Palencia es una emoción:

28 octubre 2012

Amancio Ortega


Amancio Ortega acaba de donar veinte millones de euros a Cáritas y la progresía hispana, parte de ella, está que echa las muelas. Todo lo que huela a Iglesia o a capitalismo rezuma maldad, vaya, y por lo tanto en este caso huele mal por partida doble.

Cierto que este gesto es caridad, no es justicia. Siempre he pensado que la caridad llega allá donde no llega la justicia, damos una limosna a un pordiosero porque es víctima de la injusticia y la sociedad no le ha proporcionado ese puesto de trabajo al que debería tener derecho sin más. Esa limosna ciertamente no contrarresta la injusticia, pero limita parcialmente sus perniciosos efectos y sumada a otras muchas puede llegar a permitir la superviviencia del afectado.

El dueño de Zara es un gran empresario y multimillonario, por lo tanto es permanentemente sospechoso de aprovecharse del paria de la Tierra, y seguramente algo de razón habrá en ello. Pero ha donado veinte millones de euros para que una organización caritativa ayude a comer a los hambrientos..., algo muy evangélico, ciertamente, pero nada progre porque supone (¿?) aceptar la injusticia en vez de combatirla. Lo que no entiendo es que otros muchimillonarios de España, de orientación izquierdista dueños de emporios de prensa, por ejemplo, no hayan recibido críticas semejantes, sino la aceptación de sus millonadas por el hecho de defender con sus periodistas políticas etiquetadas de progres. Sospecho que al señor Ortega se le ha olvidado subvencionar económicamente o impulsar ideológicamente al ala pijoprogre de nuestra sociedad.

Sí, claro que Amancio Ortega tiene fábricas en países tercermundistas y paga a sus obreros salarios de miseria comparados con los sueldos de España… Se me ocurren varios argumentos en su defensa (paga salarios justos en su ámbito, crea puestos de trabajo, contribuye al desarrollo económico de esos países) pero creo que tampoco pasa nada por admitir que todos tenemos claros y oscuros, que nadie es maravillosamente perfecto y que hasta este señor tendrá algún defecto puesto que es humano.

La madre del cordero de estas críticas está en la proximidad del generoso (y esencialmente altruista a pesar de la pequeña desgravación que puede llevar) gesto a la caridad cristiana, que el objeto de la donación fuera una organización ajena al ámbito pijoprogre y que el señor Ortega sea forzosamente sospechoso por ser rico.

Que vaya aprendiendo la lección y la próxima ocasión además de dar de comer a los pobres  haga exactamente lo mismo con los ricos… de izquierdas.

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