Palencia es una emoción:

26 junio 2011

Cuando Zapatero pase a la historia

Zapatero no pasará a la historia por sus discursos populistas, vacíos de contenidos e irrelevantes para afrontar los problemas de España. Zapahuero no pasará a la historia por su gobierno sino por su desgobierno; no por el prestigio ni el currículo de sus ministros ni por la coherencia y acierto de sus decisiones. Zapatero pasará a la historia por haber sumido a España en una ruina económica y moral. No pasará por haber domesticado el capitalismo salvaje y haber socializado beneficios y daños, por haber repartido sacrificios y ganancias. No será recordado por aunar las dos Españas, por limar las asperezas y suavizar dificultades y facilitar relaciones.

Pasará a la historia por no haber sabido afrontar la mayor crisis del capitalismo descargándola en cinco millones de obreros indefensos y amargados por no ser tomados en serio. Será eternamente recordado por esconder la cabeza bajo el ala negando la crisis, hablándonos de Champions ligue mientras nos hundíamos como el Titanic y repartiendo dinero a espuertas cuando ya no quedaba ni en el sótano del Banco de España. Los españoles nos acordaremos de él negando las evidencias que otros socialistas pregonaban, le recordaremos mindundeando a Miguel Ángel Ordóñez o Joaquín Almunia, quienes, tan de izquierdas como él, se empeñaban en decirnos las verdades del barquero, aún a costa de desairar a su jefe monclovita y sus monaguillos sindicalistas. Y pasará a la Historia, sobre todo, por su sectarismo y su radicalismo, perfectamente descrito en el ocaso de la influencia del Grupo Prisa y en el nacimiento de Público y La Sexta, dirigidas por un trotskista multimillonario. Ese sectarismo y radicalismo, asimilado por la sociedad española, ha llevado a los altares de la democracia a los bilduetarras que desde el primer momento en que han tomado posesión de sus despachos se han decidido a echar un pulso al Estado, utilizando la democracia para sus propios fines destructivos. ¿Cómo puede un gobernante facilitar la tarea de quienes quieren acabar con sus gobernados?

El disparate zapateril sólo se puede explicar desde la mediocridad educativa de un pueblo para el que todo vale mientras haya dinero, mientras el funcionamiento del Estado nos permita irnos de turismo sexual a Cuba o a la República Dominicana. Un país de opereta, que se enorgullece de sus limitaciones culturales (limitadas a la liga fútbol y La Noria), sólo es entendible si lo dirigen personajes zafios, rastreros y arribistas como Leyre Pajín (Al hablar de ella nunca puedo obviar mis ganas de enviar a pastar al impresentable alcalde de Valladolid) y Bibiana Aído y otros radicales elevados por motivos ajenos a su valía profesional.

Y a esto iba yo. Doña Bibiana se marcha con su radicalismo zapateril y su feminismo de mercadillo de los miércoles a otra parte. Allí la conocerán en cuantito abra la boca y exponga su afamada tesis de que las embarazadas no llevan en su interior un ser humano. Enseguida destacará por sus declaraciones y cuando los españoles veamos a medio mundo llevarse las manos a la cabeza deberemos avergonzarnos de que personajes mediocres, incultos pero con buenos padrinos, hayan llegado tan lejos.

Que este tipo de personajes y otros más válidos como Moratinos empiecen a buscarse nuevos puestos de trabajo es síntoma de que conocen que poco futuro político les espera en España, poniendo sus miras en otras partes. Algo bueno tiene el zapaterismo: Que se está acabando. Aunque uno nunca sabe si no será peor un futuro gobernado por Rubalcaba o Rajoy.

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