Palencia es una emoción:

02 mayo 2013

El prestigio de la monarquía, el prestigio de un país.



Ando estos días contemplando absorto el fervor nacionalista y monárquico de Holanda que está envuelta en festejos populares y generalizados por el ascenso al trono de un nuevo rey.

El caso es que cámaras y micrófonos no paran de recoger opiniones populares, de gentes de la calle, que manifiestan su orgullo nacional y su fe en la monarquía. E inevitablemente, como ustedes suponen, me he puesto a pensar en España y que tales sucesos son prácticamente imposibles en un país acomplejado, desprestigiado y decadente como España.

Somos un país tan sumamente extraño que no nos queremos, que renunciamos a nosotros, a lo nuestro, que privilegiamos todo lo que venga de fuera. Si hay alguien que habla mal de España… es un español. En España vestir los colores nacionales como los holandeses vestían estos días los colores de la casa de Orange es arriesgarse a una pedrada detrás de cualquier esquina. Por facha. O por españolista. Y no hablo de regiones francamente independentistas…, hablo de cualquier plazuela de Madrid, por ejemplo. Sólo el fútbol –y si por lo menos se trata de una semifinal interplanetaria- es capaz de aunarnos a todos alrededor de la bandera rojigualda. La giliflautez de la izquierda republicana comparte culpas con el franquismo…., que por cierto acabó hace cuarenta años. ¿Nos daremos cuenta algún día?

Y el prestigio de la monarquía… No soy de los convencidos de nada. Personalmente me da igual monarquía o república. Holanda o Suecia no son más o menos ricas, armónicas y avanzadas por ser monárquicas. Ni el sistema republicano tiene la culpa de los problemas de Italia,  Portugal o Grecia. A lo único que me niego de entrada es a volver a la segunda república, que por cierto es la que defienden la mayoría de los republicanos actuales. Si viniese una tercera… tal vez yo me apuntaría. O no, depende de la alternativa.

Porque la alternativa monárquica ha sido la primera en fabricar republicanos en cantidades ingentes. Las torpezas del actual rey de España –¿saltarán las calles de júbilo el día de su abdicación como en Holanda?-  han puesto en grave peligro la supervivencia de la monarquía y de los monárquicos. Su desprestigio ha acompañado al desprestigio de nuestra economía, de nuestros políticos y de nuestra sociedad. Si España está desprestigiada no es por sus gentes llanas, sino por el desprestigio de su monarca y de su clase política.

Bueno, en “gentes llanas” no incluyo a quienes piensan que sentirse español o lucir la bandera es de fachas. A quienes así piensan sólo cabe incluirles en el grupo de tontos de baba y mandarle un año a vivir a EEUU o a Holanda. A aprender al extranjero, oiga. 

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