Palencia es una emoción:

19 septiembre 2012

Mahoma y la libertad de expresión


Entiendo que las libertades son aspectos sagrados de nuestras vidas que hemos de esforzarnos en cuidar. Sin libertades no somos nada salvo instrumentos en manos de los malvados. La Libertad de expresión es una de las más elevadas manifestaciones de la naturaleza humana.

Yo no puedo utilizar mi libertad para acosar, ofender o agredir a los demás porque frente a mis derechos están los derechos de los demás. El respeto a los demás, a sus diferencias y a sus legítimas actuaciones no impide mis  posibles críticas, así como éstas no deben llevarme a la falta de respeto.

La religión es una de las más importantes libertades de pensamiento y debe ser por eso defendida, facilitando la convivencia con la crítica. Pero en occidente la ofensa se ha instalado con demasiada facilidad, incluso haciéndose de la militancia religiosa ocasión para la mofa y la ofensa.

El video de burla a Mahoma se ha filmado sabiendo cómo iba a ser recibido por los países islámicos, sabiendo que iba a causar dolor, enfrentamientos internacionales de especial gravedad e incluso destrucción y muerte. Nada de eso ha importado porque se ha hecho precisamente para causarlo. Ha sido llevado a cabo por una persona conocida por sus fobias antiislámicas. Ha buscado con especial interés precisamente eso que ha causado.

El semanario francés que publica más viñetas burlonas sobre Mahoma lo hace sabiendo que está echando más gasolina al fuego, que en nombre de la libertad de expresión está ofendiendo las conciencias de millones de personas en lo más íntimo, en aquello que más aprecian. Y se hace a sabiendas de los perjuicios que va a ocasionar, desde escuelas cerradas a posibles muertes de diplomáticos franceses.

Que los más bárbaros entre los islamistas hayan buscado venganza en vez de justicia sólo define su barbarie, su atraso ético y cultural. La venganza se busca en las revueltas y la justicia en los tribunales, comprender algo tan elemental no parece estar al alcance de determinadas mentes atrasadas. Los dirigentes que animan a la revuelta y a los que excita el olor a sangre nunca pueden ser hijos de Dios en el sentido que las religiones quieren darle. Dios, aclamado bajo el nombre que sea, nunca puede querer venganza ni dolor ni muerte.

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