Palencia es una emoción:

05 junio 2012

Botín, rojo


El presidente del Banco Santander (¿Por qué le quitaron el “del”?) se ha presentado ante el rey vestido de manera absolutamente informal. Todos hemos visto esas imágenes en las que con pantalón corto y vestido de impecable rojo “funcionario dominguero de clase media con adosado en las afueras” estrechaba con campechanía sin igual la mano del rey.

Y a mí me parece una imagen que demuestra la decadencia de España, y si me permiten la de todo Occidente. Terminaremos, nuestros nietos lo verán, dominados por chinos o musulmanes. Con la fuerza del comercio, con la fuerza de las armas o con la fuerza de sus vientres nos conquistarán y comenzará el rechinar de dientes.

Sí, sí, ya sé que el señor Botín llegaba de un paseo casualmente a la misma hora en que Don Juan Carlos pasaba por ahí. Sé que, claro, no iba a estar decentemente presentable, corbata y traje de espiguilla, para estrechar la mano del rey. Pero que un señor por muchos millones que tenga se acerque al rey vestido como para ir a jugar al balón volea playero no me parece buen síntoma. Siempre han existido las buenas maneras, la buena educación y las formas de respeto.

Personalmente me molesta esa idea de que todos somos iguales, de que maestros y alumnos, científicos y deportistas, premios Nobel y curritos de mono y paleta seamos todos iguales. Cierto que todos, absolutamente todos, tenemos los mismos derechos y los mismos deberes, cierto que nadie es más que nadie. Cierto también que más respeto merece el “currito” que trabaja de sol a sol que el empleado de cuello duro que desde su cómoda butaca, y entre güisquis y gintonics, decide desahucios y ejecuciones de hipotecas. Pero eso es una cosa y otro asunto es el colegueo interesado que desde hace unos años se ha instalado en una sociedad acomplejada que piensa que las jerarquías deben desaparecer porque sí y que todos merecen todos los respetos sin diferenciar méritos y esfuerzos, conocimientos y trabajos.

¿Todos iguales? ¿Es admisible el tuteo entre profesores y alumnos, entre camareros y clientes desconocidos, entre entrevistadores y entrevistados? Según mi limitado conocimiento de lenguas es algo que sucede especialmente en España y con difícil parangón en otros idiomas y otras culturas. Tradicionalmente siempre ha habido respeto formal, el progreso de una sociedad no debe medirse sólo en lo que se adelante la edad de jubilación, en el Producto Interior Bruto o en los años de protección al parado. ¿Por qué el progreso en unos terrenos debe llevar a la desaparición de las buenas formas sociales?

Cuando chinos o musulmanes nos dominen nos van a cantar las cuarenta y nos enseñarán a dejar el asiento del autobús a ancianos o embarazadas y a saludar al rey (pongan ustedes “al califa” o si quieren “al mandarín”) con formalidad y respeto.

PD Por cierto, ¿en esta foto no se parece el dueño del Banco Santander a Kiko Pantoja?

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