Palencia es una emoción:

24 mayo 2013

Una definición de Palencia

Casi mil años después San Pelayo de Perazancas está que se cae. Un primoroso ejemplo del románico palentino, una de las señas de identidad de nuestra provincia, está a punto de ruina. Lleva largo tiempo así y nadie parece preocupado por ello, cientos de años de historia y arte que rodarán por el suelo el día menos pensado. Sólo ahora, al cabo de tanto tiempo, después de años de mostrar publicamente sus heridas, un partido pide actuaciones urgentes para evitar su derrumbre…

Los arcos lombardos de su maravilloso ábside, tan extraños en nuestra tierra, llevan apoyados en unas maderas desde dosmil ocho; que los inviernos de la montaña hayan sido más respetuosos con él que los encargados de nuestro patrimonio da que pensar. Cruzar La Ojeda por la carretera que lleva a Cervera o a Piedrasluengas era pasar delante de una ofensa de la sinrazón a la cultura. A la Cultura, quiero decir.

Recuerdo haberme sobrecogido la primera vez que entré, recuerdo haber tenido la sensación de profanar la intimidad de sus constructores, recuerdo habeme extasiado ante sus frescos milagrosamente conservados durante casi mil años y que vamos a dejar desaparecer porque… ¿Por qué? ¿Por qué no nos empeñamos más los palentinos y los castellanos en general en defender lo que es nuestro? ¿Por qué callamos y cedemos, cedemos y callamos, cuando se trata de lo nuestro? ¿Por qué dejamos que nuestro encogimiento de hombros determine nuestro futuro político, cultural y, dadas las circunstancias actuales, económico?

San Pelayo debe ser conservado por encima de presupuestos, de despachos y de cargos pagados con sobresueldos o sin sobresueldos, y debe hacerse por encima de siglas o de ideologías porque es patrimonio de todos. La humilde ermita de San Pelayo somos nosotros, la levantaron nuestros antepasados para nosotros pero nuestra actitud mansa, callada y sumisa permitirá la ignominia de su desmoronamiento. Todo un símbolo de los tiempos presentes. Todo un símbolo de la historia de Castilla.

Ahora que tanto criticamos, con tanta razón a veces, a quienes defienden exclusiva y egoistamente lo suyo, ¿por qué no tomamos prestado su ejemplo, su ímpetu y su decisión sólo durante el tiempo imprescindible para salvar aquello que nos legaron nuestros antepasados y nos identifica? ¿Por qué, por una vez, los palentinos no luchamos por lo nuestro?


La posible ruina de San Pelayo se convertirá en definición de Palencia y de las autoridades palentinas.

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