Palencia es una emoción:

14 octubre 2011

Políticos palentinos


Cuando Zapatero llegó a la presidencia del Gobierno la primera crítica que recibió fue que no tenía experiencia política suficiente para el cargo, que no era más que un semidesconocido diputado por León, sin suficiente aprendizaje ni conocimiento de la política. Se empecinó en negar tozudamente la crisis económica, a pesar de los sabios consejos de otros políticos tan socialistas como él pero más expertos, pongamos que hablo de M. A. Fernández Ordóñez o Almunia, empeñados en corregirle durante años. Quedó demostrado que Economía no se aprende en dos tardes. Así nos ha va.

Ser político es una responsabilidad muy grande. Representas a muchas personas y tienes que tener en cuenta muchos y grandes intereses a veces contradictorios. Debes conocer la realidad legal, económica, social y política que te rodea, por lo que tu preparación, tu conocimiento y tu experiencia deben ser muy profundos y tan especializados como variados.

No cualquier persona está preparada para ser diputado o senador. No basta quererlo, tener los contactos necesarios y presentarse en la lista adecuada. Representar a tu pueblo, a tu gente, a tu provincia requiere algo más que apretar un determinado botón según los dedos que levante el que nos pastorea. No basta ser una buena persona ni siquiera ser una gran persona, no basta ser popular, no basta con ser simpático.

La experiencia es imprescindible, experiencia en abrazarse a los problemas de la calle, experiencia en salvar dificultades legales, experiencia en acudir en primera persona a solucionar trámites administrativos, políticos, económicos o sociales. No se trata tan solamente de asistir a plenos y votar como nos indican. Representar a los tuyos y sus intereses es, debe ser, un compromiso mucho más elevado que eso.

Los partidos políticos cometen frecuentemente el error de “fichar” a personajes populares, léase cantantes, actores o deportistas, sólo por ser caras conocidas, por tener una buena imagen con la que captar votos, con la que atraer las simpatías del pueblo. El problema llega cuando esos personajes, grandes profesionales en sus respectivos campos, llegan al escaño sin tener conciencia de la responsabilidad que se les viene encima. Eso sí, no suele hacerles falta si se limitan a obedecer respetuosa y silentemente la voz de su amo, aunque se les eche en falta la responsabilidad del compromiso y del voto con conocimiento de causa, aunque se les vea hueros de todo conocimiento.

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