Palencia es una emoción:

05 octubre 2012

Viento, madera y agua


Empieza Octubre y Palencia se hace pentagrama en clave de sol para instrumentos de viento, madera y agua. El viento lo pone Otoño que se descuelga desde Liébana siguiendo el curso del Pisuerga, tiñendo la Pernía y Campoo del vetusto color del tiempo. Se recrea feliz corriendo entre prados escabrosos, adornándose en alegres volutas de sillares medievales mientras cincela montes embebidos en Historia milenaria.

Sopla vehemente y se cuela en casas de piedra, de fachadas ennoblecidas por escudos de hidalguía en las que gentes de la mejor masa sujetan sus vidas a los meritorios afanes cotidianos, del desayuno a la cena en esfuerzo continuo por sacar de la tierra el mejor fruto. Es la misma estancia rústica y añeja que ha recorrido otras veces avivando la convivencia, dando los buenos días con precipitación para que nadie llegue tarde al trabajo o la escuela.

La madera la ponen encinas oscuras, pinos verdes y chopos ocres. Encinas de espesa negrura que motean blandas lomas y valles pastoriles; pinos engreídos de altiva esbeltez que ensombrecen milenarios caminos por los que nadie pasa; chopos de hojas sepias que anhelaban el otoño para dar rienda suelta a sus descocados instintos nudistas.

El agua es asunto del Canal de Castilla, barítono de tonos ligeros y brillantes que olvidando su frustración como vía de trasporte arropa la provincia de norte a sur, vistiéndola de espuma y trasparencias. Su camino de sirga es memoria de un romántico intento ilustrado, vencido por la técnica ferroviaria que será más rápida y moderna pero también más fría y distante.

El canal es el tubo de órgano en el que Otoño sopla corcheas de orgullo de la Montaña al Cerrato. Aquí, ya en el sur, pasa lentamente entonando nanas misteriosas para no despertar de su quietud a Villamuriel, levantando la mirada envidiosa al cimborrio protogótico de Santa María sin detener jamás su camino. El Cerrato espera sobrecogido a que las hojas del calendario se lleven los nubarrones de Otoño y la primavera le permita engalanarse de nuevo de esos tonos verdes que exaltan su belleza.

Caja de resonancia donde la provincia refleja toda su magnificencia, macizas iglesias y conventos de Dueñas -romana, visigoda, árabe y castellana- le despiden. Otoño y canal van camino de Valladolid.

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