Palencia es una emoción:

25 febrero 2012

Vuelve el PP al gobierno, que vuelen las piedras.


Vuelven las algaradas a la calle, vuelven los acosos a las sedes del PP y a los domicilios de sus dirigentes. Y vuelven las algaradas… cuando vuelve el PP al poder, seguramente es sólo casualidad. Hemos estado miles de años en silencio, aguantando estoicamente los errores de unos gobernantes que no han sabido enfrentarse a la crisis, que veían brotes verdes donde no había nada (¿acaso se los fumaba alguien?), que llamaban antipatriotas a los que contaban las verdades del barquero. Antipatriotas eran, además de todos los dirigentes del PP y todos los curas y quienes tuviesen ideas diferentes a las de Zapatero y sus secuaces sindicalistas, socialistas como Miguel Ángel Fernández Ordóñez y Joaquín Almunia, tal vez porque tenían la osadía de pensar diferente.

Hemos dejado pasar en desastroso silencio cinco millones de parados. Y ahora viene Fidel Castro travestido de jovencito valenciano a leernos la cartilla. Manda narices que algo tan obsoleto como el comunismo quiera vestirse de moderno, manda narices que parte de la progresía española acepte como icono válido a quien persigue a los “mariconassos” cubanos. Manda narices que una dictadura hereditaria pretenda darnos clases de libertad y de desvelos por el pueblo, el mismo pueblo cuya desbandada hay que evitar poniéndole alambradas con forma de mar y ángeles con forma de ametralladora.

El mozalbete valenciano amante de Castro y Amaiur, joé, ¿no tiene otros ejemplos de libertad, de respeto a la vida, de democracia?, amenaza con quemar las calles de Valencia, qué ejemplo de civismo.  El angelito valenciano amante de Castro y Amaiur es el referente de la izquierda española para este ensayo general de la que se le avecina al PP, si yo tuviera dinero pondría un negocio de silicona y cerraduras. Vuelve el PP al gobierno y vuelven las algaradas, vuelven a volar las piedras, a arder los contenedores. ¿Será casualidad?

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