Palencia es una emoción:

22 mayo 2013

Un monumento a Franco


Miren, hoy es de esos días que de vez en cuando les cuento que estoy a puntito de irme a la cama porque no me apetece escribir. Y de pronto aparece el titular y me noquea. Que la izquierda quiere dedicar el dieciocho de julio a algo del franquismo. O del antifranquismo, no sé.

Conste que lo había visto ya esta tarde y no le había hecho ni pajolero caso: “Éstos, con sus mamonadas de costumbre”. Pero ahora…  no me puedo aguantar, será que no quiero dormirme, que prefiero velar veinticuatro horas por si los del artículo de ayer, ¿se acuerdan?, aprovechan nuestro sueño para dominar el mundo.

Al paso que va la izquierda, esa izquierda parte de la cual justifica Cuba, Corea del Norte y Venezuela, santificándolas en nombre de la democracia, manda cataplines, Franco les salta un día de su tumba del Valle de los Caídos y toma otra vez las armas sólo para darles gusto. Porque a la izquierda, a determinada izquierda, se le hace la boca agua cada vez que habla de Franco. Éstos se empalman con Franco, juraría yo. Un monumento tendrían que levantarle, oiga, que mire usted cómo le sacan jugo a algo que acabo hace… hace… hace demasiadas generaciones. Porque, seamos sinceros, el fin del franquismo ya no se debe medir en años sino en generaciones.

Ahora mismo lo que a los españoles interesa es saber si esto de los sobresueldos (Es curioso, esta palabra la puedes dividir en dos y sigue teniendo sentido) del PP va a terminar con el partido o no, si Aznar va a volver, cuando y a qué y por qué le parece normal que alguien se gaste 34.000 euros en iluminación de una boda. Muchos euros en bombillas son ésos, que yo también me casé y con unas velas me las arreglé. Hombre, y si ya me dicen que no se los cobraron a los del bodorrio entonces nos interesa saber más, mucho más.

Está el PP de “tente mientras cobro”, en acertada expresión de mi padre que los años han vuelto a actualizar. Que se puede caer a pedazos, oiga, porque puede que todo esto de los sobresueldos sea legal pero desde luego es ilegítimo, tiene muy mala pinta y se parece mucho al tornado ese de Oklahoma. O Huston. O Nueva York, qué más me da si del Carrión p’allá me queda todo demasiado lejos.

Meterse ahora con el día antifranco es perder el tiempo en investigar el Katrina mientras el medio oeste o el oeste y medio son arrasados por nuevas, más feroces y más destructivas tormentas.  Qué sería de la izquierda sin Franco, oiga, que hay seis millones de parados.

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