Palencia es una emoción:

14 enero 2011

Yo, expresidente del gobierno de España

No me gustaría escribir este artículo, comprendo que tiene grandes dosis de demagogia puesto que lo que voy a contar es demasiado fácil de decir, va a despertar con extraordinaria simplicidad grandes dosis de simpatía de los lectores. Resultará muy fácil que todos ellos o una gran mayoría estén unánimemente de acuerdo conmigo por vez primera. Suena como si yo careciera de opinión propia, como que pretendiera hacerles la pelota, lo que nunca ha sido mi intención. Me gustaría que surgiesen miles de lectores críticos que me negaran la razón. Mal que me pese no sucederá, sospecho. Me estoy arrepintiendo anticipadamente de lo que voy a escribir pero…

… pero quiero ser expresidente del gobierno. Yo quiero ser como Aznar. Y como González, evidentemente. Quiero ganar 80000 euros al año sólo por ser... No, mejor, quiero ganar 80000 euros sólo por haber sido, que es muy distinto. Y si luego surge alguna empresa que quiera contar conmigo previo pago de una muy generosa nómina para que mi presencia influya a su favor allá donde se me requiera… por 200.000€ como los de Aznar yo influyo en lo que quieran, incluso en la predicción meteorológica. Tampoco me importarían los 126.000 de Felipe González, conste. Hecho, desde este momento me convierto en expresidente de España.

Sí, ya sé que los expresidentes nos hemos pasado la vida hablando del bien común, hablando de mejorar la vida de los ciudadanos, hablando de recortes sociales, hablando de crisis, hablando de justicia, hablando de obreros, hablando de solidaridad, hablando de recortar gastos, hablando de impuestos, hablando contra las multinacionales, apoyando a las familias humildes, hablando de los obreros, hablando de los desesperados, hablando de los parados, hablando del mal reparto de la riqueza, hablando, hablando, hablando… Pero siempre ha sido por el bien común, por el bien de los obreros, por el bien de las familias humildes, de los desesperados y de los parados.

Sé que no encaja que los ciudadanos paguen la energía, la luz o el gas, a los precios que se pagan, sé que hay muchos que no llegan a fin de mes, sé que los impuestos son elevados, sé que las familias lo están pasando mal, sé que hay millones de parados, sé que no es justo, pero es que yo sé demasiadas cosas y me merezco este sueldo que reconoce mis méritos, mis esfuerzos y mis sacrificios por España. O por el Estado Español. Y de algún bolsillo debe salir, ¿de quién si no? ¡Del ciudadano! Además, ¿no son empresas privadas que pueden hacer con su propio dinero lo que les da la gana? De algún sitio habrán de sacarlo ¿no?

Sé que ganar lo que ganamos puede parecer una ofensa al sentido común, sé que algunos se sienten irritados, sé que puede parecer un desprecio a la ciudadanía, incluso pudiera parecer una burla cuando tantas pequeñas empresas están cerrando… cuando el Estado busca ahorrar hasta el último céntimo, pero no es mi problema, soy expresidente de España, casi nada.

¿Jubilados con la pensión congelada? ¿Rebajas de sueldo de los funcionarios? ¿Cierre de inmobiliarias? ¿Despedidos en CNN+? ¿Despidos en la banca? ¿Desaparición de empresas constructoras? ¿Retrasos en la edad de jubilación? ¿Clausura de pequeños comercios? ¡Ni que fueran los únicos! ¿Y a nosotros qué? Nosotros somos expresidentes y no descendemos a sentirnos ofendidos por los sentimientos de los ciudadanos que un día tuvieron la ingenuidad de votarnos; joderse y haber votao a otro. ¡Para lo que iba a importar!

He dicho

(Y si a alguien no le gusta que tenga cuidadín, soy expresidente y tengo seguridad propia. No sólo eso, tengo al Estado detrás de mí, apoyándome y defendiéndome. ¿O cree usted que los futuros expresidentes van a ser distintos?)

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