Palencia es una emoción:

06 octubre 2012

La politización del Barça-Real Madrid


El partido de hoy entre Barcelona y Real Madrid ha sido escogido una vez más por los medios independentistas como objeto de sus delicias. Les vale como exhibición en  las televisiones de todo el mundo, ávidas siempre de sorprender a sus espectadores con noticias poco cotidianas, y como un perfecto trampolín para sus exigencias, del que sabrán sacar todo el partido que les interesa.

Sea cual sea el resultado del partido será utilizado como palanca para promover la secesión, quizá no lejana, de Cataluña y el País Vasco. Uno echa de menos que los políticos no nacionalistas salgan en tromba a defender los intereses de todos, de la misma forma que los nacionalistas salen como torbellinos a defender los suyos sin importarles el qué dirán.

Los nacionalistas presentan un partido jugado por un puñado de catalanes, varios españoles no catalanes y unos cuantos extranjeros contra un grupo de españoles de diversas procedencias y varios mercenarios de todos los rincones del mundo como un enfrentamiento entre Cataluña y España. ¿Cataluña y España?

Si el resultado fuera de victoria del Barcelona se presentaría interesadamente como ejemplo del potencial de Cataluña y si la victoria fuese del Real Madrid sería una victoria de los pérfidos enemigos, capaces de cualquier artimaña con tal de derrotar a una virginal Cataluña, victima, cómo no, de alguna tropelía españolista. Uno siempre queda a la espera de la reacción de los barcelonistas de toda España pero no parecen darse cuenta de cómo su afición por este equipo es manipulada interesadamente.

No soy tan aficionado al fútbol como para conocer la nacionalidad de los jugadores de los dos equipos, salvo el conocido argentino y el popular portugués, pero que jugadores del Barcelona participen tan torpemente de la politización que su junta directiva lleva a cabo es muestra de las pocas luces que adornan a algunos célebres deportistas. Ya no compran los libros por metros ni consumen supositorios por la boca, como cuentan las leyendas urbanas, pero parecen tener menos luces que un desierto.

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