humano en algo digno de admiración, magnificado y engrandecido por cámaras y focos. ¡A cambio de dinero!

Uno ha observado atónito cómo la abundancia de dinero no se reflejaba en una mayor educación pública, en unos mayores compromisos individuales con la mejora social. Lamentablemente la actual marcha atrás económica no servirá para volver atrás en esta tendencia social hacia lo fácil, lo tosco, lo egoísta y lo desvergonzado.



España es “asín”.

03 octubre 2008

SILENCIO ES PALENCIA


Una de las peores publicidades que sobre Palencia se ha intentado llevar a cabo es aquella que presenta una cualquiera de las hermosísimas imágenes de nuestra provincia enfatizada con la palabra “Silencio”. Palencia es ciertamente una tierra tan hermosa como variada, de las inmensas llanuras de Tierra de Campos o de las suaves ondulaciones de la Valdavia, el Boedo o la Ojeda a las altas cumbres de las proximidades de los Picos de Europa la provincia ofrece una diversidad increíble de paisajes, con profusión de grandiosos monumentos y lugares donde la corona de Castilla escribió grandes páginas de la Historia.

Pero de los héroes y sus batallas no se come en el siglo XXI ni tampoco de una belleza paisajística o monumental que no interesa más que a selectas minorías. Aquí no hay playa, que es lo que mola a los turistas, y lo demás no cuenta. Supongo que precisamente todo eso fue lo que se quiso vender con aquel triste eslogan publicitario que en realidad sólo mostraba nuestras carencias. Vender el silencio de Palencia es vender nuestra decrepitud, nuestro despoblamiento, nuestro envejecimiento, nuestro agónico final. España en cuestión de población y de industria y desarrollo es un “donuts”, si hacemos la excepción de Madrid. Todo lo demás no existe. Todos los demás no existimos.

Porque silencio sobra en Palencia. En Támara, en el Cerrato, en los Redondos sobra silencio y falta juventud, falta empuje y falta industria. No hay futuro, esto se acaba. Y tenemos a los políticos provinciales mejor pagados de España (y a quienes me lean de fuera de Palencia les advierto que no es exageración) sin que sirva absolutamente para nada, pues ningún beneficio para Palencia se deriva de tan altos estipendios.

Sobra silencio y falta futuro. Especialmente lejos de la capital. Ya casi no cabemos en la ciudad, hasta el punto de que en los últimos años se están desarrollando los pueblos dormitorio en el alfoz de la capital, pueblos antaño tan deprimidos como el resto de la provincia pero que han encontrado en el chalé adosado, ladrillo, cemento y hormigón, un súbito revivir al que aferrarse desesperadamente.

Todos queremos vivir cerca de las tiendas, de los bares, de los cines y de las luces de neón. Y de los hospitales, claro, a nadie nos interesa vivir a más de cien kilómetros de un hospital. Y si encima están con montaña o nieve por el medio hay razón de más. Que todos somos muy fuertes, enormemente duros y orgullosamente resistentes hasta que nos ponemos malitos y nos echamos a temblar. Y entonces queremos un hospital a mano.

Y eso pasa en el norte de la provincia, que hay miles de personas, muchas veces ancianas, muy alejadas de un hospital, muy lejos de las atenciones médicas más desarrolladas, a expensas de que la ambulancia llegue a tiempo, los recoja a tiempo y una hora y pico después los deje ¿a tiempo? en el hospital de Palencia. Que esperen los ancianos, que esperen los partos, que esperen los enfermos, que tenemos ciento veinte kilómetros hasta el hospital de Palencia, por ejemplo, y si la lluvia o la nieve o la nieve nos dejan llegaremos en una hora. O más.

Palencia se despuebla. Silencio. La gente, la dura gente que va quedando por allá arriba, entre osos, riscos y vientos fríos, quiere un hospital, necesita un hospital. Silencio. Y luego nos quejamos de que los pueblos se quedan solos. Silencio. Y no hay manera de conseguir algo que se parezca a ello, algo que pueda satisfacer mínimamente las necesidades más perentorias. Silencio. Y tenemos los políticos mejor pagados. Silencio, silencio, silencio… muuuucho silencio.

Per secula seculorum, me temo. Mucho.

02 octubre 2008

QUE CIERREN TELEVISIÓN ESPAÑOLA

Yo quiero que cierren Televisión Española, que la cierren ya, aunque sigan pagando a todos los empleados que haya que pagar. Por lo menos nos ahorramos la luz. Soy de los pocos ciudadanos que vive en una autonomía sin televisión pública. Afortunadamente en Castilla y León no existe una fuga de dinero tan importante como ésa. Alguien debió pensar en su momento que el dinero está para gastárselo en lo importante y no en mantener una televisión que sirva de eterno laudatorio al presidente de turno. Dadas las carencias que padecemos no parece mala idea.

Pero como los asuntos económicos los domino entre nada y cero, mejor me abstengo de seguir por ese proceloso camino. Quedémonos en que el poco dinero que hay no se gasta en ese botafumeiro permanente al excelso líder que son las televisiones públicas, no digamos ya en las comunidades ¿”históricas”? en las que hay dos o más televisiones públicas. Y que luego lloran diciendo que el Estado las discrimina. Joé, que no se lo gasten.

Eso no significa que nuestro preclaro líder castellano, Don Juanvi Herrera, esté falto de alabanzas por todos lados, que para eso hay ya televisiones privadas y una pléyade de radios y periódicos que le bailan el agua sin rubor. Y si no, no hay publicidad institucional y sanseacabó, como todos. Pero al menos el dinero de las teles privadas es privado. No pago yo un céntimo de sus gastos (a ver… ¿y la publicidad institucional que paga la Junta?), o eso creo… de momento.

Las televisiones públicas sólo se justifican si rellenan un hueco al que no llegan las privadas. Si ofrecen unas imágenes institucionales que no pueden ofrecer otros, si ofrecen una calidad que las privadas, tan dependientes del número de espectadores, no pueden ofrecer o si ofrecen programas de producción nacional que otros no se pueden permitir. Pero desde luego las televisiones públicas no están para competir con las privadas y en ningún caso para competir en zafiedades del tipo “Mira quién baila” ni para emitir telenovelas venezolanas. Una tele pública se justifica para ponernos una peli en blanco y negro… si no pone a las tres de la mañana, digamos. Ofrecer por una televisión pública tan sublimes chorradas como la vergonzante canción que representó a España en Eurovisión debería ser delito de malversación de fondos. Que cierren Televisión Española, que detengan esa sangría de los Presupuestos generales del Estado.

Me refiero, ustedes ya lo han adivinado, a ese estudio de varias universidades madrileñas en el que se recoge que el 40% del tiempo de emisión de “La Uno” (¿Y no debería ser “la Primera”?) no es de interés público… en concreto el 42,6% de los contenidos emitidos por la primera cadena y el 31,6% de la segunda no son, ni de muy lejos, de interés público. Me permito no trascribirles a ustedes más que un par del aluvión de preguntas que me ha venido a la mente: “Si no es interés público será de interés privado… ¿de quién?”
Y sólo asomándome al asunto económico… Tener una televisión pública que nos ofrece lo que nos ofrece la nuestra nos cuesta… ¿cuántos millones nos cuesta Televisión Española? Prefiero no consultar los Presupuestos Generales del Estado, lo dejo para potro día.

Les dejo con un dato final… ¿saben ustedes quiénes encargaron este estudio? Las televisiones privadas. Nadie da puntada sin hilo… O sea, ¿el interés privado que decíamos antes?

Seguidores del blog

Otros blogs míos.