Palencia es una emoción:

17 octubre 2011

¿Y realmente usted prefiere que gane Rajoy?

Déjenme que me encoja de hombros y les diga que me da igual el nombre del vencedor de las próximas elecciones. Déjenme que les diga que tal y como están las cosas no habrá mucha diferencia entre lo que haga el PP y lo que haga el PSOE. Déjenme que les diga que dada la catástrofe económica a la que nos ha llevado ZapaHuero me da igual quién haga los recortes, me da igual quién me baje el sueldo, quién me retrase la jubilación y quién, aún llegado a la edad merecedora del retiro, me exija cada año más por devolverme en forma de menguada pensión aquellos dineros con los que yo contribuí a las pensiones de otros.

El problema económico, la desmesurada ruina en la que nos hayamos sumidos, se soluciona con enormes sacrificios y con una adecuada gestión política y en ambos bandos (¿bandos? Sí, bandos) hay buenos y malos gestores. Sí, sé lo que el lector está pensando no sin razón, que de malos gestores los socialistas han dado más contundentes pruebas. España está conmocionada por la magnitud de la devastación actual y sólo pide salir como sea de ella.

Todas las promesas de los candidatos irán encaminadas a arreglar el caos que heredamos del más inepto presidente de la democracia española. Pero además está la ideología de cada partido, el liberalismo y su “que cada uno se las arregle como pueda” o el socialismo con su férreo control de la sociedad y su marcada tendencia a igualar a todos por el rasero del peor, del más torpe o del más infeliz. Y pongan dentro de cada ideología las diversas ramas, los varios matices y las diferencias de tonalidades que ustedes quieran.

Rubalcaba ya ha mostrado parte de su jugada empezando por señalar, una vez más, a la Iglesia como causante de todos los males. ¿Por qué antes de recortar en mullidas alfombras rojas, en coches oficiales o en televisiones públicas la salida más fácil es cargar contra la Iglesia? ¿Por qué en vez de proponer soluciones al paro y a la quiebra de empresas la ocurrencia más facilona es acogotar un poco más cada vez, cada día una vuelta de tuerca más, a la Iglesia? ¿No es pura demagogia decimonónica?

Frente a la clara apuesta ideológica socialista, en éste y otros terrenos, Rajoy no va a poder hacer nada. Los votos que va a recibir no van a ser para desmontar la maraña de leyes de memoria histórica, matrimonios homosexuales, leyes de igualdad, barra libre abortiva, supuestos derechos de los menores frente a sus padres… etc. Nada va a poder hacer frente a la tolerancia social, policial y política con los botellones, clara manifestación de desorden social, nada va a poder hacer por modificar la relación entre las diversas partes en escuelas e institutos, nada va a hacer para reforzar la autoridad de los profesores. Nada va a poder hacer contra esos infectos programas de televisión que en nombre de la libertad de prensa, en nombre de la democracia o del respeto al diferente ofenden el más mínimo sentido común, el buen gusto, la ética y la estética.

Y si hablamos del terreno autonómico nada va a hacer Mariano Rajoy, que algún día va a necesitar el apoyo de PNV y CiU, para buscar el cumplimiento de la ley, la Constitución y la igualdad entre todos los españoles, con independencia del lugar donde residan.

A España todo eso le da igual, le importa un pimiento; sólo estamos pensando en que vuelva a correr el dinero, en que podamos ir al Caribe a tocar el culo a las negras que se dejen, en que nos dejen prejubilarnos a los cuarenta, en que volvamos a cambiar de coche cada dos años, en que llegue agosto para ir a Lloret y otros lugares semejantes… pero no a bañarnos precisamente. La indecencia, la guarrería, la falta de clase, la nula categoría humana se han impuesto en España y contra esa decadencia social no hay nadie que pueda. Los votos que va a recibir Rajoy sólo van a ser por y para combatir las adversas circunstancias económicas. En nada más puede esperar  el apoyo de los ciudadanos. Dinero, dinero, lo demás a España le importa un comino.

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