Palencia es una emoción:

16 octubre 2012

Cuando se jodió España

No sé si alguien se preguntará todavía cuándo y por qué España entró en crisis. Crisis de todo y de todos, desde el Rey abajo, cualquiera. Económicamente somos un producto del descontrol del capitalismo y de nuestra inmoral ansia de poder; políticamente España es una ruina que se deshace en pedazos, imagen literaria que puede ser realidad en poco tiempo, y moralmente somos una sociedad absolutamente desastrosa como cada día se encarga la prensa de recordarnos cuando habla de nuestros políticos o de nuestros personajes populares.

La televisión es el espejo en que podemos recrearnos viendo nuestra bajada a los infiernos. Creíamos que eran insuperables los tiempos en que Belén Esteban era procaz protagonista de la actualidad de peluquería pero eso no fue más que el inicio. La absoluta obscenidad moral de las televisiones y de los espectadores nos proporcionó grandes momentos de la mayor zafiedad en una infinidad de programas tal que resulta difícil acordarse de tantos nombres implicados: Crónicas Marcianas, (¿Cómo se llamaba aquel programa del Missisipi?), Gran Hermano, Sálvame… y tantos otros.

El descenso era continuo e imparable, cada temporada nos aportaba un nuevo título de cochambre, de chabacanería generalizada y una riada de “periodistas” que humillarían hasta la muerte a Larra, millones de personas veían cada tarde o cada noche esos programas. Todo ello era fiel reflejo del descenso de ética popular, muestra de la marcha de un sistema público de educación y prueba del nulo respeto que los españoles sentían por los demás y por sí mismos. Y sin embargo pensábamos que éramos mejores y más libres, más educados y más europeos por ser demócratas, por tener un sistema educativo y social avanzado, por tener una economía desarrollada… por tener unos valores nuevos que habían desplazado a otros antiguos y desfasados de los que era mejor olvidarse.

Pero era España la que pasaba dinero negro a algunos concejales de tres al cuarto, era España  la de los partidos democráticos y constitucionales que cobraban un 3% por grandes obras públicas, el nuestro era un país en que el rey tenía amantes con absoluto descaro… Y España era el país que todas las noches se deleitaba con programas de televisión repugnantes de los que posteriormente hablábamos con desenfado en la barra del bar, creyendo que eso era ser más libres, más progres y cultos.

Esta temporada ha llegado Gandía Shore. La bastedad por sí misma, el sexo por el sexo, la incultura porque sí, la burrez como mérito, el analfabetismo como medalla. Barrerá entre los programas más vistos porque España es inconsciente de su atraso, confunde la ignorancia con la libertad y la blasfemia con honradez, somos el culo cultural del mundo como demuestran las encuestas pero preferimos esconder la cabeza bajo el brazo. Pero qué nos importa todo esto si en los momentos en que escribo, y según las voces de mis vecinos, España va ganado a Francia. De fútbol les hablo, claro.

Luego preguntémonos por qué Lloret o cualquier otro lugar de la costa mediterránea es el lugar escogido por todas las bestias de Europa para emborracharse y tirarse por el balcón. Y sí, ya sé que el problema no es sólo español sino occidental, claro que sí. Tengo el íntimo convencimiento de que con el paso de los años seremos todos chinos, por su disciplina y su rendimiento laboral, o musulmanes por su número y su fe. Me gustaría morirme sabiéndolo.

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