Palencia es una emoción:

20 agosto 2012

Bolinaga y la derecha


Resulta que el carcelero de Ortega Lara quiere morirse en su casa, lo contrario de lo que deseaba a su víctima inocente. Está enfermo, le queda según los médicos menos de un año para palmarla y la justicia, la Justicia, le deja que lo haga en su propia casa.

Se ha armado la gorda. Se acusa al PP de haber cedido a las presiones de ETA. Nada menos que el PP sometido a ETA…, ¿se imaginan a la derecha, la derechona, la caverna, los trogloditas…. cediendo ante los terroristas de ETA? Pues desde la derecha de la derecha acusan a la derecha.

Los lectores más antiguos, llevo 17 años proclamando públicamente mis opiniones en la prensa, son conscientes de los cambios que en mi modo de pensar han ido sucediéndose, por eso sin duda he perdido muchos seguidores que han sido compensados por otros nuevos recién incorporados. A mí me han hecho de derechas, usté perdone tamaño pecado, algunos socialistas. Zapatero, por ejemplo. Zapatero tiene una clara culpa en mi evolución hacia posiciones conservadoras pero no propias del PP. Quizá si Zapahuero hubiese hecho caso a dos grandes socialistas que le aconsejaban mejor que los funcionarios sindicalistas de UGT y CCOO no estaríamos con el agua hasta el cuello.

Y yo creía que me había hecho de derechas… hasta que llegó Bolinaga, el asesino hijoputa, y la derecha española se cabreó con el PP. Siempre me ha parecido que yo no encajaba en ninguna de las grandes tendencias ideológicas españolas y veo que es verdad dado que cometo la felonía de creer que es bueno que asesino tan sanguinario se muera en su casa.

Primero déjenme preguntar si la justicia es independiente en España. Usted sabrá, amigo lector si somos una democracia o no. Si la respuesta es “Sí” la culpa de que este hijoputa esté en la calle la tiene el tribunal. Claro, eso sí, la ley la hacen los políticos… a los que hemos escogido nosotros. Ajo y agua.

Creo que la ley humana debe permitir que esta sabandija inmunda muera en su casa… sin que se le permita ninguna otra actividad impropia de quien está a punto de palmarla. Sí, cierto, él no lo habría hecho, él quería que Ortega Lara muriera de hambre en el zulo. Ya, ya, pero hemos quedado en que es una sabandija inhumana. Que la palme en su casa, no debo ser tan de derechas como yo creía.

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